00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 187.
00:05Un demonio como escudero para el caballero maestro santo. El amanecer en lomas de Chapultepec
00:11se filtraba como un filo frío por la rendija de las cortinas. El apartamento olía a sudor
00:17desenfrenado, alquimia y a la tibia piel de María, que aún dormía con la boca entreabierta,
00:23respirando como si la noche todavía la reclamara. Fabián dejó que su mano rozara su mejilla un
00:29instante antes de levantarse, cuidando de no romper aquel silencio frágil, mientras el teléfono
00:34vibraba sobre la madera de la mesa de noche. Se incorporó y se acercó a la ventana para
00:40contemplar el despertar de su ciudad natal. «Caballero maestro santo Fabián, lamento
00:46molestarte a estas horas», dijo la voz rasposa del Cardenal Thompson, «pero entenderás que tengo
00:52dos asuntos urgentes que tratar contigo». «Eminencia, buenos días», respondió Fabián,
00:58con la voz afilada por el sueño y la costumbre. «¿Qué ocurre?» «Primero», continuó Thompson
01:04sin rodeos, «debo decirte que estás en altavoz en mi oficina. Aquí conmigo está el Cardenal
01:10Valencia, y tenemos dos temas que quisiéramos discutir». «Caballero maestro santo, una feliz
01:17mañana en Ciudad de México», saludó el Cardenal Valencia. «Buenos días, Eminencia,
01:23es grato escuchar su voz», contestó Fabián, con la vista fija en el horizonte que clareaba.
01:29«El caso de beatificación de Stephen Gordon está en su etapa final», comenzó Valencia
01:34con solemnidad. El informe de campo, los testimonios y los sellos de prueba han llegado y han sido
01:40validados por el Tribunal de Ritos. Está considerado, listo, para incluirse entre los primeros puntos
01:47de la próxima sesión del Cónclave de Maestros Santos, Cardenales y el Santo Padre. «Muchas
01:53gracias por su intervención, Eminencia. Sé que Stephen no fue un santo, pero merece la gloria
01:59de Dios», agradeció Fabián con solemnidad. «Su entrega a Dios hizo todo el trabajo.
02:05Caballero maestro santo», asintió Thompson. Sin embargo, el motivo real de esta llamada es
02:12más delicado. Fabián contuvo la respiración. Sabía lo que venía, pero debía sonar tranquilo.
02:19«Esta mañana recibimos una solicitud formal, firmada y presentada según la normativa del
02:25consejo, por Andrés Rojas», explicó Thompson. «Pide ser nombrado escudero a tu lado».
02:31Anexó una copia de su renuncia al título de cazador, lo que, según protocolo, hace válida
02:37la petición. Lo más llamativo es que en la documentación añade una nota manuscrita en la
02:43que afirma que ya habló contigo. «Ayer hablé con el Cardenal Álvarez y, gracias a su intermediación,
02:49logré conversar con Andrés», respondió Fabián, sintiendo cómo su sangre se helaba. «Creo que
02:56puede ser la persona ideal para acompañarme en esta cruzada en la purga». Caballero, la voz de
03:02Valencia se volvió grave. «¿Está seguro de esta decisión? Nadie lo cuestionará si decide
03:08declinar a último momento». «Eminencias», murmuró Fabián, sin apartar la mirada del
03:14horizonte. «Seamos sinceros, Rojas será hallado culpable, igual que lo fue Steven. Y salvo que venga
03:22a la purga como mi escudero, su historial solo le dejará un camino en la santa sede».
03:26«¿Lo haces para salvarlo?», preguntó Thompson, sin rodeos. «Creo que es el camino y la voluntad
03:34de Dios», respondió con un matiz de desesperación. «Sé que es difícil de imaginar, pero estoy seguro
03:40de que el Señor aún tiene algo preparado para Rojas, y yo seré su instrumento para lograrlo».
03:46Del otro lado de la línea hubo un silencio breve, como si los cardenales intercambiaran
03:51palabras en voz baja. Finalmente, Valencia habló con tono pesado. «Creo que entiendo
03:57a qué te refieres, caballero maestro santo, y es comprensible tu razonamiento. Puede que
04:03el destino de Rojas, efectivamente, se encuentre bajo tu luz en la purga». «Gracias, Eminencia»,
04:10dijo Fabián con alivio. «Entonces haré el papeleo para que Rojas sea tu escudero», concluyó
04:16Thompson. «¿Ya acordaste con él su incorporación?» «Sí, Eminencias. Esta tarde nos reuniremos
04:24para ponerlo al tanto y que pueda asumir su rol antes de que termine la semana», respondió
04:29Fabián con una sonrisa agotada. «Muy bien, caballero maestro santo. Que Dios
04:35esté siempre contigo», se despidió Thompson. «Hace un par de días leí el artículo de Valeria
04:41Dupont sobre ti», añadió Valencia. «Todos esperamos que logres un milagro como el que
04:47conseguiste con Steven. Cuando vengas a Roma, pasa por mi oficina para que conversemos.
04:53Así lo haré, Eminencia. Que Dios los bendiga a ambos», concluyó Fabián.
05:00Fabián colgó y soltó el aire contenido. Se giró temblando hacia la cama y encontró
05:05a María recostada, con los ojos abiertos, fijos en él. Ella extendió los brazos y
05:11las piernas para recibirlo y cobijarlo mientras se recuperaba. El caballero maestro santo se
05:17dejó caer a su lado, sintiendo cómo sus extremidades lo envolvían con su calor.
05:22María lo atrajo hacia sí con una lentitud casi felina, hundiendo una mano en su cabello
05:27sudoroso mientras la otra recorría su pecho con un vaivén suave, como si quisiera borrar
05:32de sus músculos la tensión que el amanecer le había impuesto. Él no opuso resistencia.
05:38Apoyó la nuca en el hueco tibio de su cuello y dejó escapar un suspiro que apagó la rigidez
05:43de su columna. Ella le besó la sien sin decir palabra y comenzó a masajearla en silencio,
05:49con una presión firme pero serena. Su respiración se fue acompasando con la de ella, y por un
05:55instante dejó de pensar en la purga, en el Vaticano, en Rojas y en Roma. Solo sentía
06:02el amor de Dios en los dedos de María, enredándose en su cabello, peinándolo con una paciencia
06:07hipnótica, separando mechón por mechón como si, al hacerlo, pudiera ordenar también sus
06:12pensamientos. Sus cuerpos desnudos se encontraron, no con el fuego del deseo, sino con la intimidad
06:19de quien entiende sin palabras y permanece allí para proteger lo que ama. María no habló,
06:25simplemente lo abrazó más fuerte, cerrando las piernas alrededor de su cadera para que no
06:30pudiera levantarse tan pronto. Sentía su calor fundirse con el suyo, mezclándose con la humedad
06:36que aún escapaba de su entrepierna por la pasión que habían compartido. Le dio un beso en el cabello
06:42y siguió peinándolo, dejando que sus manos recompusieran las ideas y el temple del hombre
06:47que amaba. Fabián siempre había sido su castillo y su fortaleza, pero ese día comprendió que también
06:54podía ofrecerle refugio a él, allí, entre su pecho. Se aferró con la fuerza de una promesa silenciosa
07:00de no dejarlo ir.
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