Poco después de que sonasen las primeras explosiones de los ataques israelíes, las calles del norte de Teherán se llenaron de coches que bloquearon algunas arterias, muchos padres se acercaron a colegios a recoger a sus hijos y se formaron colas en cajeros automáticos para sacar efectivo.
Tras dos meses de avisos, negociaciones, especulaciones y el mayor despliegue militar estadounidense en la región desde principios de siglo, Israel y Estados Unidos han iniciado esta mañana una ofensiva a gran escala contra el régimen iraní. Dos horas después, Irán disparó su primer misil de respuesta contra Israel en lo que la Guardia Revolucionaria define como "primera ola de misiles y aparatos aéreos no tripulados de la República Islámica".
Pasadas las ocho de la mañana de este sábado, las sirenas se activaron en todo Israel. No era el aviso de un ataque de misiles balísticos o proyectiles contra el país ni una falsa alarma sino el inicio de lo que las autoridades israelíes llaman "ataque preventivo". Dos horas después, sí que hubo sirenas en el norte del país avisando del disparo de un misil balístico. El ataque fue neutralizado, según el ejército.
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