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  • hace 3 minutos
Las relaciones diplomáticas entre Londres y Washington atraviesan un momento de extrema sensibilidad tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante una entrevista concedida al canal Fox News, el mandatario estadounidense cuestionó el compromiso de la Alianza Atlántica, lo que ha desencadenado una ola de indignación en el Reino Unido, país que actuó como el principal aliado de EE. UU. durante las dos décadas de guerra contra los talibanes.
En su intervención televisiva, Trump argumentó que la OTAN no acudiría en ayuda de Estados Unidos si este lo solicitara, minimizando el despliegue internacional en suelo afgano. Según el presidente: "Nunca los hemos necesitado. Dirán que enviaron algunas tropas a Afganistán… y lo hicieron, pero se mantuvieron un poco atrás, un poco alejadas de las líneas del frente". Estas afirmaciones han sido recibidas con estupor en un país que sufrió 457 bajas mortales en el conflicto, siendo la nación con más fallecidos después de los propios Estados Unidos.
El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, no ha ocultado su malestar y ha calificado la actitud de Trump como "insultante". Para el jefe del Gobierno británico, las declaraciones no solo son inexactas, sino que atentan contra la memoria de los caídos. "Considero que las palabras del presidente Trump son insultantes, y francamente horribles, y no me sorprende que hayan causado tanto dolor a los parientes de los fallecidos o heridos y, de hecho, en todo el país", manifestó Starmer este viernes.
Asimismo, Starmer fue interrogado sobre qué le diría a Diane Dernie, madre de un soldado británico gravemente herido en el frente. Su respuesta fue una desautorización directa al tono empleado por Washington: "He dejado clara mi posición, y lo que le digo a Diane es que, si me hubiera expresado de esa manera o hubiera dicho esas palabras, sin duda me disculparía y le pediría perdón". Previamente, un portavoz de Downing Street ya había subrayado que Trump "se equivocó" al minimizar el papel de las tropas y reafirmó que el Reino Unido está "increíblemente orgulloso" de sus Fuerzas Armadas.
A la condena institucional se ha unido el príncipe Harry, quien sirvió personalmente en el conflicto afgano. El duque de Sussex ha sido tajante al exigir que los esfuerzos realizados por las fuerzas de la Alianza "merecen ser mencionados con sinceridad y respeto". En un testimonio cargado de emotividad, Harry recordó su paso por el frente: "Serví allí. Hice amigos para toda la vida allí. Y perdí amigos allí. Solo en el Reino Unido murieron 457 militares".
El papel del Reino Unido y la OTAN en Afganistán comenzó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando la Alianza invocó por primera vez en su historia el Artículo 5 en señal de solidaridad con Washington. La invasión se inició el 7 de octubre de ese mismo año y dio paso a un conflicto de veinte años. A partir de 2003, la OTAN asumió el mando de la ISAF, integrando contingentes de naciones como Francia, Dinamarca y Canadá con el fin de estabilizar el país y formar a las fuerzas de seguridad locales.
Esta controversia pone de relieve la brecha de percepción entre la actual administración estadounidense y sus aliados históricos sobre la importancia de la defensa colectiva y el coste humano de las misiones internacionales.

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Transcripción
00:00Let me start by paying tribute to the 457 of our armed services who lost their lives in Afghanistan.
00:08I will never forget their courage, their bravery and the sacrifice that they made for their country.
00:17There are many also who were injured, some with life-changing injuries.
00:23And so I consider President Trump's remarks to be insulting and frankly appalling.
00:28And I'm not surprised they've caused such hurt to the loved ones of those who were killed or injured and in fact across the country.
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