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  • hace 3 semanas
Esta semana podríamos catalogarla como la de la creatividad lingüística, en especial por los errores que se nos fueron en nuestra sección de Opinión. Hubo dos casos específicos en los que pusimos a decir a nuestros columnistas cosas que nunca habían dicho.

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Transcripción
00:05Hola, esta semana la podríamos catalogar como la de la creatividad lingüística,
00:10pero no la de poderosas figuras literarias o visuales para enriquecer las historias,
00:16sino la de física falta de atención o entendimiento, y claro,
00:20también de puro descuido en el corre-corre.
00:23Y voy a comenzar con la embarrada que refleja esto último,
00:26pues nuestro reporte de la encuesta de Invamer esta semana estuvo lleno de errores,
00:31desde la pura presentación en el gancho de la nota, donde al comparar los resultados con una
00:36encuesta anterior lo hicimos no con respecto a esos resultados, sino con respeto a esos resultados.
00:43Y respeto fue lo que nos hizo falta con algunos personajes, pero sobre todo con ustedes,
00:48los consumidores de esa información en ese texto. Primero identificamos al precandidato Eduardo
00:53Verano de la Rosa como exgobernador de Bolívar, cuando ha sido no solo una,
00:58sino dos veces gobernador pero del Atlántico. Y ya al entrar en los porcentajes de las encuestas
01:05invertimos el positivo y el negativo de Jorge Enrique Robledo, algo mucho más delicado en
01:10estos tiempos de elecciones en que la precisión de la información es definitiva.
01:15Pero si hablamos de falta de respeto, mucho más graves fueron las embarradas de esta semana en
01:22la sección de opinión. Justo después de que hace una semana aquí en este lugar debimos ofrecer
01:27excusas públicas a un columnista por haberle cambiado una palabra, pues ahora me toca ofrecer
01:33no una, sino dos excusas más a dos columnistas. Y por algo peor, y es que nos arrojamos el derecho
01:42de cambiarles párrafos que originalmente no tenían ningún error. Y por si fuera poco,
01:48esas nuevas frases sí quedaron con errores. Fatal. El primer caso sucedió en una columna de Arturo Charria,
01:55quien lanzó una puntilla por el resultado del concurso para la elección del nuevo contralor
02:01municipal de Cúcuta. Hablaba allí de que uno de los candidatos sacó puntaje casi perfecto,
02:07Mario Figueroa, a quien, escribió Charria, la suerte y Ramiro Suárez siempre le sonreían.
02:14Pues quien leyó no tiene ni idea primero de quién es el preso exalcalde de Cúcuta,
02:20Ramiro Suárez, y decidió que no era el padrino político de Figueroa, sino que era otro de esos
02:25candidatos de puntaje casi perfecto. Y mal corrigió la frase para escribir,
02:31dos de ellos fue Mario Figueroa y Ramiro Suárez, a quienes la suerte siempre le sonreía.
02:38Cierro comillas. Ni siquiera en su destrucción de esa frase pudo mantener la concordancia de
02:44número. Fatal también. Como dijo el propio Charria cuando finalmente lo corregimos,
02:49gracias casi liberamos a Ramiro Suárez. ¡Qué peligro! Pero, ya les digo,
02:54la creatividad lingüística estuvo a flor de piel esta semana, pues también intervenimos,
02:59y mal, una frase de la columna de Sergio Talora Montenegro. Decía el párrafo que él envió,
03:06el problema se complica cuando aquí, Estados Unidos y allá, Colombia, se pone en escena una
03:11agresiva campaña de desinformación que utiliza las redes sociales. ¿Escucharon algún error? Pues no,
03:18no lo tenía. Pero no sé qué entendió, quién la montó esa columna, o no le gustó cómo estaba esa
03:25frase y decidió intervenir la frase para dejarla así. El problema se complica cuando aquí,
03:31Estados Unidos y allá, Colombia, se pone en escena una agresiva campaña de desinformación que
03:36deutiliza en las redes sociales. Ni siquiera escribió C, sino D, si es que eso era lo que
03:44pretendía decir y supuestamente mejorar esa frase. De nuevo fatal. Termino con un error común que termina
03:52diciendo todo lo contrario a lo que se pretende decir. Y se le fue a la puya esta vez en
03:57su capítulo
03:58sobre la exclusión de las mujeres en la política, o al menos en su promoción en Twitter.
04:04En Colombia solo hasta 1954 las mujeres pudieron votar. ¿Escucharon alguna error ahí? Díganme
04:11que sí, por favor. Pues como bien lo explicó arroba J. Giraldo 2013 en su jalón de orejas,
04:17pues es todo lo contrario. Desde 1954 las mujeres pudieron votar. O si se quiere usar el hasta,
04:25pues debería decir algo como solo hasta 1954 las mujeres no pudieron votar. El hasta,
04:32como dice bien J. Giraldo, indica el final de algo, no el comienzo. Bueno, no es más,
04:38espero que no me corrigan este video, por lo menos no lo que sí esté bien. Nos vemos, chao.
04:55J. Giraldo, indica el final de algo, no el comienzo. Bueno, no el comienzo, no el comienzo, no el comienzo,
04:56no el comienzo, no el comienzo.
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