La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', ha provocado un terremoto de violencia que ha sacudido los cimientos del turismo en México. Tras el operativo que acabó con la vida del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), las zonas más exclusivas de la costa del Pacífico han amanecido bajo una estampa desoladora: vehículos incendiados y establecimientos completamente calcinados empañan el paisaje de palmeras y mar azul que caracteriza a la región. La operación, que contó con el apoyo fundamental de la Inteligencia de Estados Unidos, localizó al capo en un escenario inesperado: el pueblo de Tapalpa, en las montañas de Jalisco. Según ha trascendido, fue un encuentro amoroso con su compañera sentimental lo que permitió a las fuerzas especiales estrechar el cerco sobre el narco más buscado. Mientras las imágenes de satélite muestran la magnitud de la destrucción en ciudades como Puerto Vallarta, el epicentro del enfrentamiento se situó en este "Pueblo Mágico", donde el estruendo de los helicópteros y los disparos rompió la paz de la sierra el pasado domingo. Antonio Morales, alcalde de Tapalpa, ha tratado de transmitir un mensaje de control institucional ante la prensa internacional, aunque reconoce que en el municipio "se respira una tensa calma". El regidor detalló las medidas de emergencia tomadas durante el tiroteo: "Estamos en comunicación permanente con la autoridad estatal desde que nos dimos cuenta que se estaba llevando a cabo este operativo para conocer de qué forma coordinarnos y mantener a salvo a la población, a la que le pedimos que mantuviera calma y se resguardara en sus domicilios". A pesar del despliegue, dos civiles resultaron heridos al verse atrapados en el fuego cruzado, aunque ya se encuentran fuera de peligro. El impacto económico de la caída de 'El Mencho' ya se siente en el sector servicios. En Puerto Vallarta, a más de 400 kilómetros de donde cayó el líder criminal, el miedo se ha apoderado de los visitantes extranjeros. Muchos turistas se han visto atrapados en hoteles y centros comerciales debido a la reprogramación masiva de vuelos por motivos de seguridad. Steve Perkins, un ciudadano de 57 años afectado por el caos, relataba a pie de pista su situación: "Hay muchos estadounidenses atrapados aquí". La preocupación de la población local va más allá de los daños materiales inmediatos. Residentes como María Dolores Aguirre temen que el estigma de la violencia aleje definitivamente a los viajeros: "Nos va a afectar porque son daños colaterales". Además, existe un temor latente a una respuesta sangrienta por parte del CJNG, una organización con presencia en los 32 estados de México y con una capacidad de fuego capaz de poner en jaque la seguridad nacional. Por ahora, el país observa con cautela cómo se reconfigura el mapa del narcotráfico tras la desaparición de su figura más mediática y peligrosa.
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