El tablero internacional se estremece ante la intensificación del conflicto bélico en Oriente Medio, que este viernes ha alcanzado niveles de violencia sin precedentes. El ejército israelí ha ejecutado ataques "a gran escala" sobre la ciudad de Teherán, marcando lo que las autoridades militares han definido como una "nueva fase" de su ofensiva contra el régimen iraní. Este movimiento no solo ha golpeado el corazón de Irán, sino que se ha extendido rápidamente hacia el Líbano, donde se han registrado fuertes bombardeos sobre la capital, Beirut. Desde las fuerzas armadas israelíes se ha comunicado oficialmente que el despliegue tiene como blanco prioritario "la infraestructura del régimen terrorista iraní en Teherán". Sin embargo, el impacto de la guerra ya se siente en otras provincias del sur, como Shiraz, donde ataques con misiles han dejado un saldo de ciudadanos "muertos o heridos". Mientras tanto, en los suburbios de Beirut, el fuego israelí continúa activo, agravando una crisis que comenzó tras una ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní. En el plano internacional, Estados Unidos ha reafirmado su compromiso con la campaña militar pese a que la confrontación ya ha comenzado a trastocar profundamente los mercados económicos mundiales. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha enfriado cualquier esperanza de una resolución rápida al declarar que el mundo se encuentra "solo al comienzo de los combates". Hegseth ha garantizado que el Pentágono posee munición suficiente para "llevar a cabo esta campaña durante el tiempo que sea necesario". Por su parte, el presidente Donald Trump ha descartado de forma tajante el despliegue de infantería en suelo iraní. El mandatario calificó el envío de tropas terrestres como "una pérdida de tiempo" puesto que, bajo su análisis, los iraníes ya "lo han perdido todo". La respuesta de Teherán ante la presión de la alianza aliada ha sido una advertencia de resistencia total en este séptimo día de hostilidades. La Guardia Revolucionaria ha manifestado que "Irán está preparado para una guerra larga para castigar al agresor". El régimen ha prometido una escalada tecnológica inminente, asegurando que "nuevas iniciativas y armas están en camino" para las próximas etapas del conflicto. Con un tono desafiante, las autoridades iraníes han avisado de que sus oponentes sufrirán "golpes dolorosos en cada próxima oleada operativa" mediante el uso de armamento estratégico de nueva generación que aún no ha sido utilizado en el campo de batalla.
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