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  • hace 6 minutos
El Papa León XIV ha culminado sus actos oficiales en la capital española con una ceremonia cargada de simbolismo y calado social. Tras tres días de encuentros con representantes eclesiásticos, políticos y sociales, el Pontífice acudió este lunes a la Catedral de la Almudena para realizar una oración y una ofrenda floral a la patrona de Madrid, en un acto que ha servido para estrechar los vínculos entre la Santa Sede y el pueblo madrileño.
Uno de los momentos cumbres de la jornada fue la entrega de la Rosa de Oro, una distinción que el Papa colocó a los pies de la Virgen como «símbolo del filial amor del Papa a la Virgen María». Este obsequio representa un reconocimiento personal y excepcional del Pontífice a imágenes marianas de gran devoción. Con esta concesión, la Almudena se convierte en la cuarta virgen española en recibir esta alta distinción de la Santa Sede, uniéndose a la Virgen de la Cabeza, Montserrat y la Esperanza Macarena.
Durante el acto, León XIV destacó que esta «milenaria devoción mariana, tan sentida» es un signo de las raíces cristianas que caracterizan a la ciudad y de la «gran esperanza que continúa animándoos para seguir adelante».
En su homilía, el Santo Padre se apoyó en la tradición histórica de la Virgen, cuya talla fue hallada tras el «derrumbe milagroso» de parte de los muros de la ciudadela de Madrid. El Papa aprovechó esta analogía para advertir sobre los peligros del aislamiento en la actualidad: «En nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que alejan y aíslan», expresó, criticando que a veces se prefiera «la comodidad de solo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas».
León XIV instó a los presentes a enfrentar los desafíos de la convivencia: «Para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte». Esta llamada al reencuentro busca, en palabras del Pontífice, que los madrileños sean «constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia».
El acto, descrito como «sencillo e íntimo», contó con la asistencia de la Reina Doña Sofía, quien acompañó al Papa en la oración y la ofrenda. En el ámbito político, acudieron la ministra Elma Saiz; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; y el delegado del Gobierno, Francisco Martín.
El Pontífice, que llegó al templo a las 18:04 horas entre el fervor de centenares de personas, terminó su intervención con una exhortación a los fieles para «no desfallecer en vuestro testimonio de fe, para contemplar el designio de amor del Padre; de caridad, para uniros como una única familia de hermanos y hermanas; y de esperanza, para sosteneros en vuestra acción en el mundo». El acto concluyó con el rezo del himno a la patrona, reforzando el mensaje de paz y reconciliación de este viaje histórico.

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Transcripción
00:07En un primer momento, una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden, pero también
00:16abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos.
00:23En nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino
00:33que dividen, alejan y aislan.
00:37Y a veces al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos
00:46la comodidad de sólo apuntalarlas y más frecuentemente de ignorarlas.
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