REVELACION EL LA CANCILLERIA (LA MIRADA DEL FUHRER)
Fin de clase, un gran festival se armaba,
Juventud marchando en Berlín aclamaba.
En el estadio, bajo el cielo severo,
El Tercer Reich trazaba su sendero.
Mi padre vino de Egipto a la graduación,
Con la esperanza de hallar una razón.
A las diez en punto, mármol y escalera,
Cancillería llena de luz y bandera.
Yo con mi uniforme, papá con jaquét,
Cruzando el brillante y vasto parquét.
Araña inmensa de cristal y fulgor,
Iluminaba al poder y al señor.
Y la mirada del Führer cayó sobre mí,
Un vacío en el alma, un frío hasta el fin.
Una pregunta crucial bajo su mirada implacable:
¡YHVH-Satanás! gritó la verdad irrefutable.
Allí estaban todos, la plana mayor,
Goebbels, Goering, Himmler, en el mismo salón.
En un rincón vi al círculo predilecto:
Hitler, Hess, Rosenberg, en su secreto.
Un gesto de Hess, y nos acercamos,
Ante el que todos los pueblos temblamos.
La mano extendida, una corriente helada,
Una mirada que exploró mi jornada.
Sonrisa enigmática, presencia crística,
De un Orden Superior, doctrina místicа.
De Egipto a Alemania, un designio profundo,
Para salvar al mundo de un poder inmundo.
Y la mirada del Führer cayó sobre mí,
Un vacío en el alma, un frío hasta el fin.
Una pregunta crucial bajo su mirada implacable:
¡YHVH-Satanás! gritó la verdad irrefutable.
Habló del Demiurgo, de la creación,
De un universo de pura ilusión.
De espíritus eternos, de una raza caída,
De una guerra esencial, jamás reconocida.
Los Guías Traidores, Chang Shambalá y su red,
Y la Sinarquía que nos tiene a su merced.
La pregunta vino como un certero disparo
“¿Quién es el Enemigo?”. Sin duda, sin reparo.
La voz me brotó desde el fondo del ser,
Una verdad que no podía corromper:
“¡El Enemigo es uno, Jehová-Satanás!”.
Silencio y asombro en todo el lugar.
Y la mirada del Führer cayó sobre mí,
Un vacío en el alma, un frío hasta el fin.
Una pregunta crucial bajo su mirada implacable:
¡YHVH-Satanás! gritó la verdad irrefutable.
Aprobación hubo en su rostro al instante,
“Sólo un Iniciado da un verbo tan pulsante”.
Habló de Israel, de un “Chakra” en la Tierra,
De una lucha sin cuartel, de siniestra guerra.
Del Vril y la Sangre, del Regreso al Origen,
De romper las cadenas que a este mundo rigen.
“El Tercer Reich libra la guerra esencial”,
Fueron sus últimas palabras, un credo letal.
La cena esperaba, la noche avanzaba,
Mi Espíritu Increado revelaciones gravaba.
Un oído interior despertó en mí,
En la Cancillería, ante el fin.
Y la mirada del Führer cayó sobre mí,
Un vacío en el alma, un frío hasta el fin.
Una pregunta crucial bajo su mirada implacable:
¡YHVH-Satanás! gritó la verdad irrefutable.
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