Lluvias torrenciales y fuertes tormentas eléctricas dejaron gran parte de la ciudad rusa de Ekaterimburgo bajo el agua, obligando a los residentes, incluidos padres con bebés en brazos, a cruzar calles anegadas. El temporal derribó árboles, arrancó techos de edificios y colapsó el sistema de drenaje urbano, provocando el caos vehicular en varios distritos.
El aeropuerto también sufrió el impacto: nueve vuelos de salida se retrasaron y varios vuelos de llegada tuvieron que ser desviados a ciudades cercanas. Las autoridades emitieron una alerta por tormenta y pidieron a la población permanecer en interiores, evitar desplazamientos innecesarios y mantenerse lejos de árboles y estructuras inestables, ya que se prevén más lluvias intensas, granizo y vientos fuertes en las próximas horas.
Comentarios