Venezuela se enfrenta a una catástrofe natural sin precedentes en su historia reciente. El Gobierno venezolano ha declarado el estado de emergencia nacional tras sufrir dos terremotos masivos y consecutivos que han devastado la zona costera de La Guaira y han sacudido con violencia la capital, Caracas, además de otros estados del país caribeño. Según el último balance oficial ofrecido por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se han confirmado al menos 164 muertos y 971 heridos, aunque se teme que estas cifras aumenten drásticamente a medida que avancen las labores de rescate.
Eran las 6:04 p.m. en territorio venezolano (pasada la medianoche en España) cuando un primer sismo de intensidad 7,2 y 13 kilómetros de profundidad, con epicentro en Morón, desató el terror entre millones de ciudadanos. Apenas un minuto después, se produjo una segunda sacudida aún más violenta, de 7,5 de magnitud y situada a solo 10 kilómetros de la superficie. Para las autoridades estadounidenses, se trata del movimiento sísmico más poderoso registrado en Venezuela en el último siglo, superando incluso la capacidad destructiva del terremoto que asoló Caracas en 1967.
El estado costero de La Guaira es, hasta el momento, la zona más castigada. Las primeras informaciones ratifican que decenas de edificios colapsaron con sus habitantes dentro durante los temblores. El aeropuerto internacional de Maiquetía ha tenido que cerrar sus puertas ante la magnitud de los destrozos en sus instalaciones. Mientras tanto, las listas de desaparecidos elaboradas por organizaciones civiles ya suman varios cientos de personas, mientras los equipos de emergencia buscan supervivientes entre los escombros y bajo la amenaza de las más de 30 réplicas registradas.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, compareció escoltada por Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello para pedir unidad nacional: "Mantengamos la unión para salvar vidas, lo primero es rescatar vidas". En su intervención, Rodríguez hizo un "llamado a todos los ciudadanos a mantenerse atentos, en resguardo y con la mayor calma posible".
Desde el exterior, la respuesta ha sido inmediata. Donald Trump utilizó sus redes sociales para ofrecer asistencia: "Los dos grandes terremotos que acaban de golpear al gran pueblo de Venezuela son ambos masivos en escala y han dejado un número devastador de muertes. ¡EEUU está listo, dispuesto y capacitado para ayudar! He instruido a todas las agencias de nuestro gobierno para que se preparen para actuar rápidamente. Estaremos allí para nuestros nuevos y grandes amigos. ¡Los primeros informes no son buenos!". La situación sigue siendo crítica mientras el país intenta asimilar el impacto de un desastre que ha dejado heridas profundas en su infraestructura y su población.
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