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  • hace 6 horas
La llegada a Italia de los primeros integrantes de la Flotilla Gaza Sumud ha arrojado luz sobre las condiciones de detención a las que fueron sometidos tras ser interceptados por fuerzas israelíes en aguas internacionales. Alessandro Mantovani, periodista del diario Il Fatto Quotidiano, y Dario Carotenuto, diputado del parlamento italiano por el Movimiento Cinco Estrellas, aterrizaron el pasado jueves en territorio italiano describiendo su experiencia en el centro de detención como "un lugar de terror".
Tras ser recibidos por familiares y amigos en el aeropuerto, ambos comparecieron ante los medios de comunicación para denunciar lo que calificaron como una campaña de humillación y violencia sistemática. Según sus testimonios, el maltrato comenzó de forma inmediata tras el desembarque forzoso. Mantovani relató con dureza los golpes recibidos por parte de los agentes israelíes durante las primeras horas de su cautiverio.
El periodista recordó con precisión el momento en el que fue introducido en las instalaciones portuarias: "Tan pronto entraste en el primer contenedor, te golpeaban, realmente te golpeaban. 'Golpearte' significa que me pateaban en las piernas y me daban puñetazos en la cara". Estas declaraciones coinciden con las denuncias de otros activistas internacionales que formaban parte de la expedición humanitaria y que aseguran haber sido víctimas de agresiones injustificadas.
Por su parte, el diputado Dario Carotenuto puso el foco en la deshumanización que sufrieron los detenidos durante el proceso. Como prueba de la gestión del centro de detención, el parlamentario del Movimiento Cinco Estrellas mostró a las cámaras la pulsera identificativa que fue obligado a llevar durante los días que permaneció arrestado. En lugar de utilizar sus nombres, los integrantes de la flotilla fueron reducidos a una cifra; en su caso, Carotenuto portaba el número 147.
Este regreso se produce en un clima de máxima tensión diplomática. La interceptación de la flotilla en aguas internacionales ha sido cuestionada por diversas organizaciones de derechos humanos, quienes señalan que la detención de civiles fuera de las aguas territoriales israelíes carece de base legal. Los relatos de Mantovani y Carotenuto sobre los golpes y el trato denigrante refuerzan las acusaciones de abusos que ya habían provocado que casi un centenar de detenidos iniciaran una huelga de hambre como medida de protesta.
Las autoridades italianas y los partidos de la oposición han solicitado explicaciones sobre el trato dispensado a sus ciudadanos. Mientras tanto, el testimonio de estos dos primeros retornados marca un antes y un después en el relato oficial de la operación, evidenciando que, más allá del conflicto político, los activistas se enfrentaron a un escenario de violencia física directa en lo que han definido unánimemente como un entorno de auténtico terror.

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Transcripción
00:00Un posto del terrore, cioè un posto en que era prácticamente un cuadrado de container,
00:05en que estos teneban la gente en el container, pane e agua,
00:11también poca agua a un cierto punto.
00:13A mí me han preso a calci, su las gambe, a cazotas en faccia.
00:16Mi ha visto un médico que estaba entre los prisioneros y me ha dicho que no es suceder nada.
00:24Soy un poco confio aquí, tengo algunos señores en una coscia.
00:27Per arrivare su questo punto in realtà siamo passati prima per una panic room,
00:30perché c'erano tre della marina israeliana, ma proprio tre belli grossi,
00:35che ci hanno malmenato in ogni modo, a qualcuno addirittura ne hanno bagnati prima di usare il taser.
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