La percepción social de que los cigarrillos electrónicos son una alternativa inofensiva al tabaco tradicional está siendo desmantelada por la evidencia científica reciente. Un equipo de investigadores de Australia ha llevado a cabo una exhaustiva revisión de estudios realizados entre 2017 y 2025, arrojando conclusiones que vinculan directamente el uso de estos dispositivos con el desarrollo de enfermedades oncológicas. Según los expertos, los cigarrillos electrónicos también perjudican seriamente la salud, y el hecho de que puedan producir menos daño que el tabaco convencional no significa, en ningún caso, que sean inocuos.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Carcinogenesis, sostiene que los dispositivos que contienen nicotina son probablemente carcinogénicos para los seres humanos. La investigación apunta a que el vapeo causará un número aún por determinar de casos de cáncer de pulmón y de boca. A pesar de la relativa novedad de estos productos en el mercado, los autores de la nota de prensa son categóricos al afirmar que "la conclusión es inequívoca, aunque los estudios en humanos que estimen el riesgo tardarán décadas en acumularse".
Hasta ahora, la comunidad médica sospechaba de estos daños, pero la falta de datos históricos dificultaba convertir las hipótesis en hechos probados. Esta revisión sistemática cambia el paradigma de la seguridad del vapeo a nivel global.
En el ámbito nacional, facultativos y especialistas en salud pública han respaldado los hallazgos del equipo australiano. Rodrigo Córdoba, profesor de la facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza y miembro del Grupo de Tabaco de la semFYC, subraya que este trabajo "aporta datos muy sólidos para comenzar a hablar de vapeo y cáncer".
Por su parte, Josep Maria Suelves, investigador del eHealth Center de la UOC y vocal de la Sociedad de Salud Pública de Cataluña y de Baleares, detalla que la exposición a los aerosoles con nicotina provoca daños críticos a nivel celular. Suelves asocia el uso de estos dispositivos con características clave de la carcinogénesis, citando expresamente el estrés oxidativo, los cambios epigenéticos y los daños al ADN.
Uno de los puntos más preocupantes destacados por los expertos es que estas patologías contribuyen a aumentar el riesgo de cáncer de la cavidad oral, cáncer de pulmón y otras formas de cáncer entre las personas que utilizan estos dispositivos, incluso aunque no hayan sido usuarios de productos convencionales del tabaco. Esto significa que el vapeo está creando un nuevo perfil de riesgo oncológico en personas que, de otro modo, no habrían estado expuestas a los peligros de la combustión del tabaco. La acumulación de datos científicos sigue confirmando que el cigarrillo electrónico no es un método seguro de consumo.
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