El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, ha desatado una tormenta diplomática y una fractura interna en el Ejecutivo tras la publicación de un vídeo grabado en el centro de detención del puerto de Ashdod. En las imágenes, que han provocado una oleada de críticas internacionales, se observa al ministro ondeando una bandera israelí mientras se pasea entre más de 400 activistas internacionales —entre los que se encuentran decenas de españoles— que aparecen esposados y arrodillados en el suelo. El vídeo, compartido por el propio ministro en sus redes sociales, comienza con agentes de seguridad forzando a una activista a arrodillarse mientras esta gritaba consignas a favor de Palestina. Ben Gvir acompaña la publicación con un mensaje contundente: "Así es como recibimos a los que apoyan el terrorismo. Bienvenidos a Israel". Durante su recorrido por las instalaciones, el líder ultraderechista añadió: "El campamento de verano ha terminado. Cualquiera que actúe contra el Estado de Israel se encontrará con un Estado decidido". La actitud del ministro ha sido calificada de "política criminal de abuso y humillación" por organizaciones de derechos humanos como Adalah, que denuncia que los activistas fueron interceptados ilegalmente en aguas internacionales mientras intentaban entregar ayuda humanitaria en Gaza. Como protesta ante este "secuestro ilegal", al menos 87 de los detenidos se han declarado en huelga de hambre. La gravedad de las imágenes ha obligado al primer ministro, Benjamín Netanyahu, a emitir una reprimenda pública inusual hacia su socio de Gobierno. El mandatario afirmó en un comunicado que "la forma en que el ministro Ben Gvir trató a los activistas de la flotilla no se ajusta a los valores y normas de Israel. He dado instrucciones a las autoridades competentes para que deporten a los provocadores lo antes posible". No obstante, Netanyahu subrayó que "Israel tiene todo el derecho a impedir que las flotillas provocadoras de simpatizantes terroristas de Hamas entren en sus aguas territoriales y lleguen a Gaza". Más duro se mostró el ministro de Exteriores, Gideon Saar, quien acusó a Ben Gvir de dañar deliberadamente la imagen del país ante la comunidad internacional. En un mensaje público, Saar le espetó: "Has causado de forma deliberada daño a nuestro país con este vergonzoso espectáculo y no es la primera vez. Has echado por tierra enormes, profesionales y exitosos esfuerzos realizados por tantas personas, desde soldados hasta empleados del ministerio de Exteriores y muchos otros". La misiva del jefe de la diplomacia concluye con una frase lapidaria: "No, tú no eres la cara de Israel". Lejos de rectificar, Ben Gvir ha respondido a sus compañeros de gabinete acusándoles de debilidad frente a los "partidarios del terrorismo". El ministro de Seguridad Nacional señaló que "se espera del ministro de Exteriores de Israel que comprenda que Israel ha dejado de ser un niño al que se le pueden dar bofetadas. Quien venga a nuestro territorio a apoyar el terrorismo e identificarse con Hamas, se llevará un golpe y no le daremos la otra mejilla". Este enfrentamiento directo se produce en un contexto político de máxima tensión, después de que el Parlamento israelí aprobara la lectura preliminar para su disolución y el adelanto de las elecciones. La sobreexposición mediática de Ben Gvir y su pulso constante con el ala moderada del Gobierno reflejan la pugna electoral que ya se vive en Israel, mientras la comunidad internacional, incluyendo países tradicionalmente aliados como Italia, ha expresado su firme condena ante el trato dispensado a los activistas detenidos.
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