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#ValleSalvaje #ValleSalvaje354 #Adriana
En el Capítulo 354 de Valle Salvaje, la tensión alcanza su punto más alto cuando el parto de Adriana comienza en medio del miedo y la incertidumbre.
La partera advierte que algo no está bien, Rafael desafía la autoridad de José Luis y el valle entero contiene la respiración.

¿Podrá Adriana superar este momento crítico?
¿Corre peligro el bebé?
¿Cambiará para siempre el destino del palacio?

Descubre todos los detalles en este avance completo del episodio 354 que se emitirá el viernes 13 de febrero.
#ValleSalvaje
#ValleSalvaje354
#Adriana
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Transcripción
00:00Adriana, ¿se encuentra mejor?
00:18No, no, no, es el momento.
00:19No, no, no, dígame.
00:21Dígame, doña Matilde, desenguche sin problema.
00:24¿Todavía?
00:24Pues para charlar de esto y de aquello y de lo de más allá y de lo otro.
00:28Sí.
00:30Muy bien, pues el resto de tu vida vas a ser un amargao llorando por los rincones por ella.
00:34Doña Eva, ¿sabes qué es lo que quiero?
00:35Que termine...
00:36Todo fácil, Pedrito.
00:38Pero has de tener en cuenta que Adriana está en las mejores manos posibles.
00:47Don Atanasia.
00:49De acuerdo.
00:54Vulnerable.
00:57Con una amargura que...
00:59La noche que envolvió a Valle Salvaje no fue una más en la historia del palacio.
01:04Fue la noche en que las certezas se tambalearon y los silencios dejaron de ser refugio para
01:10convertirse en amenazas.
01:12Cada trama que se desarrolló a Valle Salvaje, el enfrentamiento entre José Luis y Damaso,
01:21el desafío abierto de Rafael, confluyó en un mismo punto, la alcoba donde Adriana luchaba por dar vida.
01:29La negativa de Pepa a marcharse dejó claro que el orgullo puede ser más fuerte que el amor,
01:34pero también que las decisiones tomadas desde la herida raramente cierran capítulos definitivos.
01:42Su permanencia en el valle no resolvió nada.
01:45Al contrario, abrió nuevas tensiones que prometen consecuencias inevitables.
01:50Braulio, por su parte, encarnó la inquietud de una generación que ya no acepta verdades impuestas.
01:57Su insistencia en conocer lo ocurrido con su padre no es solo una cuestión personal,
02:03sino el síntoma de un orden antiguo que empieza a resquebrajarse.
02:07Enriqueta, atrapada entre el miedo y la conveniencia,
02:12sabe que el pasado enterrado puede convertirse en un terremoto si alguien insiste en removerlo.
02:17El enfrentamiento entre José Luis y Damaso evidenció que el poder ya no se ejerce sin resistencia.
02:25Las heridas causadas por decisiones injustas regresan como argumentos sólidos en manos de quienes antes callaban.
02:32El valle está cambiando, y con él, la percepción de quién merece liderarlo.
02:38Pero nada de eso alcanzó la intensidad del momento en que Adriana comenzó a empujar entre lágrimas y súplicas.
02:46El parto, anunciado como inevitable, se transformó en una prueba límite.
02:51La partera, consciente del riesgo, pidió oraciones como último recurso ante lo incierto,
02:58y en ese gesto se concentró el temor colectivo.
03:02Rafael emergió como figura decisiva, no solo al desafiar la autoridad de José Luis,
03:08sino al sostener la esperanza cuando todo parecía tambalearse.
03:12Su declaración como duque no fue un simple título,
03:15sino un acto de responsabilidad frente a la vida que estaba en juego.
03:19La imagen final de Adriana reuniendo fuerzas para no rendirse simboliza mucho más que un nacimiento.
03:28Representa la lucha por un nuevo equilibrio en Valle Salvaje,
03:32porque si esa vida logra abrirse paso, no solo cambiará el destino de una familia, sino el rumbo entero del valle.
03:39La tensión no ha terminado.
03:41Apenas ha comenzado, la partera volvió a situarse al pie de la cama con el gesto decidido,
03:47aunque en sus ojos persistía una sombra de inquietud.
03:50Había esperado lo suficiente.
03:53El tiempo ya no era aliado de nadie en aquella habitación.
03:56Ha llegado el momento, declaró con voz firme.
03:59Adriana, debes hacer el esfuerzo más grande de tu vida.
04:04Victoria dio un paso adelante, llevando consigo un rosario que apretaba con fuerza.
04:09Rafael se colocó junto a la cabecera,
04:11mientras Luisa sostenía la mano de su amiga sin intención alguna de soltarla.
04:15Adriana, exhausta, abrió los ojos y buscó los de Rafael.
04:21En ellos encontró miedo, pero también determinación.
04:24Estoy aquí, le susurró él.
04:27La partera examinó nuevamente el vientre, su expresión concentrada.
04:33Algo no cuadraba.
04:34El cuerpo no reaccionaba como debía.
04:37La dilatación era insuficiente para el tiempo transcurrido.
04:41Sin embargo, no había margen para esperar más.
04:44La primera indicación llegó acompañada de una contracción que atravesó Adriana con violencia.
04:55El grito que escapó de sus labios resonó en cada rincón del palacio.
05:00Rafael cerró los ojos un instante,
05:03incapaz de permanecer inmune al sufrimiento que presenciaba.
05:07Victoria comenzó a rezar en voz baja,
05:09pero cada palabra parecía una súplica desesperada más que un acto de fe serena.
05:16Otra vez indicó la partera.
05:18Adriana obedeció, reuniendo fuerzas que no sabía que aún conservaba.
05:23El sudor le corría por el rostro y su respiración se volvía irregular.
05:28No está avanzando como debería, murmuró la partera a Victoria,
05:33sin que Adriana alcanzara a oírlo.
05:35Luisa, en cambio, percibió el tono.
05:38Apretó la mano de su amiga con mayor intensidad.
05:41Puedes hacerlo, susurró.
05:43Mírame.
05:44Respira.
05:45Un nuevo intento.
05:46Un nuevo grito.
05:48El tiempo parecía suspendido entre cada esfuerzo.
05:51La partera frunció el ceño.
05:53La situación se complicaba.
05:55El niño llevaba demasiadas horas sin la protección adecuada,
05:58y el cuerpo de Adriana no estaba completamente preparado.
06:01Necesitamos más luz, pidió con urgencia.
06:05Rafael obedeció, sin cuestionar.
06:08El ambiente se volvió más crudo bajo la claridad aumentada.
06:13No había espacio para ilusiones.
06:15José Luis observaba desde un rincón, silencioso por primera vez.
06:21El control que tanto había defendido,
06:24se desvanecía ante una realidad que no respondía a órdenes.
06:27Rezad repitió la partera.
06:30Y entonces ocurrió algo que nadie esperaba.
06:34Adriana, entre el dolor y el agotamiento,
06:37tomó aire con una determinación casi feroz.
06:40No voy a rendirme, susurró.
06:43El siguiente esfuerzo fue distinto.
06:46Más profundo.
06:47Más decidido.
06:49La partera contuvo la respiración.
06:51Algo comenzaba a cambiar.
06:53Eso desanimó.
06:54Otra vez.
06:56El palacio entero parecía inclinarse hacia aquella habitación.
07:00Cada alma en Valle Salvaje contenía el aliento.
07:04El resultado aún era incierto.
07:07Pero el parto había comenzado de verdad.
07:10Y con él, el destino de Adriana y su hijo se jugaba en cada latido.
07:15La noticia corrió por el valle como una corriente fría que nadie supo detener.
07:20Pepa no se había marchado.
07:22Cuando todo parecía dispuesto para su partida,
07:25cuando incluso algunos ya hablaban de ella en pasado,
07:29la joven seguía allí,
07:30respirando el mismo aire denso que tantas veces le había prometido abandonar.
07:36Sin embargo, su permanencia no era una victoria,
07:39sino una herida abierta.
07:41Amadeo, incapaz de medir el peso de sus palabras,
07:45había vuelto a entrometerse donde nadie lo llamaba.
07:48Si ya se había delatado cuando Eva mencionó que Francisco no les había contado nada,
07:53y él, imprudente, afirmó lo contrario, ahora había ido más lejos.
07:59En su intento por convencer a Pepa de que se quedara,
08:02dejó escapar algo que no debía.
08:04Le dijo que, aunque Martín se hubiera negado a hablar con ella para persuadirla,
08:09sabía que habría sufrido mucho con su marcha.
08:12Aquellas palabras no obraron el efecto esperado.
08:15Pepa no vio ternura en ellas, sino indiferencia disfrazada.
08:20Si Martín la hubiera querido de verdad, no habría necesitado intermediarios.
08:24Si su ausencia le dolía tanto, habría cruzado él mismo la distancia que los separaba.
08:31Con el orgullo herido y el corazón encendido por una mezcla de rabia y tristeza,
08:37Pepa decidió buscarlo.
08:39No quería medias verdades ni silencios piadosos.
08:44Lo encontró apartado, ensimismado, como si el mundo no lo rozara.
08:49La serenidad que aparentaba fue el detonante final.
08:53Ya lo has conseguido, le dijo ella, sin preámbulos.
08:56No quiero saber nada más de ti.
08:58Martín la miró, sorprendido, pero no hizo el gesto de retenerla.
09:03Su silencio fue más elocuente que cualquier palabra.
09:07En su interior, el conflicto era profundo, pero eligió mantenerse firme.
09:13Le había dicho a Eva que Pepa podía hacer lo que quisiera y ahora sostenía esa misma postura frente a ella.
09:20No intentó explicarse, no intentó disculparse.
09:23Pepa interpretó esa quietud como confirmación de lo que temía.
09:28Le importaba tres pimientos.
09:31La decepción se le dibujó en el rostro con una claridad dolorosa.
09:36Había esperado, quizá en secreto, una reacción distinta.
09:40Una grieta en esa fachada imperturbable.
09:43Pero no la hubo.
09:45El valle observaba en silencio.
09:47Algunos veían en aquella escena la consecuencia inevitable de dos orgullos enfrentados.
09:54Otros intuían que la historia aún no estaba escrita del todo.
09:59Porque si algo había demostrado valle salvaje, es que los sentimientos rara vez siguen el camino recto.
10:05Mientras tanto, Eva, consciente del desastre provocado, comprendió que su intervención tampoco había sido suficiente.
10:14Había buscado a Martín con la esperanza de que él hiciera lo que Amadeo no supo hacer bien.
10:20Tocar el corazón de Pepa.
10:22Pero Martín se había negado.
10:24No por desinterés, sino por convicción.
10:27Creía que amar también era dejar libre.
10:29El problema era que Pepa no necesitaba libertad.
10:34Necesitaba certezas.
10:36Amadeo, por su parte, empezaba a entender la magnitud de su error.
10:41Su afán por ayudar terminaba siempre complicándolo todo.
10:46Había hablado de más, mezclando intuiciones con verdades a medias.
10:50Y ahora veía cómo la brecha entre los dos jóvenes se ensanchaba.
10:55Pepa regresó a la casa, con el semblante endurecido.
10:59No lloró.
11:01No gritó.
11:03Simplemente tomó una decisión interior.
11:06Si se quedaba en el valle, no sería por Martín.
11:10No sería por nadie.
11:12Sería por ella misma.
11:13Y esa determinación la volvió más fuerte, pero también más distante.
11:19El aire estaba cargado de presagios.
11:22La no marcha de Pepa no era un final, sino el comienzo de un nuevo equilibrio inestable.
11:27Su presencia seguiría alterando dinámicas, despertando sentimientos ocultos, generando tensiones silenciosas.
11:36Martín, al verla alejarse, sintió un vacío que no supo nombrar.
11:40Se había convencido de que respetar su decisión era lo correcto.
11:45Pero el eco de sus palabras, no quiero saber nada más de ti, retumbó en su conciencia como una sentencia.
11:53En Valle Salvaje, nadie se iba sin dejar huella y nadie se quedaba sin pagar un precio.
12:00La advertencia de Enriqueta no fue una súplica, sino una orden envuelta en aparente preocupación maternal.
12:06Desde que José Luis le había pedido que hiciera entrar en razón a su hijo,
12:11la mujer no había dejado de pensar en el peligro que suponían las preguntas de Braulio.
12:16No eran simples dudas de un muchacho inconforme.
12:19Eran indagaciones que podían remover cimientos demasiado frágiles.
12:24Encontró a Braulio en el patio, abstraído, con la mirada fija en ningún punto concreto.
12:30Aquella obstinación silenciosa le recordaba demasiado a su padre, y fue precisamente ese parecido lo que la inquietó.
12:37«Debes dejar de ser tan imprudente», comenzó, con tono firme.
12:42«Tu padre murió», y punto.
12:45Braulio no respondió de inmediato.
12:48La frase ya la había escuchado antes, pero esa vez sonó distinta, más tensa, más urgente.
12:56Se volvió hacia ella con el ceño fruncido.
12:58«No es imprudencia querer saber la verdad», replicó.
13:02«Es mi derecho», Enriqueta respiró hondo.
13:05No podía permitir que siguiera por ese camino.
13:08No ahora que intentaba estrechar lazos con los galp de Aguirre.
13:12No cuando la estabilidad del valle pendía de un hilo tan fino.
13:16Buscar culpables solo traería enfrentamientos innecesarios.
13:20«La verdad no siempre trae paz», sentenció ella.
13:23«A veces solo abre heridas que nunca cerrarán».
13:26Pero Braulio no estaba dispuesto a conformarse con frases hechas.
13:31Había observado demasiadas contradicciones,
13:35demasiados silencios incómodos cada vez que mencionaba a su padre.
13:39Y ahora, con el ambiente enrarecido por los acontecimientos que rodeaban a Adriana
13:44y el creciente cuestionamiento hacia José Luis,
13:48sentía que el momento de callar había terminado.
13:51«¿Tienes miedo de lo que pueda descubrir?», preguntó, directo.
13:56El golpe fue certero.
13:58Enriqueta contuvo la reacción.
14:00No podía mostrar debilidad.
14:02No frente a su propio hijo.
14:04«Tengo miedo de que destruyas lo poco que hemos logrado mantener en pie»,
14:09respondió con frialdad.
14:11José Luis ya ha sido bastante paciente.
14:14El nombre del duque resonó como una advertencia.
14:18Braulio entendió entonces que aquella conversación no nacía solo del instinto protector de una madre,
14:23sino de una petición concreta.
14:26José Luis había hablado con Enriqueta.
14:29Le había pedido que frenara a su hijo.
14:32Eso encendió algo en él.
14:34«Entonces esto no es por mí», dijo con amargura.
14:38«Es por él».
14:39Enriqueta dio un paso adelante.
14:41«Es por todos».
14:42No puedes seguir lanzando acusaciones sin pruebas.
14:45Pero Braulio no se sentía acusador.
14:48Se sentía huérfano de respuestas.
14:51Su padre no era un tema cerrado para él.
14:53Era una sombra constante, una historia inconclusa.
14:56Si no hay nada que ocultar, ¿por qué tanto empeño en que deje de preguntar?
15:02El silencio que siguió fue más revelador que cualquier explicación.
15:07Enriqueta sostuvo la mirada de su hijo con firmeza, pero en su interior se agitaba el temor.
15:14Sabía que cada pregunta acercaba a Braulio, a terrenos que podían comprometer alianzas delicadas.
15:20«Te lo pido como madre», dijo finalmente.
15:23«Detente», pero Braulio ya no era un niño al que se le pudiera imponer el silencio con autoridad.
15:31La sospecha se había instalado en él con raíces profundas.
15:35«No puedo», respondió.
15:36«Y no quiero».
15:38La tensión entre ambos se volvió palpable.
15:41Enriqueta comprendió que no bastaría con palabras suaves.
15:45Tendría que vigilarlo, anticiparse a sus movimientos, quizá incluso impedir ciertos encuentros.
15:51El conflicto no era solo familiar, era político.
15:56Si Braulio seguía indagando, podría incomodar a quienes preferían el pasado enterrado.
16:01Y en Valle Salvaje, los muertos no siempre descansaban en paz.
16:05Cuando Enriqueta se alejó, lo hizo con el gesto endurecido.
16:10No podía permitirse perder el control, pero por primera vez temió no poder detener lo inevitable.
16:17Braulio, por su parte, quedó solo, más convencido que nunca de que su insistencia tenía fundamento.
16:24La resistencia de su madre no era casual, y el nombre de José Luis flotaba en el trasfondo de todo.
16:32La muerte de su padre ya no era solo un recuerdo doloroso, era un enigma, y estaba dispuesto a resolverlo.
16:38El murmullo del parto en la casa grande no impidió que José Luis encontrara un instante para abandonar la alcoba y dirigirse, con el rostro endurecido, hacia la casa pequeña.
16:51La tensión lo acompañaba como una sombra.
16:54No solo estaba en juego la vida de Adriana.
16:56También su autoridad, cada vez más cuestionada, parecía resquebrajarse ante los ojos del valle.
17:04Llegó sin anunciarse.
17:06Damaso estaba en el exterior, supervisando con aparente tranquilidad a los hombres que, hasta hacía poco, trabajaban para las tierras del palacio.
17:16La escena era una provocación en sí misma.
17:18Los jornaleros habían aceptado la oferta de Damaso.
17:22Más dinero, mejores condiciones, un movimiento estratégico que había dejado a José Luis prácticamente sin mano de obra.
17:32Así que era cierto, dijo José Luis, clavando la mirada en Damaso.
17:37Has decidido vaciar mis tierras.
17:39Damaso no mostró sorpresa.
17:42Casi parecía haber estado esperando ese momento.
17:45No he vaciado nada que no quisiera marchar, se respondió con calma.
17:49Solo ofrecí algo mejor.
17:51El tono contenido de Damaso contrastaba con la furia apenas disimulada del duque.
17:57José Luis avanzó un paso.
17:59Sabes perfectamente lo que haces.
18:01En medio de esta situación, aprovecharte, aprovecharme, interrumpió Damaso.
18:07Como cuando tú empezaste a sediar la casa pequeña o cuando nos dejaste sin comida durante semanas.
18:14Mercedes apareció entonces en el umbral.
18:17Había escuchado lo suficiente para comprender que el enfrentamiento no sería leve.
18:23Su presencia no fue tímida ni neutral.
18:26También envenenaste el pozo, añadió, con voz firme.
18:31Y nos quitaste unas tierras que nos habías prometido.
18:34José Luis giró la cabeza hacia ella, sorprendido por la contundencia.
18:38No esperaba que Mercedes interviniera, y menos aún en favor de Damaso.
18:43No sabes de lo que hablas, replicó, intentando recuperar el control.
18:49Sé exactamente de lo que hablo, insistió ella.
18:52Nos dejaste sin nada.
18:54¿Y ahora vienes a reclamar justicia?
18:57La escena reflejaba un cambio que llevaba tiempo gestándose.
19:00El respeto incuestionable hacia José Luis se había transformado en resistencia.
19:07El mundo comenzaba a girarle la espalda y lo hacía con argumentos sólidos.
19:13Damaso aprovechó el silencio que siguió.
19:15No hago nada distinto a lo que tú hiciste cuando te convenía, afirmó.
19:20La diferencia es que ahora no eres el único que decide.
19:23Aquella frase cayó como una sentencia.
19:27José Luis comprendió que no solo discutía por unos jornaleros, discutía por el poder.
19:33Y ese poder, por primera vez en mucho tiempo, parecía escapársela entre los dedos.
19:38No olvides quién soy, advirtió, aunque su voz carecía de la fuerza habitual.
19:43Eso es precisamente lo que el valle está recordando, contestó Damaso.
19:48¿Quién eres y lo que hiciste?
19:52Mercedes no apartó la mirada.
19:55En su interior había dudas sobre Damaso, sobre sus verdaderas intenciones.
20:00Pero en ese momento, el pasado pesaba más que cualquier incertidumbre futura.
20:06Nos dejaste sin esperanza, concluyó ella.
20:09Ahora no nos pidas lealtad.
20:12El enfrentamiento no necesitó más palabras.
20:15José Luis se dio cuenta de que insistir solo empeoraría la situación.
20:21El ruido lejano de la casa grande, donde Adriana luchaba contra un parto incierto,
20:26parecía recordarle que tenía otras batallas más urgentes.
20:30Se marchó sin despedirse.
20:33Su figura, erguida pero solitaria, avanzó de regreso al palacio
20:37mientras el eco de la conversación seguía resonando en su mente.
20:41Damaso observó cómo se alejaba, consciente de que aquella no era una victoria definitiva,
20:47sino el inicio de un pulso más profundo.
20:51Había movido una pieza clave al quedarse con los hombres de las tierras.
20:55Y aunque Mercedes creyera que él la tomaba en cuenta,
20:58lo cierto es que Damaso seguía su propio plan.
21:01En la casa pequeña quedó un silencio cargado de implicaciones.
21:07Mercedes miró a Damaso con una mezcla de aprobación y desconfianza.
21:12Sabía que enfrentarse a José Luis tenía consecuencias,
21:16pero también sabía que el equilibrio del valle estaba cambiando y nadie podía detenerlo.
21:23En la alcoba principal de la casa grande, el aire se había vuelto espeso, casi irrespirable.
21:29Las cortinas apenas dejaban entrar la luz y el murmullo contenido de quienes iban y venían por el pasillo
21:35no lograba ocultar el ritmo irregular de la respiración de Adriana.
21:40Acostada, pálida, con el cabello pegado a la frente por el sudor,
21:45la nueva duquesa de Valle Salvaje parecía más frágil que nunca.
21:49Luisa permanecía a su lado, sujetándole la mano con firmeza,
21:54intentando transmitir una seguridad que ni ella misma sentía.
21:58Cada contracción arrancaba de Adriana un gesto de dolor que iba más allá de lo físico.
22:04No era solo el cuerpo el que se tensaba, era el miedo.
22:09Luisa susurró en un momento de calma precaria.
22:13Siento que algo no va bien.
22:15Luisa inclinó el rostro hacia ella, procurando que su expresión no revelara inquietud.
22:20Es normal tener miedo, respondió con suavidad.
22:23Todas las mujeres lo sienten en su primer parto, pero Adriana negó levemente con la cabeza.
22:30No es eso. Es distinto. Es como si mi cuerpo no estuviera preparado.
22:37Aquellas palabras no eran un simple desahogo, eran una confesión.
22:42Desde que había roto aguas, el tiempo parecía haberse estirado de manera peligrosa.
22:47Las horas transcurrían y aunque la partera intentaba mantener la calma,
22:52algo en sus silencios decía más que cualquier explicación.
22:55Luisa recordó la mirada de la mujer mayor cuando la examinó por última vez.
23:01Una mezcla de concentración y preocupación que no había pasado desapercibida.
23:07Confía, insistió, acariciándole el brazo.
23:10La partera sabe lo que hace.
23:12Adriana cerró los ojos, pero no encontró descanso.
23:16En su mente desfilaban recuerdos, promesas,
23:19el peso del título recién asumido, las expectativas que el valle había depositado en ella.
23:26No podía fallar.
23:27No ahora. Tengo miedo de no verlo crecer, murmuró de pronto.
23:31La frase atravesó a Luisa como una cuchilla.
23:34No era un temor abstracto, era una intuición.
23:38Y por primera vez, Luisa sintió que el miedo de su amiga se filtraba también en su interior.
23:43En el pasillo, Victoria aguardaba noticias con una rigidez que traicionaba su ansiedad.
23:49Cada vez que la puerta se abría, su mirada buscaba señales en los rostros ajenos.
23:55La partera había pedido que se preparara todo lo necesario,
23:59y aunque sus órdenes eran claras, había añadido algo que sembró inquietud.
24:04Habría que rezar.
24:05Dentro de la habitación, Adriana volvió a tensarse cuando otra contracción la atravesó con violencia.
24:13Luisa la ayudó a incorporarse ligeramente,
24:15sosteniéndola mientras el dolor pasaba como una ola que amenaza con arrasar.
24:21Respira conmigo, le indicó, marcando el ritmo.
24:25No está sola.
24:26Y no lo estaba.
24:28Pero el miedo, ese miedo que ella misma había nombrado,
24:31se había instalado en cada rincón de la estancia.
24:34Adriana buscó la mirada de su amiga.
24:37Si algo me ocurre.
24:38No digas eso, la interrumpió Luisa con firmeza inesperada.
24:43No va a ocurrirte nada.
24:45Pero la certeza no estaba de su lado.
24:47Las horas posteriores a la ruptura de aguas eran decisivas,
24:51y el tiempo jugaba en contra.
24:53Aunque nadie lo expresara abiertamente,
24:56la sensación de que el parto no avanzaba como debía era evidente.
25:00Adriana volvió a recostarse, agotada.
25:03El sudor le corría por las sienes y la respiración se hacía cada vez más pesada.
25:09En ese instante comprendió que su fortaleza no bastaba,
25:13que el título, el honor y el orgullo no tenían peso frente a la fragilidad del cuerpo.
25:19Prométeme que no me dejarás, pidió, aferrándose a la mano de Luisa.
25:23Te lo prometo, respondió ella sin dudar.
25:27Esa promesa iba más allá de la amistad.
25:29Era una declaración de lealtad frente a cualquier autoridad que intentara apartarla.
25:34José Luis podía ordenar, imponer, exigir,
25:38pero Luisa no pensaba abandonar a Adriana.
25:41Fuera, el murmullo crecía.
25:44La tensión se expandía por el palacio como un eco inevitable.
25:48Cada gesto, cada susurro, cada mirada cruzada,
25:52confirmaba lo que Adriana ya había sentido en su interior.
25:56Algo no iba bien, y el valle entero parecía contener la respiración.
26:02Bárbara no había conseguido entrar en la alcoba.
26:05Le habían dicho que era mejor que esperara,
26:08que la partera necesitaba espacio y calma,
26:11pero la calma era precisamente lo que a ella le faltaba.
26:14Caminaba de un lado a otro del corredor, con las manos entrelazadas,
26:19como si ese gesto pudiera sostener lo que estaba a punto de romperse.
26:23Cuando Rafael apareció, su sola presencia fue suficiente
26:28para que la contención de Bárbara comenzara a resquebrajarse.
26:32Él también tenía el rostro demudado,
26:34pero intentaba mantener una compostura que el resto necesitaba ver.
26:38—¿Cómo está? —preguntó ella en cuanto lo tuvo delante.
26:42Rafael dudó apenas un segundo.
26:45—Resiste —respondió.
26:46—La partera dice que hay que tener paciencia.
26:49La palabra paciencia sonó hueca.
26:53Bárbara negó con la cabeza y sus ojos se humedecieron sin que pudiera evitarlo.
26:58No es solo el dolor, susurró.
27:00Por primera vez no la he visto con ojos de dolor.
27:04La he visto con ojos de miedo.
27:06Aquella confesión hizo que la máscara de Rafael se agrietara.
27:10Él también lo había notado.
27:12Cuando Adriana lo miró minutos antes,
27:14no había visto en ella únicamente sufrimiento físico,
27:18sino una súplica silenciosa.
27:21—A mí también me ha pasado —admitió.
27:23Finalmente.
27:24Y eso es lo que más me inquieta.
27:26El pasillo, iluminado tenuamente,
27:30parecía estrecharse a su alrededor.
27:32Los ruidos que llegaban desde el interior de la habitación
27:35eran irregulares, imprevisibles.
27:38Cada gemido hacía que el corazón de Bárbara se acelerara.
27:42—No puedo perderla —dijo con voz quebrada.
27:45No como perdimos a mamá.
27:47El recuerdo de aquella otra pérdida flotó entre ambos.
27:51El parto que terminó en tragedia,
27:54el vacío que dejó,
27:55el miedo que nunca desapareció del todo,
27:58Rafael dio un paso adelante y la envolvió en un abrazo.
28:02No fue un gesto protocolario.
28:04Fue una necesidad compartida.
28:07Las lágrimas que habían contenido comenzaron a caer sin pudor.
28:10No estamos en aquel entonces intentó consolarla.
28:14Ahora es distinto.
28:16Pero la convicción no era absoluta.
28:19La ruptura de aguas había ocurrido hacía demasiadas horas,
28:23y aunque nadie pronunciaba el temor en voz alta,
28:26el riesgo era evidente.
28:28Bárbara se aferró a él,
28:29como si esa fuerza pudiera trasladarse a la alcoba,
28:33como si su unión pudiera convertirse en escudo.
28:36—Prométeme que harás todo lo posible —pidió.
28:39—Lo haré —aseguró Rafael,
28:42aunque sabía que había límites que ni su voluntad podía traspasar.
28:46Unos pasos interrumpieron el momento.
28:49Victoria se acercaba con expresión severa,
28:52pero el brillo en sus ojos la delataba.
28:54La partera había pedido más paños,
28:57más agua caliente,
28:58signos de que el momento decisivo se acercaba.
29:01Bárbara se separó de Rafael,
29:03secándose las lágrimas con el dorso de la mano.
29:07Intentó recomponerse,
29:09pero el miedo seguía allí, palpitante.
29:12—¿Si le ocurre algo? —empezó a decir.
29:15Rafael la detuvo con un gesto.
29:17—No adelantemos desgracias.
29:18Sin embargo,
29:20ambos sabían que el miedo compartido
29:23era más real que cualquier esperanza fingida.
29:27La angustia no nacía de la imaginación,
29:30sino de lo que habían visto en los ojos de Adriana.
29:33Un nuevo gemido,
29:34más fuerte,
29:35atravesó la puerta cerrada.
29:37Bárbara volvió a quebrarse.
29:39Rafael la sostuvo otra vez,
29:41y esta vez no hubo palabras.
29:43El valle entero parecía reducido a ese corredor,
29:47a ese abrazo,
29:49a ese instante suspendido entre la vida
29:51y la posibilidad de la pérdida.
29:53Y mientras las lágrimas corrían en silencio,
29:56ambos comprendieron que el miedo
29:58no era debilidad,
30:00era amor.
30:02La tensión alcanzó un nuevo punto de quiebre
30:04cuando José Luis regresó a la alcoba
30:06con el semblante endurecido.
30:08Había salido un momento para enfrentarse a Damaso,
30:11pero al volver encontró un ambiente que no le gustó.
30:14Demasiadas personas,
30:16demasiadas miradas,
30:17demasiada autonomía que no pasaba por él.
30:20Luisa seguía junto a Adriana,
30:22sosteniéndola mientras una nueva contracción la atravesaba.
30:27Rafael estaba cerca,
30:29atento a cada gesto de la partera.
30:31Victoria observaba con el corazón en un puño,
30:34aunque intentaba no demostrarlo.
30:37José Luis recorrió la escena con una mirada crítica.
30:40Aquí sobra gente, sentenció.
30:43Nadie respondió de inmediato.
30:45La partera apenas levantó la vista,
30:47concentrada en su labor,
30:49pero el silencio no significaba obediencia.
30:52Luisa debe marcharse,
30:54añadió José Luis,
30:56con tono firme.
30:57No es necesario que permanezca aquí.
31:00Adriana, agotada,
31:02apenas alcanzó a girar el rostro.
31:05Luisa apretó su mano con más fuerza.
31:07No me voy,
31:09dijo sin titubear.
31:10José Luis dio un paso adelante.
31:13En esta casa se hace lo que yo dispongo.
31:15La frase cayó como un golpe seco.
31:19Durante años,
31:20esa autoridad no se había cuestionado,
31:23pero ahora algo había cambiado.
31:26Rafael se incorporó lentamente.
31:28Sus ojos,
31:29enrojecidos por la angustia,
31:32no reflejaban su misión.
31:33Parece que ha olvidado algo,
31:35respondió con voz contenida pero firme.
31:37Ahora,
31:38¿quién es el duque de Valle Salvaje soy yo?
31:41El silencio que siguió fue absoluto.
31:44Incluso la partera detuvo por un instante su movimiento.
31:48Las palabras de Rafael no eran una simple réplica,
31:52eran una declaración de poder.
31:54José Luis lo miró fijamente.
31:56Incrédulo.
31:57No confunda circunstancias con jerarquías,
32:00advirtió.
32:00No confundo nada,
32:02replicó Rafael.
32:04Adriana necesita a quien ella quiera a su lado.
32:07Y Luisa se queda.
32:08Luisa,
32:09sin apartarse de la cama,
32:11sintió cómo la tensión eléctrica recorría la estancia.
32:15Nunca imaginó presenciar un desafío tan directo,
32:18pero tampoco pensaba retroceder.
32:20Si para apartarme de ella tiene que usar la fuerza,
32:24hágalo,
32:24añadió,
32:25mirando a José Luis.
32:27Pero no me moveré.
32:28Adriana,
32:30en medio del dolor,
32:31percibió el enfrentamiento como un murmullo distante.
32:35Sin embargo,
32:36la certeza de que no estaba sola,
32:38le dio un breve impulso de serenidad.
32:40Victoria intervino entonces,
32:42intentando contener la escalada.
32:44No es momento para disputas,
32:47dijo.
32:47Lo único importante ahora es el parto.
32:50La partera,
32:52retomando el control,
32:53habló con voz grave.
32:55Necesito calma.
32:56Y necesito que recen.
32:58Aquella petición añadió un peso inesperado al ambiente.
33:02No era habitual que una mujer con tanta experiencia
33:05apelara a la oración con esa urgencia.
33:08José Luis comprendió que insistir solo agravaría el caos.
33:13Pero la afrenta no se desvanecía.
33:16Rafael lo había desafiado frente a todos.
33:19Esto no termina aquí,
33:20murmuró.
33:21Antes de apartarse,
33:23Rafael no respondió.
33:24Su atención volvió de inmediato a Adriana,
33:27que respiraba con dificultad.
33:29El equilibrio de poder en la casa grande
33:32se había inclinado de forma visible.
33:35El viejo orden,
33:36sostenido por la figura dominante de José Luis,
33:39comenzaba a resquebrajarse ante la nueva realidad.
33:42Y en medio de ese cambio,
33:44la vida de Adriana pendía de un hilo invisible.
33:47La partera volvió a examinarla con gesto concentrado.
33:52Algo en su expresión confirmó los temores
33:54que nadie se atrevía a formular.
33:57Ha llegado el momento,
33:58anunció finalmente.
33:59Pero en su mirada no había triunfo.
34:02Sino incertidumbre.
34:03El desafío de Rafael
34:05había marcado un antes y un después.
34:08No solo en la autoridad del palacio,
34:11sino en la forma en que todos entendían su lugar dentro de él.
34:15Y mientras las respiraciones se acompasaban en torno a la cama,
34:19quedó claro que el parto no era la única batalla
34:22que se libraba aquella noche.
34:24Cuando Luisa salió unos instantes al pasillo
34:27para buscar agua fresca,
34:28Alejo la interceptó antes de que pudiera regresar a la alcoba.
34:33Había permanecido apartado, respetando la distancia que le imponían,
34:38pero la inquietud no le permitía seguir esperando sin respuestas.
34:42¿Cómo está?
34:43Preguntó con urgencia contenida.
34:45Luisa dudó apenas un segundo.
34:48Había repetido la misma frase varias veces aquella noche,
34:52como si la costumbre pudiera convertirla en verdad.
34:55Está fuerte.
34:56Aguanta bien.
34:58Alejo la observó con detenimiento.
35:01La conocía demasiado para no percibir el temblor escondido en su voz.
35:05No me estás contando todo.
35:07La acusación no fue brusca, sino serena.
35:10Precisamente por eso resultó más difícil de esquivar.
35:14Luisa desvió la mirada hacia la puerta cerrada de la alcoba.
35:18No es momento de alarmar a nadie, respondió.
35:21Eso significa que hay motivo para alarmarse.
35:24El silencio que siguió fue suficiente.
35:27Alejo sintió cómo el miedo, hasta entonces difuso, tomaba forma concreta.
35:33No se trataba solo de un parto largo.
35:36Había algo más.
35:38¿Qué dice la partera?
35:39Insistió.
35:40Luisa respiró hondo.
35:42Dice que hay que rezar.
35:44La frase cayó como una losa.
35:46Alejo sabía que cuando una mujer con experiencia apelaba a la oración,
35:51era porque la ciencia y la costumbre no bastaban.
35:53Desde que rompió aguas, han pasado demasiadas horas, murmuró.
35:59Más para sí que para ella.
36:01Luisa sintió apenas.
36:03Y no ha dilatado lo suficiente.
36:05Era la primera vez que alguien lo expresaba en voz alta.
36:09Alejo sintió que el suelo bajo sus pies se volvía inestable.
36:14¿Corre peligro el niño?
36:15Luisa sostuvo su mirada.
36:17Incapaz de ofrecer garantías.
36:20Corre en peligro los dos.
36:21La verdad, aunque susurrada, tenía un peso insoportable.
36:26Alejo se pasó una mano por el rostro, intentando ordenar pensamientos que se atropellaban.
36:32Rafael lo sabe, dijo finalmente.
36:35Lo intuye, corrigió Luisa.
36:36Pero nadie quiere confirmarlo.
36:39El pasillo parecía haberse convertido en un espacio suspendido, donde cada palabra alteraba el equilibrio precario que aún se mantenía dentro de la habitación.
36:49¿Y José Luis?
36:51Preguntó Alejo.
36:52Luisa apretó los labios.
36:55José Luis está más preocupado por mantener el control que por admitir el riesgo.
37:00No era una crítica ligera.
37:02Era una constatación amarga.
37:05El enfrentamiento reciente con Rafael había dejado claro que la autoridad del antiguo duque ya no era incuestionable.
37:12Pero su orgullo seguía intacto.
37:14El enfrentamiento que la combara contomente ese lentamiento.
37:19Alejo apoyó la espalda contra la pared, cerrando los ojos un instante.
37:25Si algo le ocurre, no terminó la frase.
37:28No era necesario.
37:30Dentro de la alcoba, un nuevo gemido resonó, más intenso que los anteriores.
37:36Luisa dio un paso hacia la puerta, pero Alejo la detuvo suavemente.
37:41Gracias por no mentir, me dijo.
37:43Ella asintió, aunque sabía que aquella honestidad no aliviaba nada.
37:49Reza añadió, antes de regresar al interior.
37:53Alejo quedó solo en el corredor.
37:55Las sombras parecían más densas que nunca.
37:58Pensó en Adriana, en la fortaleza que siempre había mostrado, en el miedo que ahora se adivinaba en su mirada.
38:06Pensó en el niño, en la fragilidad de una vida que aún no había visto la luz.
38:10Y comprendió que el silencio colectivo no era ignorancia, era negación.
38:16El parto no avanzaba como debía.
38:19El cuerpo de Adriana no respondía con la rapidez necesaria.
38:22Y el tiempo, implacable, seguía corriendo.
38:26En Valle Salvaje, las verdades a medias rara vez permanecían ocultas por mucho tiempo.
38:31Aquella noche, la verdad se filtraba por cada grieta, aunque nadie se atreviera aún a pronunciarla del todo.
38:39¡Gracias!
38:40¡Gracias!
38:41¡Gracias!
38:42¡Gracias!
38:43¡Gracias!
38:44¡Gracias!
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