El misterio mejor guardado del arte contemporáneo parece haber llegado a su fin gracias a la tenacidad de un investigador de nuestro país. Aunque diversas agencias internacionales han intentado recientemente adjudicarse el mérito de descubrir la verdadera identidad de Banksy, lo cierto es que hace casi dos años que un informe exhaustivo de un conocido detective español aportó las evidencias clave que señalan a Robin Gunningham como el hombre detrás del spray. Francisco Marco, director de la agencia de detectives Método 3, fue quien consiguió reunir las piezas del puzle que conectan al escurridizo grafitero de Bristol con su nombre legal. Lejos de ser una fría misión corporativa, el origen del caso fue puramente personal: "Este trabajo nace de una apuesta con mis hijos, me retaron a ver si le encontraba", confesó Marco en declaraciones exclusivas. Para cumplir el desafío, el investigador operó desde su despacho en Barcelona y desplegó agentes sobre el terreno para rastrear huellas que otros habían pasado por alto. La investigación de Marco no se basa en meras suposiciones, sino en rastros técnicos e inmobiliarios. La evidencia más sólida surgió en la red: "La primera, cuando descubrí la creación de un dominio informático de Banksy, L3ANSKY.COM, en el año 2009 registrado a nombre de Robin Gunningham". A este dominio se sumaron cuentas de correo como l3anksy@gmail.com y documentos oficiales que vinculan directamente a Gunningham con la producción del artista. Además, el informe adjunta fotografías de obras originales como Flying Copper y Kate Moss ubicadas en propiedades vinculadas a domicilios donde el propio Gunningham residía bajo su nombre legal o diversos alias. Según el detective, la trayectoria del artista encaja con el perfil de un hombre nacido en Bristol en 1973 y educado en la escuela de la catedral, a quien medios británicos como The Guardian han retratado como "un hombre blanco, de vestimenta casual y despreocupada y un diente de plata". El anonimato de Banksy ha evolucionado de una necesidad legal a una brillante estrategia de marketing. Según Francisco Marco, el artista comenzó ocultándose para evitar problemas con la justicia debido a que lo que hace es ilegal. Sin embargo, con el tiempo, "ese misterio le hizo grande y hoy forma parte de su storytelling como autor". A pesar de que el mundo entero escudriña cada uno de sus movimientos, Gunningham ha optado por el silencio absoluto. "Gunningham nunca ha dicho nada, ni desmentido ni confirmado si es Banksy, juega al despiste", explica el detective. Actualmente, el artista vive una vida tranquila y protegida en lo que se describe como un "búnker en un pueblecito a 30 kilómetros de Bristol", rodeado de cámaras para evitar que le molesten mientras su obra se cotiza por millones en las subastas de todo el planeta.
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