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  • hace 10 horas
Por años, Ana Altagracia Rodríguez ha vivido entre cuadernos, aulas, responsabilidades familiares y sueños que decidió no abandonar. Madre de tres hijos, docente apasionada y mujer de profundas convicciones familiares, hoy representa el ejemplo de que una mujer puede construir un hogar, estudiar y dedicarse a lo que ama sin renunciar a ninguna de sus facetas.

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Transcripción
00:00Hay mujeres que construyen hogares y hay mujeres que construyen generaciones enteras.
00:05Ana Altagracia Rodríguez no solo ha sido esposa durante 32 años de Víctor Mendoza,
00:11también ha sido madre, abuela, guía y ejemplo de fortaleza.
00:16Madre de Diana, Diandri y Biannelli Mendoza, abuela orgullosa de Lianchadiel y la pequeña Emily,
00:24una mujer cuya historia está llena de sacrificios, pero también de amor.
00:28Me ha tocado vivir situaciones fuertes.
00:34La pérdida de mis padres y mi hermana transformaron mi vida en algo que yo misma no pensaba echar para
00:48adelante.
00:48Porque cuando tú pierdes a tus padres, y te recalco que fueron unos padres excelentes,
00:57pero yo caí en una despresión fuerte, pero gracias a la familia que tengo, a mis hermanas,
01:06que ellas me ampararon, me ayudaron y me sacaron de esa despresión porque de verdad me transformó.
01:16Yo creo que hasta el momento es la situación más fuerte que yo he vivido siendo madre y siendo maestra.
01:28La vida le enseñó que incluso las mujeres más fuertes también sienten dolor.
01:33Pero cuando llegaron los momentos difíciles, encontró refugio en lo más importante, su familia.
01:40Nosotros creamos una familia tan unida que después que mami y papi murieron, nos damos apoyo una tras otra.
01:50Donde está una y le duele algo, ahí están otras.
01:54Porque somos las mejores amigas y somos las mejores hermanas, hermanos hasta el momento.
02:02Para Ana, la familia nunca fue solo un apellido.
02:06Fue apoyo, compañía y la fuerza para seguir adelante cuando parecía imposible.
02:13Lamentablemente, tenemos que trabajar y ser madre a la vez.
02:17Porque un hogar, si no hay un equilibrio tanto en la mujer como en el hombre,
02:24una familia no sale adelante con tanta prioridad o con tanto objetivo que tú quieres que tus hijos tengan lo
02:32que tú no tuviste.
02:34Como miles de mujeres, Ana aprendió a dividirse entre responsabilidades, sacrificios y sueños.
02:41Porque mientras trabajaba, también estaba construyendo el futuro de sus hijos.
02:47En el tenor de madre, como mis hijos se expresan de mí.
02:51Y cuando ven a alguien por ahí que le comenta, tú eres hijo de Ana Rodríguez, pero Ana Rodríguez es
02:57así, así.
02:58Y ella dice, wow mami, encontré un amigo y me habló maravilla de ti.
03:03Eso me hace sentir a mí muy orgullosa.
03:07Y aunque el camino fue difícil, hoy encuentra recompensa en algo que no tiene precio.
03:13El orgullo y el amor de sus hijos.
03:15Bueno, el sacrificio como madre, yo entiendo que cuando tú te sacrificas y tú ves que valió la pena,
03:27seguí con la frente bien en alta, porque bajo ese sacrificio tú le puedes decir a tus hijos,
03:36mira, yo me sacrifiqué, pero hoy en día tú eres quien eres por el sacrificio que yo tuve que tomar.
03:44Yo tuve que trabajar para que tú pudieras ser alguien.
03:49Yo tuve que trabajar para que tú tuvieras un hogar.
03:52O sea, y cuando ya los niños son adolescentes, ya van tomando como conciencia.
03:59Y ellos entienden que valió la pena.
04:02Ana Altagracia Rodríguez entendió algo muy importante.
04:06Los sacrificios de hoy son las oportunidades de mañana.
04:10Y aunque el camino no fue fácil, cada esfuerzo tuvo un propósito.
04:15Impulsar a sus hijos a llegar más lejos.
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