¿Cómo reconstruir una comunidad después de una catástrofe? Descubre la inspiradora historia de La Fortuna, Costa Rica. Tras la devastadora erupción del volcán Arenal en 1968, que dejó una estela de destrucción y pérdida, un grupo de valientes vecinos se unió para forjar un futuro mejor.
Impulsados por la resiliencia y la unidad, fundaron la Asociación de Desarrollo de La Fortuna. Con el único capital de sus buenas intenciones, y muchas propiedades donadas por altruistas miembros, esta asociación se propuso activamente solucionar los problemas de su comunidad, trabajando en estrecha coordinación con las autoridades.
Hoy, esta asociación es un modelo de desarrollo comunitario y una de las más grandes del país. Gracias a proyectos autosostenibles como la Catarata de La Fortuna, que atrae a miles de turistas, generan ingresos que reinvierten en obras que benefician a todos: calles, puentes, actividades culturales y deportivas, y apoyo a emprendedores locales. Su secreto: una gestión apolítica y un profundo amor por su comunidad.
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