Un toro de 1.5 toneladas que sería sacrificado por el festival musulmán Eid al-Adha escapó de su dueño en un barrio de Estambul, rompió los ventanales de una barbería y se lanzó al interior, provocando la huida de clientes y empleados.
El animal continuó su carrera por las calles del vecindario hasta que un equipo de trabajadores municipales logró capturarlo tras una larga persecución.
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