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Categoría

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Diversión
Transcripción
00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 163.
00:06Séptimo día. 350 corazones humanos para el licántropo atlante. El atardecer se diluía
00:13en un rojo profundo sobre aquella isla del Pacífico, como si el cielo sangrara bajo la
00:17furia de un dios iracundo. Las nubes se habían dispersado, y el oleaje golpeaba con fuerza las
00:24costas rocosas. Cada criatura cercana había huido hacia la selva o se había lanzado al mar. A
00:31kilómetros de cualquier mapa oficial, en un rincón olvidado más allá de las Galápagos,
00:36un nuevo grito desgarrador rompió el aire, un lamento de muerte que se extinguió al ser
00:41devorada su alma. El cuerpo destrozado del sacrificio número 331 cayó hecho pedazos. Las costillas se
00:50hirieron con un crujido que desgarró el silencio, y las vísceras, aún tibias, se deslizaron como
00:56serpientes sobre las raíces del tótem atlante, el cual brillaba con un azul cada vez más profundo,
01:02marcado por una línea luminosa que parecía una grieta a punto de cerrarse.
01:07Dreg se hirguió entre la sangre, el hocico ensangrentado, las fauces abiertas en un rugido
01:12de júbilo, reclamando su dominio sobre la existencia misma. El licántropo atlante era una
01:19máquina perfecta de mutilación, muerte y aniquilación. Cada paso suyo era un meteorito
01:25que retumbaba sobre la roca, triturando huesos esparcidos como un tapiz nauseabundo.
01:30Su andar marcaba el ritmo de los tambores de guerra del lobo blanco, acompasados por las
01:35súplicas de los que aún no habían sido sacrificados y los lamentos de las almas descendiendo por las
01:40fauces de la criatura, en forma de corazones aún palpitantes. Tatiana convulsionaba dentro
01:46de la tienda. Los ojos en blanco, las piernas rígidas, como si cada estallido de poder de
01:53Drex se tradujera en descargas que le sacudían el alma. Estaba completamente sumergida en el collar
01:59de las cinco capas que portaba, permitiendo que la energía del totem atlante fluyera sin
02:04restricción. No era una espectadora, era la extensión del monstruo. El quinto sello, abierto
02:11y palpitante sobre su pecho como un órgano vivo, canalizaba esa fuerza por su columna
02:16como lava ardiente. Podía ver a través de los ojos del dios atlante. Sentía cada olor
02:22a miedo, cada aliento desesperado, cada pequeño animal que huía y cada latido de los corazones
02:28aún no ofrecidos. El sacrificio número 332 gritó cuando Drex lo atrapó por el tobillo
02:35y lo partió en dos, desde la entrepierna hasta el hombro derecho. Los órganos cayeron
02:40sobre sus patas enormes, húmedos y tibios. Luego caminó hasta el totem y lo alzó con
02:46cuidado del suelo, dejándolo impregnarse de sangre fresca mientras buscaba el corazón
02:50aún latiendo entre los pulmones intactos. Los siguientes tres no intentaron huir. Se
02:56arrodillaron llorando, temblando, rezando entre mocos y orina. Drex se acercó como un verdugo.
03:03Uno de ellos ofreció su cuchillo en señal de rendición. El lobo le arrancó los dedos
03:09de un mordisco, le partió el cuello de un zarpazo y le abrió la espalda. El corazón
03:14emergió entre un mar de pulmones, coágulos y médula espinal. Fue devorado al instante.
03:20El siguiente fue decapitado de un solo mordisco. Su cráneo, aún entre los colmillos, vio el
03:26cuerpo desplomarse antes de ser engullido junto al corazón. El último cayó partido de hombro
03:32a cadera con una garra. Su corazón fue arrancado antes de que su cuerpo tocara el suelo.
03:38Tatiana gritó, empapada en sudor, el uniforme pegado al cuerpo. En su boca sentía el sabor
03:44del alma que era devorada por la bestia, mientras el cuerpo del monstruo se alimentaba del cartílago
03:50palpitante. El quinto sello ya no le ofrecía visiones ni símbolos. Lo que percibía ahora
03:56no era simbólico. En el último día del ritual, ella acompañaba a Drex como si fuera
04:02una con él. Una con el monstruo atlante que culminaba su ofrenda. Sus piernas se abrieron
04:08sin conciencia y su cuerpo cayó, desplomado, dentro de la tienda del campamento. Sus dedos
04:14arañaban la tierra mientras cada rugido de Drex le desgarraba la garganta. Y finalmente, parecía
04:21que él. Por fin estaba cerca de saciar el hambre que lo consumía desde que se había
04:25sincronizado con el tótem. El sacrificio número 336 intentó huir. Drex lo alcanzó con un salto
04:34de 10 metros, cayendo sobre su espalda y partiéndole la columna como si pisara una rama seca. El
04:40cuerpo se estremeció unos segundos, jadeante, antes de quedar inerte. Las garras del lobo lo
04:46abrieron como a una fruta podrida, y el corazón, aún palpitante, fue aplastado entre sus fauces.
04:53El líquido espeso y caliente le corrió por el hocico, tiñendo de negro su pelaje blanco.
04:59El tótem atlante brillaba con un pulso inestable, cerrando poco a poco la grieta azul con cada
05:05nuevo corazón devorado. El número 337 gritó, y los otros 13 se alinearon tras él, impulsados
05:13por una desesperación suicida. Lanzaron una arremetida primitiva de gritos, palos y piedras,
05:20envueltos en miedo vuelto ataque. Drex no se movió. El primero que se atrevió a acercarse fue recibido
05:28con un zarpazo horizontal que le cercenó ambas piernas a la altura de las rodillas. Antes de tocar
05:34el suelo, ya tenía el pecho abierto a mordiscos. Su corazón salió despedido como un fruto salvaje que
05:40el licántropo atrapó en el aire con descaro, mientras los demás retrocedían en vano. Otro
05:46intentó clavarle una estaca rudimentaria en el pecho. Drex la atrapó con los dientes, la escupió rota,
05:53y lo partió en dos con ambas garras. Su sangre se esparció en espiral, cayendo en salpicaduras
06:00perfectas sobre el tótem, que ya brillaba con destellos azules como olas danzando en una tormenta
06:05eléctrica. Los siguientes atacaron en masa. Una marea informe de brazos, gritos y piedras que
06:12chocó contra Drex sin lograr detenerlo. Sólo provocaron su rugido. Y la masacre comenzó. Giró
06:19con la fuerza de un ciclón. Sus garras trazaban arcos de destrucción. Tres fueron decapitados en
06:26un solo giro, las cabezas rodando como copas desbordadas mientras los cuerpos colapsaban aún
06:31temblando. Otro fue embestido y arrojado por los aires. Su torso se quebró al chocar contra una
06:37roca, pero Drex lo alcanzó en el aire, lo estrelló contra el suelo y le arrancó el corazón con un
06:43mordisco por entre las costillas destrozadas. Cada corazón era un trofeo, un símbolo de poder. Los
06:50devoraba frente al tótem, que rugía con él. Volvió a los cuerpos decapitados y se alimentó de sus
06:56corazones con un placer tortuoso. La tierra temblaba bajo su paso. El sacrificio número
07:02345 se resistió hasta el final. Arañó, escupió, pateó. Drex le clavó una garra en la garganta y,
07:11con la otra, le arrancó el corazón desde el abdomen, dejando que la sangre dibujara un símbolo
07:17ancestral en la base del tótem. La línea azul ya no era una fisura. Era un océano sumergido de energía
07:24fluyendo en todas direcciones. Tatiana gritó de dolor y locura. Y el mar respondió. Los últimos
07:31cinco no huyeron. Se arrodillaron, no por miedo, sino por certeza, algo más grande que ellos los
07:38reclamaba. Drex los tomó uno a uno, con una solemnidad profana. Les abrió el pecho con garras
07:45cruzadas, devoró sus corazones aún vivos mientras los sostenía frente al tótem, bañándolo en su propia
07:51sangre. El número 350 fue el último. Una joven temblorosa, con lágrimas en los ojos, incapaz de
07:59pronunciar palabra ante el abismo sin fondo que eran los ojos del lobo blanco. Drex la alzó con ambas
08:06manos y la partió desde el esternón con un rugido que estremeció el cielo, y devoró su corazón. El
08:12tótem estalló en un haz de luz azul que por un instante opacó al sol. El mar rugió. Las olas
08:19se
08:19alzaron como brazos divinos. Y en el horizonte, los truenos no nacían del cielo. Sino de las
08:25profundidades. Tambores de guerra resonaron desde el fondo del océano, marcando una danza ancestral.
08:32Tatiana sintió que el océano abría los ojos. La Atlántida susurró su nombre. Poseidón recordaba.
08:39El collar brilló. Cada sello vibró hasta casi romperse. Drex, en su forma bestial,
08:46corrió cubierto de sangre por la isla como un juicio divino. Alcanzó el risco más alto,
08:52justo sobre el campamento de Tatiana, y dejó escapar un rugido tan profundo que rebotó contra
08:57el horizonte mismo. El eco cruzó el océano como un desafío al cielo por el derecho de reclamar el
09:04mundo. Tatiana se arqueó sobre la tierra, incapaz de contener la energía que la atravesaba por medio
09:10del collar. Era como verter una galaxia entera en un vaso de agua, y lograr contenerla. Su cuerpo se
09:17contrajo y, de pronto, el tercer sello se cerró con un chasquido. El cuarto fue forzado a actuar,
09:24cerrando como una trampilla energética el flujo que pasaba por el quinto sello, protegiendo su alma.
09:32Tatiana dio una arcada y, de pronto, su cuerpo recuperó la respiración. Sus ojos volvieron a su
09:39lugar, pero no quedaba fuerza en ella. La energía se había consumido en un instante,
09:44solo para cerrar el flujo. Estaba vacía. Drenada hasta el hueso. Pero viva. Temblando,
09:52cayó de lado, inconsciente. Y en la penumbra de su mente, lo último que vio fueron las olas
09:58danzando al ritmo de los tambores del palacio de Poseidón, celebrando el regreso de un hijo
10:03pródigo. El sol terminó su travesía por la bóveda celeste como el único dueño del firmamento,
10:09hasta que el horizonte lo devoró bajo el oleaje de una noche de luna llena. El frío cayó sobre el
10:15campamento de los dos licántropos como una lápida. El aire olía a sal, sangre seca y poder antiguo.
10:22Las cenizas del ritual aún flotaban en el ambiente como motas suspendidas,
10:26y el tótem atlante palpitaba al fin con un ritmo sereno, destellando en azul bajo la
10:31capa de sangre seca que lo envolvía como un vendaje hecho de costras infinitas.
10:36Tatiana despertó con un temblor involuntario, jadeando como si escapara de una pesadilla.
10:42Cada músculo le dolía. No encontraba una sola parte de su cuerpo que no amenazara con
10:47colapsar bajo su propio peso. Permaneció inmóvil unos segundos, intentando reconstruir su voluntad,
10:54su mente, su conciencia. Y al abrir finalmente los ojos, sólo encontró oscuridad. No supo cuánto
11:01tiempo había pasado, ni en qué momento su mente se había quebrado del todo. Pero lo que más la
11:07alarmó fue el calor a su costado, una masa enorme, peluda, empapada en sangre. Que respiraba
11:14profundamente, como un dios dormido tras saciar su hambre. Cuando sus dedos tocaron el pelaje tibio y
11:20húmedo, se quedó paralizada. El lomo de Drex, en su forma bestial, subía y bajaba con suavidad.
11:28Dormía a su lado como un coloso exánime después de devorar el mundo. Su hocico rozaba su cuello,
11:35y el leve gruñido gutural con cada exhalación la estremecía. Pero no de miedo. El sonido del
11:41celular vibrando rompió el hechizo. Tatiana parpadeó, como si ese ruido mundano trajera
11:47consigo la realidad entera. Tanteó con la mano temblorosa hasta dar con el aparato. La pantalla
11:53iluminó su rostro cubierto de sudor y tierra. María. 67 llamadas perdidas. María está llamando.
12:02Tati. Tati, por favor, contéstame. Por Dios. Llevo una hora llamándote. La voz de María era un hilo
12:10afilado entre el llanto y el pánico. No puedo verte. No puedo verte con la clarividencia. No
12:17puedo ver la isla. No sé si estás viva o... María. Calma. Sí. Estamos. Susurró Tatiana,
12:26con la voz rasposa, haciendo lo posible porque no se notara el temblor de sus manos.
12:32Sentía el hocico de Drex moverse suavemente sobre su clavícula, como si reconociera aquella voz.
12:38Estoy, estoy con Drex. Terminamos el ritual. Pero... María. Te llamo luego, ¿sí? El monstruo
12:47atlante abrió los dos pozos oscuros que tenía por ojos, y se enfocaron en ella de inmediato.
12:53Tatiana se estremeció, pero en lo profundo de esa mirada vio al hombre que amaba. Al hombre que
12:59recordaba. Drex se acercó un poco más y le lamió la mejilla con una lengua enorme, áspera, cálida.
13:06Un gesto tan puro, tan animal, que a Tatiana se le aflojaron las lágrimas. Su corazón se
13:13aquietó. Eres tú. Susurró, dejando que su mano se hundiera entre el pelaje ensangrentado del lobo.
13:20La bestia no se movió. Solo respiraba junto a ella. Tatiana lo miró con ternura, a un débil,
13:27a una dolorida. Drex, tienes que escucharme. Sé que te sientes bien, tranquilo, pero necesito que
13:34me pongas mucha atención. Estiró la mano y rozó su mandíbula inmensa, retirando con delicadeza un
13:41trozo de pulmón que aún colgaba de un colmillo. ¿Tienes que recordar cómo volver? ¿Cómo regresar
13:47a tu forma humana? Drex parpadeó. Un gruñido grave vibró en su pecho, no como amenaza, sino como si de
13:54pronto tomara conciencia de su cuerpo bestial, después de tantas horas. Tatiana tomó el enorme
14:00hocico del lobo blanco de tres metros, cubierto de sangre, y lo besó suavemente en la entrada de sus
14:06fauces. Luego le dio un segundo beso en la nariz, mientras recostaba la frente contra él. Las lágrimas
14:13le caían sin control. Vuelve, Drex, por favor. Susurró, aferrada a los gruesos pliegues de piel que
14:21rodeaban sus colmillos. Vuelve a mí. La bestia cerró las ventanas del fondo del océano y permitió
14:28que los tres metros de muerte encarnada, hechos de carne, hueso y poder atlante, se relajaran. El aire
14:35cambió. Una vibración sorda se expandió desde su pecho, como el eco de un tambor sumergido a kilómetros
14:41de profundidad. La mirada del lobo blanco se fijó en Tatiana, no con violencia, sino con un reconocimiento
14:49silencioso. Ese tipo de comprensión que sólo nace cuando el hombre y el monstruo ya no se enfrentan.
14:55Sino que son uno. Y entonces, Drex comenzó a regresar. No hubo rugido. Sólo un leve crujido
15:03interno, como si su esqueleto comenzara a contraerse en una sinfonía antigua. La columna vertebral,
15:09aún erguida y poderosa, onduló como la serpiente de un dios dormido. Cada vértebra se comprimía con un
15:17sonido húmedo, no un quiebre, sino un ajuste. Los huesos se plegaban sobre sí mismos sin
15:23fracturarse, deslizándose entre tendones que ya no se desgarraban, sino que se desenrollaban como
15:28raíces húmedas dejando la tierra. Las garras retrocedieron dentro de los dedos como cuchillas
15:34plegándose con precisión quirúrgica. Los músculos se contorsionaban bajo la piel, perdiendo volumen sin
15:41colapsar. Era como ver el océano retroceder hacia su abismo, dejando la orilla limpia, vacía de
15:48violencia. El pelaje no caía ni se arrancaba, se reabsorbía, desvaneciéndose por los poros que lo
15:54habían escupido horas antes. Cada hebra blanca chispeaba con una luz azul, que se deshacía al volver
16:01a alimentar la carne que la originó. El cráneo se contrajo con un crujido lento, como el coral
16:07rompiéndose bajo el agua en cámara lenta. La mandíbula retrocedía, deshaciendo la proyección
16:13bestial sin borrar del todo el filo de su mirada. Los colmillos se deslizaban suavemente de vuelta a
16:19las encías ensangrentadas, sin reventarlas, como si éstas se hubieran resignado a la domesticación.
16:26Los ojos seguían brillando en azul, pero el resplandor se apagaba con cada parpadeo,
16:31hasta que sólo quedaron pupilas humanas. El torso crujió. Las costillas se cerraron hacia adentro,
16:38no con violencia, sino como una trampa que se desactiva tras cumplir su propósito.
16:43La piel, aún abierta en líneas frescas, volvió a tensarse sin dejar cicatrices,
16:49obedeciendo la memoria exacta de los músculos que recordaban su forma original. El hedor a sangre no
16:55se desvaneció. Quedó suspendido, como si el cuerpo humano de Drex aún llevara consigo el aliento de
17:01cada corazón devorado y cada alma despedazada. Cuando por fin se hirguió sobre sus botas de
17:07oricalco, cubierto de sudor, sangre seca y ceniza. Drex era, otra vez, humano.
17:14—Lo siento, Tatiana —susurró con voz rasposa—, apenas audible.
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