00:00Hungría celebra este domingo unas elecciones legislativas que podrían
00:04marcar un antes y un después desde la caída del comunismo en 1989. El país
00:10llega en un ambiente de profunda división y crispación entre los
00:14seguidores del ultranacionalista Víctor Orbán, primer ministro desde 2010, y su
00:19principal rival, el conservador Peter Maguiar. Tras 16 años de mayorías
00:24absolutas, Orbán ha impulsado una agenda basada en los valores cristianos, rechazo
00:29a la inmigración y constantes choques con la Unión Europea, además de mantener
00:34buenas relaciones con Rusia y Estados Unidos. Todo ello con un fuerte control de
00:38las instituciones, desde la prensa hasta el tribunal constitucional. El discurso del
00:44partido gobernante Fidesz se basa en la defensa de la soberanía nacional frente
00:48a supuestos intentos de querer destruir la cultura cristiana por parte de la Unión
00:52Europea y los progresistas. El escenario cambió en febrero de 2024, cuando Maguiar
00:58comenzó a criticar públicamente a Orbán, capitalizando el descontento por la
01:02situación económica, el aumento de la pobreza y las denuncias de corrupción.
01:06El partido ha pasado de ser un grupo minoritario a ocupar prácticamente todo
01:10el espacio de la oposición, hasta el punto de que las encuestas prevén que
01:14ninguna otra de las tres formaciones opositoras que se presentan logre
01:18representación parlamentaria. Varios partidos más han decidido incluso no
01:22presentarse para apoyarlo. Las encuestas sitúan la formación de Maguiar por
01:26adelante, en unos comicios con gran repercusión internacional. Para muchos
01:30analistas no sólo está en juego el futuro de Hungría, sino también el
01:35equilibrio político dentro de la Unión Europea.
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