El Parlamento Europeo aprobó, con 418 votos a favor y 218 en contra, un polémico paquete de medidas para incrementar las deportaciones de personas en situación irregular en la Unión Europea.
La votación generó un momento de tensión cuando los grupos de centroderecha y extrema derecha celebraron el resultado con cánticos de "¡Que los devuelvan!", mientras que la izquierda y centroizquierda respondieron coreando "¡Qué vergüenza!".
La reforma ha sido duramente criticada por organizaciones de derechos humanos, que advirtieron que varias disposiciones podrían contravenir el derecho internacional, entre ellas la detención por hasta dos años y el envío a centros extraterritoriales señalados como potenciales "agujeros negros de derechos humanos".
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