00:00Llevo tres años cocinando para el mismo hombre y nunca me ha dejado comer con él. Al principio
00:05lo atribuía a las costumbres. Rodrigo era de esa clase de personas que come solo, en silencio,
00:10con la servilleta doblada en ángulo perfecto sobre el regazo. Me contrató como chef privado
00:15después de que su esposa muriera. O eso me dijo. Que había muerto. Que le extrañaba tanto que ya
00:21no podía soportar cocinar sin recordarla. Yo llegaba los martes y los viernes. Preparaba
00:26la cena. Me iba. Lo que nunca entendí fue porque siempre me pedía lo mismo. Estofado de res con
00:31hierbas del jardín. Siempre la misma receta. Siempre la misma cantidad. Siempre con ese corte específico
00:37que el mismo traía envuelto en papel encerado. Sin etiqueta. Sin nombre de carnicería. Me lo entregaba
00:43en la puerta con una sonrisa que no llegaba a los ojos y decía. Ya sé que es mucho pedirte.
00:48Pero es
00:49que la carne de aquí afuera no sabe igual. Yo cocinaba. El comía. Yo me iba. El problema empezó
00:55cuando olvidé mi teléfono. Volví veinte minutos después de haberme marchado. Toqué
00:59el timbre. Nadie respondió. La puerta estaba entreabierta. Lo que me pareció raro, porque
01:05Rodrigo era obsesivo con los cerrojos. Entré. Lo llamé. Silencio. Caminé hacia la cocina
01:11para buscar mi teléfono en el cajón donde siempre lo dejaba y entonces lo vi. La alacena
01:17del fondo, que nunca había estado abierta, estaba abierta. Adentro había un congelador.
01:22No debía haberlo abierto. Pero lo abrí. Y lo que vi no era res. Nunca había sido
01:26res. Salí corriendo sin mi teléfono. Sin mi saco. Sin aire en los pulmones. Llegué
01:32a mi coche y no pude mover las manos por diez minutos completos. Solo podía pensar en una
01:37cosa. En el detalle, que mi cerebro se negaba a soltar. Que durante tres años yo había
01:42cocinado ese estofado con hierbas del jardín de Rodrigo. Y que el jardín de Rodrigo tenía
01:47una sección que él llamaba el huerto cerrado. Que yo nunca había visto. Que nunca me había
01:52dejado ver. Llame a la policía esa noche. Vinieron. Entraron. Salieron con cajas selladas
01:57y caras que no sabían qué expresión ponerse. Me dijeron que Rodrigo llevaba semanas desaparecido.
02:02Me dijeron que en el jardín encontraron restos. Lo que no me dijeron, lo que supe después
02:08por el investigador que se compadeció de mí, es que en el congelador había once cortes
02:12etiquetados. Once. Con nombres escritos a mano, en tinta roja. El último etiquetado
02:17de su esposa. El primero de la fila, el más antiguo, el que estaba cas y vacío, tenía
02:23una etiqueta diferente. No era un nombre. Era una fecha. Y cuando la vi entendí que
02:28Rodrigo no había empezado con su esposa. Había empezado mucho antes. El año en que
02:33me contrató a mí.
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