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  • hace 2 horas
Lo que comenzó como una travesía de ensueño hacia los confines de la Tierra se ha transformado en una situación crítica para los pasajeros de la naviera holandesa Oceanwide Expeditions. El MV Hondius, un buque de expedición de alta gama, se dirige actualmente hacia las Islas Canarias tras haber permanecido fondeado en Cabo Verde debido a un brote de hantavirus que ya se ha cobrado la vida de tres personas.
La situación a bordo es de máxima tensión. De las 149 personas de 23 nacionalidades que iniciaron la ruta, 14 son ciudadanos españoles que ahora viven con incertidumbre el desarrollo de los acontecimientos. El virus no solo ha provocado el fallecimiento de tres pasajeros, sino que también ha dejado a otra persona en estado grave y a varios integrantes de la expedición con síntomas leves.
La empresa, que se presenta ante sus clientes bajo el lema: "Embarque en un crucero de expedición inolvidable, donde aventura y descubrimiento se dan la mano en las regiones polares", se enfrenta ahora a una crisis sanitaria sin precedentes en su historia reciente. Lo que debía ser una experiencia única en contacto con la naturaleza se ha convertido en una travesía que los pasajeros difícilmente podrán olvidar, aunque por motivos muy distintos a los planeados.
El contraste entre el servicio contratado y la realidad actual es desolador. Los viajeros, que han pagado tarifas que oscilan entre los 5.000 y los 30.000 euros, permanecen ahora confinados en sus camarotes gran parte del tiempo. Las estrictas medidas de seguridad solo permiten salir a cubierta en momentos puntuales, siempre con mascarilla y evitando cualquier tipo de contacto social, mientras aguardan saber cuándo podrán finalmente regresar a sus hogares.
Este escenario dista mucho de la oferta habitual de la compañía, que se enorgullece de navegar en "barcos pequeños e íntimos" diseñados para acercar a los huéspedes "al corazón de la naturaleza y al espíritu pionero de aventura que define a estos viajes a los confines del mundo". Con una flota que incluye embarcaciones reforzadas para el hielo como el Ortelius, el Plancius y el propio Hondius, la naviera suele operar rutas que parten de Ushuaia (Argentina) hacia la Antártida, o recorridos por el Ártico que incluyen Groenlandia y Svalbard.
A medida que el buque se aproxima a aguas españolas, la prioridad es garantizar la seguridad sanitaria tanto de los que viajan a bordo como de la población local. Tras el desembarco en las Islas Canarias, se espera que los pasajeros puedan ser sometidos a exámenes médicos más exhaustivos para determinar el alcance total del brote. Mientras tanto, la expedición continúa bajo una vigilancia extrema, marcando un amargo hito en la trayectoria de una naviera con más de 30 años de experiencia en el sector del turismo de lujo polar.

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