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  • hace 14 horas
La Policía Nacional ha asestado un golpe definitivo a una de las organizaciones criminales más activas y camaleónicas de la capital. En el marco de la Operación Monja, los agentes han detenido a once personas —nueve hombres y dos mujeres— acusadas de sembrar el pánico en diversas joyerías y sucursales bancarias de la Comunidad de Madrid, logrando un botín que supera los tres millones de euros.
El grupo criminal no escatimaba en ingenio para eludir la acción policial, aunque su creatividad terminaba en cuanto cruzaban el umbral del establecimiento elegido. Vivían de okupas en una vivienda del distrito madirleño de Puente de Vallecas, cambiaban de disfraz en cada golpe y llegaron a apoderarse de joyas valoradas en más de tres millones de euros. Según los informes policiales, su repertorio incluía desde uniformes de obreros de la construcción hasta hábitos religiosos.
Sin embargo, tras el disfraz se escondía un grupo de delincuentes implacables. Encerraban, encañonaban y amenazaban de muerte a empleados y clientes antes de destrozar las vitrinas a mazazos y escapar con bolsas repletas de oro. Esta agresividad se acentuó cuando los delincuentes, que anteriormente se dedicaban a los conocidos robos al descuido o siembras, especialmente contra personas mayores, decidieron dar un salto en su carrera delictiva hacia objetivos más lucrativos.
La investigación ha revelado que la banda funcionaba como una maquinaria perfectamente engrasada. Mientras los autores materiales ejecutaban el robo, otros miembros se encargaban de la logística: coches de alquiler con documentos falsos, herramientas y la vigilancia de los accesos. Para esto último, no dudaban en explotar la vulnerabilidad de terceros: Para esas labores de vigilancia recurrirían incluso a personas con escasos recursos económicos. Les ofrecían entre 50 y 100 euros para permanecer cerca de las joyerías y avisar si aparecía la Policía.
Entre sus golpes más sonados destaca el asalto en Tetuán, donde utilizaron la técnica del mataleón contra una dependienta para robar medio millón de euros, o el robo en Torrejón de Ardoz, donde consiguieron 1,5 millones tras encañonar a una empleada que sospechó de sus gorras y gafas de sol.
El desenlace de esta organización tuvo lugar el pasado 10 de junio en Ciudad Lineal. Los agentes, que ya seguían la pista de los sospechosos, detectaron a dos integrantes merodeando con vestimentas eclesiásticas. Un falso sacerdote y una falsa monja recorrieron varias joyerías hasta entrar en el establecimiento elegido.
La detención no fue sencilla: uno de los atracadores llegó a apuntar a los agentes con un arma de fuego, mientras otros intentaban huir por la M-30 embistiendo vehículos policiales. Tras el operativo, cinco de los detenidos ya han ingresado en prisión provisional, poniendo fin a un rastro de violencia que ha sacudido el comercio madrileño en los últimos meses.

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