00:00Con el levantamiento total de los bloqueos, concluye uno de los conflictos más funestos
00:05de los últimos años. Sus consecuencias son profundas, una economía al borde del colapso,
00:11mayor incertidumbre sobre el futuro, pérdidas humanas y patrimoniales y el tejido social
00:17deteriorado. Todo esto a causa de una acción política irresponsable, cuyos costos fueron
00:23asumidos por millones de bolivianos y que el país no puede volver a tolerar.
00:28Superada esta infausta experiencia, el país necesita poner en marcha un plan de emergencia
00:34para la recuperación de la economía, un plan que involucre a todos los sectores y regiones
00:39sin diferencias ni privilegios. Este esfuerzo debe ser realista, técnicamente viable, coherente
00:46y responsable, capaz de comprometer a los actores políticos, económicos, sociales y regionales
00:53en torno a objetivos comunes, con la transparencia y la comunicación necesaria para generar confianza
01:00y respaldo ciudadano. Sin embargo, la recuperación inmediata no es suficiente. Bolivia debe retomar
01:07la agenda nacional de largo plazo con la aprobación de leyes fundamentales para restablecer la seguridad
01:13jurídica, impulsar la reactivación productiva, promover la inversión y fortalecer las condiciones
01:20para un crecimiento sostenible. Los bolivianos hemos pagado un costo demasiado alto por la
01:26confrontación. No hay tiempo para el retroceso de la indecisión ni tolerancia para los conflictos
01:32y cálculos políticos que continúen afectando la estabilidad, el empleo, la producción y el Estado
01:39de derecho. Debemos cambiar la confrontación por acuerdos, la incertidumbre por medidas concretas
01:45y los bloqueos por producción. La reconstrucción de Bolivia exige el compromiso de todos.
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