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  • hace 4 meses
Entre 1976 y 1878, una rara coincidencia en tres océanos provocó una gran alteración del clima: un Niño en el Pacífico, un Dipolo del Océano Índico en fase negativa y temperaturas superficiales anómalamente altas en el Atlántico Norte. Como resultado los patrones globales de precipitación se alteraron generando un impacto severo en los sistemas mundiales de producción y distribución de alimentos.

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Transcripción
00:04En 1877, un episodio extremo del Niño desató una de las peores crisis climáticas y alimentarias
00:10de la historia. La sequía golpeó con fuerza Asia, África y América del Sur, arruinó cosechas y
00:16contribuyó a una hambruna global con decenas de millones de víctimas. No fue solo un fenómeno
00:21oceánico, se combinó con un dipolo del Índico muy intenso y con un Atlántico Norte inusualmente
00:26cálido, lo que amplificó sus efectos y prolongó el desastre. Hoy los expertos ven paralelismos
00:32inquietantes. El Niño sigue siendo una pieza clave del clima global, pero en un planeta más caliente
00:37sus impactos pueden ser más severos. Los expertos advierten de que estos episodios eran más frecuentes
00:43y que sus efectos tienden a entrar más en Europa, especialmente en el Mediterráneo. Los meteorólogos
00:48recuerdan que el patrón de 1877 se parece a grandes eventos del Niño como los de 1982-83
00:55o 1997-98. Si bien recuerdan que el clima desencadena la crisis, pero la mala gestión
01:02humana decide cómo de devastadora será.
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