La desclasificación de los documentos secretos del 23-F ha reabierto una profunda brecha en el panorama político español, situando de nuevo al rey emérito Juan Carlos I en el centro del debate. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha aprovechado la luz verde a estos archivos para solicitar formalmente el retorno del anterior monarca a España, una propuesta que ha encontrado una respuesta frontal y cargada de dureza por parte de los socios parlamentarios del Gobierno de coalición. A través de sus redes sociales, el jefe de la oposición ha vinculado directamente la apertura de los archivos de 1981 con la figura del emérito.
Según Feijóo, "la desclasificación de los documentos del 23F debe reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado. Creo que sería deseable que el Rey Emérito regresara a España". Con estas palabras, el líder popular busca rehabilitar la imagen institucional de Juan Carlos I, apelando a su papel histórico durante la intentona golpista para justificar el fin de su estancia en Abu Dabi. La reacción desde el grupo de Esquerra Republicana (ERC) no se ha hecho esperar. Su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, se ha mostrado tajante ante los periodistas en los pasillos de la Cámara Baja. Al ser preguntado por el deseo de Feijóo, el diputado catalán ha sentenciado: "Los delincuentes mejor fuera que dentro", una frase que ha repetido minutos después subrayando que "Los delincuentes, mejor fuera que dentro".
Para Rufián, la información revelada tras décadas de secreto no aporta novedades sustanciales sobre el papel del monarca, calificando la desclasificación como "un salseo que todo el mundo podía sospechar". En su opinión, el contenido de los archivos no justifica el revuelo generado: "Pues para este viaje no hacían falta tantas alforjas", ha sostenido el portavoz de ERC. Además, ha rescatado la tesis del escritor Javier Cercas para señalar que Juan Carlos I fue un rey "que rajaba de su presidente", en alusión a Adolfo Suárez, lo que bajo su punto de vista "dio pie a que militares que se pensaban que este país era suyo hicieran lo que hicieron".
Desde el espacio de Sumar e Izquierda Unida, el tono hacia la propuesta del Partido Popular ha sido igualmente crítico. El portavoz de IU, Enrique Santiago, ha tachado a Feijóo de estar cada día "más desorientado". Santiago ha recordado que, aunque "el rey emérito obviamente no tiene ninguna prohibición de volver a España, pero se ha convertido en una auténtica vergüenza para este país". Por su parte, la portavoz de Sumar, Verónica Barbero, ha restado importancia a la ubicación física del emérito, afirmando que su vuelta no le parece "relevante" en el contexto actual. Para Barbero, la prioridad institucional debe ser la "transparencia" absoluta sobre lo ocurrido en el golpe de Estado. En este sentido, ha abogado por una reforma legislativa profunda para que "toda la ciudadanía sepa cómo puede conocer todo lo que ha pasado en nuestra historia". Con este choque de posiciones, el futuro de Juan Carlos I vuelve a quedar atrapado en la pugna entre quienes reivindican su legado democrático y quienes exigen que rinda cuentas por sus escándalos personales.
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