La Policía Nacional ha desarticulado una ambiciosa organización criminal internacional en el marco de la operación Náutica, una investigación de más de dos años que ha culminado con la detención de nueve personas en Baleares y Cataluña. La red está acusada de blanquear ingentes cantidades de dinero procedentes de estafas informáticas masivas, utilizando una compleja estructura de sociedades pantalla para eludir los controles financieros. El modus operandi de la banda destacaba por su sofisticación. Según las investigaciones, los arrestados «llegaron a blanquear presuntamente más de nueve millones de euros» mediante un entramado donde «la madeja llegó a contar con 16 empresas». Para evitar sospechas, utilizaron una sociedad dedicada teóricamente al alquiler de embarcaciones en Mallorca, la cual estaba a nombre de una persona que vivía en la indigencia. Esta empresa de barcos aprovechaba el alto volumen de transacciones turísticas en las islas para camuflar el rastro del dinero ilícito. En realidad, la policía descubrió que no existían oficinas, empleados ni flota alguna. El capital procedía de una oleada de fraudes online y suplantaciones bancarias donde «la red habría estafado a más de 3.500 personas, la gran mayoría ciudadanos alemanes». El líder de la organización mantenía un nivel de vida de gran lujo en una villa de Sitges, una ubicación estratégica por su cercanía al puerto y al aeropuerto. En el asalto a la vivienda, los agentes se incautaron de un botín valorado en dos millones de euros. «De entre todos los bienes incautados destacan dos coches deportivos italianos (un Ferrari y un Lamborghini, vehículos de alto valor en el mercado)», además de otros cuatro coches de alta gama, dos motos acuáticas, lingotes de oro y una colección de 18 relojes de lujo. Durante el operativo, también fueron arrestados colaboradores fundamentales, como «el presunto asesor fiscal de la trama y uno de sus principales colaboradores». Además del dinero en metálico y los criptoactivos, la policía halló once terminales TPV y más de 100 tarjetas bancarias internacionales, herramientas clave para ejecutar el fraude y el posterior blanqueo de capitales. Los detenidos han pasado ya a disposición judicial en Cataluña.
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