La guerra en Oriente Próximo ha alcanzado un punto de inflexión crítico tras las últimas revelaciones del Pentágono. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha comparecido para detallar el estado de la ofensiva conjunta con Israel, asegurando que las capacidades estratégicas de Teherán han sido neutralizadas de forma sistemática en apenas tres semanas de hostilidades. Según el alto cargo estadounidense, la maquinaria bélica iraní se encuentra en una situación de colapso operativo sin precedentes. Uno de los golpes más contundentes se ha producido en el ámbito naval. Hegseth ha confirmado que la "flota de superficie" iraní ha "dejado de ser un factor relevante" tras haber "dañado o hundido más de 120 de sus buques de guerra" en el transcurso de los enfrentamientos. La devastación alcanza también a las unidades subacuáticas, un elemento clave en la estrategia de bloqueo de Teherán en la región. "Sus submarinos, de los cuales llegaron a tener once, han desaparecido. Sus puertos militares han quedado inutilizados", ha sentenciado el jefe del Pentágono, subrayando la magnitud de la pérdida para la República Islámica. Esta destrucción de infraestructuras críticas impide, por el momento, cualquier intento de reorganización de la armada iraní. Más allá del mar, la capacidad de Irán para proyectar su fuerza mediante tecnología de largo alcance también se ha visto drásticamente reducida. El secretario de Guerra ha informado de que la producción de misiles balísticos "ha sufrido, probablemente, el golpe más duro" dentro de la contienda, experimentando un desplome del "90 % desde el inicio del conflicto". La situación es idéntica en el caso de los "drones kamikaze", cuya disponibilidad ha descendido también un 90%. Aunque el Pentágono espera que continúen los intentos de agresión, Hegseth ha sido tajante respecto a las limitaciones actuales del enemigo: "Ciertamente, los iraníes seguirán lanzando ataques, lo sabemos, pero lo harían con mucha mayor intensidad si pudieran. El hecho es que no pueden". Por su parte, el presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, ha revelado que las fuerzas estadounidenses están "atacando a mayor profundidad dentro del territorio iraní" cada día. Las operaciones incluyen el uso de bombas penetradoras de 5.000 libras contra "instalaciones de almacenamiento subterráneas que albergaban misiles de crucero de defensa costera y otros equipos de apoyo". El objetivo de estas incursiones, que penetran cada vez más hacia el este del espacio aéreo, es "anular la capacidad de Irán para proyectar poder más allá de sus fronteras". Hegseth ha defendido la naturaleza de este conflicto frente a las críticas, calificándolo como una operación de "un enfoque de precisión absoluta" centrada en destruir la armada y el potencial nuclear iraní. Ha aclarado que estos ataques "no tienen por objeto la construcción de naciones ni la promoción de la democracia, sino aplastar las amenazas directas contra Estados Unidos, los ciudadanos estadounidenses y nuestros intereses". Bajo la premisa de que "combatimos para vencer, y estamos venciendo bajo nuestros propios términos", el Pentágono ha evitado poner una fecha exacta al cese de las hostilidades, a pesar de que inicialmente se estimó una duración de entre cinco y ocho semanas. Según Hegseth, "en última instancia es el presidente quien decide el momento en que diremos: 'Hemos logrado lo necesario, en nombre del pueblo estadounidense, para garantizar nuestra seguridad'".
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