El viaje apostólico del papa León XIV a España ha concluido con un giro inesperado de los acontecimientos en el aeropuerto de Tenerife Norte-Los Rodeos. Lo que debía ser una despedida protocolaria se ha convertido en una muestra de estrecha colaboración institucional después de que una incidencia técnica en el avión de Iberia destinado al Pontífice obligara a activar un plan de transporte alternativo: el Santo Padre regresará finalmente a Roma a bordo del Falcon de Felipe VI. El incidente se produjo cuando el aparato, que ya acumulaba cierto retraso, se encontraba en pista con el Sumo Pontífice a bordo. Tras casi media hora de espera, el capitán de la aeronave se dirigió al pasaje para explicar la situación: "Pasajeros, les habla el capitán. Nuestro equipo de mantenimiento ha sugerido remolcar el avión para ponerlo cara al viento e intentar una nueva puesta en marcha del motor ya que el fallo se ha podido producir por un poco de viento en la cola". Pese a los intentos por solventar la avería in situ, la compañía Iberia confirmó posteriormente que la reparación o el envío de un nuevo aparato desde Madrid supondría un retraso de varias horas. Ante esta circunstancia, y para evitar una espera prolongada al Pontífice, don Felipe VI le ha ofrecido su Falcon para realizar el trayecto de retorno a la Ciudad del Vaticano. Lejos de la tensión que podría generar un fallo de este tipo, la imagen en la terminal de Los Rodeos ha sido de absoluta cordialidad. El papa ha descendido de la escalerilla del avión averiado "sonriendo" y ha sido recibido nuevamente por el Rey, quien lo ha acompañado en todo momento con un "gesto distendido" mientras se organizaba el nuevo plan de vuelo. La seguridad del traslado sigue siendo una prioridad máxima. Se ha confirmado que el vuelo de regreso del papa irá "escoltado por dos cazas del Ejército del Aire y del Espacio" hasta que abandone el espacio aéreo español. Esta operativa, sumada a la necesidad de asegurar el espacio aéreo de la isla para el despegue de las autoridades, ha provocado el retraso de varios vuelos comerciales en el aeropuerto tinerfeño. Este contratiempo técnico pone el cierre a una visita de gran calado social en las Islas Canarias. Antes de dirigirse al aeropuerto, León XIV celebró una multitudinaria misa ante unas 35.000 personas en el puerto de Tenerife. Durante su estancia, el Pontífice se ha mostrado especialmente "conmovido por el afecto recibido" y ha centrado su mensaje en la crisis migratoria. En el centro de acogida Las Raíces, el Papa escuchó los testimonios de quienes llegan a las islas a través de la peligrosa "ruta canaria", invitándoles a abrirse a las comunidades de acogida. Con este gesto final del Monarca español, León XIV se despide de España rumbo a Roma, tras una visita que ha reforzado los vínculos entre el Vaticano y el Estado español.
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