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  • hace 8 minutos
El estadio Santiago Bernabéu ha sido testigo este lunes de un acontecimiento sin precedentes. No se trataba de una final de la Champions League, aunque el ambiente de euforia y la pasión en las gradas sugerían lo contrario. En el último acto multitudinario de su visita a Madrid, el papa León XIV ha conseguido abarrotar el coliseo blanco para presidir un encuentro diocesano marcado por la alegría, los testimonios personales y una profunda atmósfera de espiritualidad que ha puesto en pie a miles de personas.
A pesar de un ligero retraso sobre el horario previsto, el Pontífice llegó al estadio a las 19:25 horas, siendo recibido por una multitud entregada de 80.000 personas. El grito unísono de "Contigo León, un solo corazón" atronó bajo la cubierta del Bernabéu mientras León XIV recorría el césped en un carrito de golf eléctrico. Aunque el prefecto Robert Prevost se ha confesado seguidor del Real Madrid, el propio papa ha bromeado sobre su neutralidad deportiva, asegurando que él "es de todos los equipos".
El evento contó con una producción artística de primer nivel. Los cantantes David Bustamante, Daniel Diges y Diana Navarro fueron los encargados de interpretar el himno oficial de la visita, titulado 'Alzad la mirada'. La música pop de Íñigo Quintero, la magia de Jorge Blas y las actuaciones de la Orquesta Sinfónica Cruz Diez completaron una jornada que mezcló la solemnidad religiosa con un tono festivo y multicultural.
Uno de los momentos más impactantes de la tarde fue la entrada de las tallas de la Virgen de la Almudena y del Cristo de Medinaceli, portadas a hombros por sus cofradías a paso de Semana Santa sobre el mismo césped donde habitualmente juegan las estrellas del fútbol. Tras la oración del papa, el estadio estalló en un clamor de "Viva la Almudena", seguido de una emotiva ofrenda floral.
Más allá de la música y el espectáculo, el encuentro sirvió para dar voz a historias de superación y fe. León XIV escuchó con atención el testimonio de un matrimonio peruano que relató cómo Cáritas les brindó apoyo a su llegada a España, así como la experiencia de un joven de 33 años bautizado recientemente. La juventud también tomó la palabra; José Miguel, de 19 años, afirmó ante la multitud que "Cristo da sentido a mi vida, a lo bueno y a lo malo", mientras que Margarita, de la diócesis de Getafe, subrayó la necesidad humana de trascendencia: "buscamos a alguien que nos quiera con todo lo que somos y solo lo puede hacer el Señor".
La ceremonia concluyó con un clima de fraternidad universal. Miles de jóvenes y familias, ondeando banderas españolas y vaticanas, despidieron al Pontífice mientras Luispo e Ignacio Ozores interpretaban la canción 'Petrus', compuesta especialmente para él. El broche de oro lo puso David Bustamante con una vibrante versión del 'Himno de la Alegría', cerrando lo que las crónicas ya califican como un final de partido con goleada espiritual en el corazón de Madrid.

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00:00¡Gracias!
00:52¡Gracias!
01:00Hacer un gol en este estadio es algo que les marca un poco la vida.
01:05Pero Don José, hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre.
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