00:00Yo era una pipiola, como dicen, realmente tendría 19, 20 años, estaba estudiando Derecho,
00:09y yo iba donde un dentista, y donde ese dentista iba también Inés de Montaña.
00:18A partir de ese primer encuentro, digamos, en la dentistería,
00:25y como había escrito unos artículos reemplazando a otros más importantes en el siglo,
00:34entonces Inés de Montaña, que había leído esos artículos, me dijo, ¿y por qué no entra el espectador?
00:40Y yo dije, uy, para mí era maravilla.
00:45Entonces, así fue como yo empecé a vincularme con el espectador y con don Guillermo,
00:50que estaba allí también.
00:54Y entonces, y estaba todavía el papá de un Guillermo, que era también, que fue director.
01:11Entonces ya empecé a escribir en la sección femenina en ese entonces,
01:16y pues yo decía, no, yo estoy estudiando Derecho, yo quiero escribir en las páginas editoriales.
01:24Entonces empecé también haciendo unas entrevistas, unos reportajes,
01:30y ya después, pues, don Guillermo me vio, pues, que tenía cierto estilito.
01:39Y entonces le gustó, y entonces me pasaron para las páginas editoriales, ocurrencias.
01:44Yo era una primípara, realmente escribía con toda la pasión que se tiene a los 19, 20 años.
01:54Y a raíz de una conversación que tuve en la universidad con un compañero pastuso,
02:04escribí un artículo que se llamaba El Pariente Pobre.
02:10Y empezaba el artículo con tres chistes pastosos.
02:15Y esa fue una experiencia, para mí, clave, que demuestra el impacto que puede tener un artículo sobre un grupo
02:24de gente.
02:25Lo que sucedió fue que cuando leyeron el artículo en pasto,
02:29cuando casi todos leyeron los tres primeros chistes, se pusieron furiosos,
02:36a tal punto que hubo toque de queda en pasto, pedreas contra el espectador y el tiempo,
02:49una reacción que yo nunca pensé posible y que me llevó, pues, a...
02:56Yo estaba absolutamente derrumbada.
02:59Me llegaron 400 telegramas.
03:02Entonces, eso me demostró, primero, pues, que uno siempre debe medir los impactos de lo que uno va a escribir.
03:11Pero también me mostró don Guillermo Cano como un verdadero maestro.
03:17Porque Guillermo Cano, cuando recibió esos 400 telegramas y me vio en ese estado,
03:24que estaba yo absolutamente derrumbada, llena de terror, pensando,
03:30¿qué voy a hacer? Esto no tiene solución.
03:34Estaba derrumbada psicológicamente.
03:37Entonces, él mantuvo siempre la calma.
03:40Digamos, la personalidad de Guillermo Cano no era una personalidad de estar hablando,
03:48de estar... Era muy discreto, muy callado.
03:51Pero yo sabía que él estaba ahí y me apoyaba.
03:55Porque yo le expliqué que eso había venido, pues, de que mi fuente era un nariñense, en fin.
04:03Él entendió mi desconcierto y mi desolación y entonces me apoyó.
04:10Estaba ahí.
04:12No dijo así mayor cosa, sino, ¿no? Sigamos así, como normal.
04:22Él era muy callado, una persona que no abundaba en adjetivos.
04:28Pero sí, uno sabía que con la mirada él apoyaba.
04:34Pero sí, uno sabía que con la mirada él apoyaba.
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