00:00participar en este acto y para mí es un honor volver a hablarles desde esta
00:07tribuna. Un acto en el que celebramos nuestra vigente Constitución de 1978 como
00:18la más longeva de nuestra historia. La longevidad es una cualidad ligada a los
00:26seres vivos. No se atribuye más que en sentido figurado a objetos ni a conceptos. Y sin embargo
00:35lo hacemos cuando hablamos de cosas o ideas importantes que tienen una cierta trascendencia
00:42por las que incluso sentimos un afecto especial. Las humanizamos. Así lo hacemos a menudo con
00:51nuestra Constitución del 78. Aunque muchos hayamos nacido en fecha anterior a su promulgación,
01:00la mayor parte de la memoria y biografía de nuestra sociedad es ya esencialmente constitucional
01:08y democrática. Con ella hemos crecido y madurado. Es nuestra referencia y la que esperamos legar
01:17a nuestros hijos. No podemos, no queremos, no sabríamos vivir siendo otra cosa que ciudadanos
01:26libres. Por eso, más allá de los años que cumpla, de su longevidad, lo que hoy celebramos
01:35es su legitimidad es su legitimidad de origen, la voluntad del pueblo español libremente expresada
01:41en las urnas. Esa credencial democrática, mucho mayor de la que la de cualquiera de sus predecesoras,
01:53es la clave de su duración. No fue la voluntad de una parte de la sociedad contra otra.
02:03Ahí está el espíritu de concordia que impulsó el proceso constituyente y que nos ha acompañado
02:10en tantos momentos de nuestra historia, según recoge la exposición, un proyecto, un consenso,
02:17un país de derechos y libertades que a continuación inauguraremos. Señorías, según
02:24otra metáfora recurrente, las constituciones son definidas como marcos, vigas y pilares de
02:32la convivencia. Abundan en derecho constitucional los símiles arquitectónicos, porque el ordenamiento
02:39jurídico debe ser una arquitectura en cuyo interior se pueda vivir, se pueda convivir.
02:48Esa visión puede llevarnos a entender, erróneamente, que la Constitución es una especie de habitación
02:55vacía. Nada más lejos de la realidad. Si nuestra Constitución se ha convertido en la más longeva
03:02de nuestra historia, es por todas esas ideas que contiene. Libertad, igualdad, justicia, solidaridad,
03:11pluralismo, unidad y descentralización, junto con la cohesión territorial, y que articulan,
03:20entre muchas otras, nuestra convivencia democrática.
03:25Así, para entender el valor real de nuestra Constitución, deberíamos ser capaces de imaginarnos
03:30cómo seríamos los españoles si no hubiéramos optado en el año 1978 por ese camino, por ese
03:40conjunto de ideas. ¿Cómo viviríamos? ¿Podríamos expresarnos con la misma libertad? ¿Tendríamos
03:49la misma capacidad de crecer, formarnos, establecernos, luchar por el futuro de nuestros hijos? ¿Podríamos
03:57del mismo modo desarrollar nuestra identidad y cultivar nuestras tradiciones? ¿Contaríamos
04:04con los mismos instrumentos para denunciar injusticias y arbitrariedades? ¿Tendríamos el mismo acceso
04:11a los servicios públicos? ¿Formaríamos parte del proyecto europeo? No es tarea fácil, en particular
04:21para los españoles nacidos a partir de los años 80, imaginarse esa España sin derechos ni libertades.
04:30Pero no hace falta remitirse a tiempos remotos porque hoy, más allá de nuestras fronteras y
04:36más allá de las fronteras de Europa, esa es la realidad para miles de millones de personas
04:44que viven a años luz de lo que significa un Estado social y democrático de derecho. ¿Cuántos
04:50hombres y mujeres los sacrifican casi todo para que en su tierra arreigue el mismo espíritu
04:56o parecido que se contiene en nuestra Constitución, que ha sido referente para tantos procesos
05:04de transición o cuántos directamente son perseguidos tan solo por demandarlo? A algunos les cuesta
05:13incluso la vida. Por eso, volviendo a nuestro país, quiero recordar a todos los que se dejaron
05:20la vida en el camino hacia la consolidación de nuestra Constitución.
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