El Foro Económico Mundial de Davos ha sido testigo de una de las intervenciones más agresivas y comentadas de la actual administración estadounidense. Ante una sala del Centro de Congresos con "ni una silla libre, pese a que hay más de 700" y una audiencia compuesta por jefes de Estado y líderes de multinacionales, Donald Trump ha defendido su plan de anexión de Groenlandia como un imperativo estratégico y económico para el siglo XXI. Seguridad nacional y "tierras raras": el tesoro del Ártico La justificación de Trump para este movimiento geopolítico no se limita a la superficie, sino a lo que esconde el subsuelo de la isla. El mandatario ha subrayado que el territorio es "fundamental para nuestra seguridad", citando expresamente sus "tierras raras" y su ubicación geográfica como activos críticos. A pesar de describir a Groenlandia de forma un tanto despectiva como "un trozo de hielo, frío y mal ubicado", ha matizado que dicha región puede "jugar un papel vital en la paz mundial y la protección del mundo". Bajo la doctrina de proteger el hemisferio occidental de amenazas externas, Trump aseguró que esta ha sido la política de EE. UU. "durante siglos", y que la fortaleza actual del país le permite retomar estas ambiciones con renovada energía. Dura crítica a Dinamarca: "Son unos desagradecidos" Uno de los momentos de mayor tensión en el auditorio se produjo cuando el presidente estadounidense arremetió contra la gestión histórica de Copenhague. "Respeto al pueblo de Groenladia y de Dinamarca, pero tienen que ser capaces de defender sus territorios", afirmó, comparando la situación actual con la caída de Dinamarca ante Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Trump fue más allá al calificar de "estupidez" el hecho de que Estados Unidos devolviera la soberanía de la isla tras el conflicto bélico de 1945, llegando a tachar a los daneses de "desagradecidos". Según su visión, la compra de este territorio es una cuestión que los presidentes estadounidenses "han intentado durante casi dos siglos", y lamentó que no se conservara en su momento. Negociaciones inmediatas sin el uso de la fuerza Pese a la retórica incendiaria, Trump ha querido calmar los temores sobre un posible conflicto armado por el control del Ártico. Al ser cuestionado sobre los métodos para lograr la anexión, el mandatario fue tajante: "No tengo por qué recurrir a la fuerza. No quiero recurrir a la fuerza. No recurriré a la fuerza". Sin embargo, su oferta no es una sugerencia, sino una exigencia de diálogo directo. El presidente ha solicitado "negociaciones inmediatas para volver a discutir la adquisición de Groenlandia", basándose en la idea de que otras naciones han comprado o vendido territorios de forma autónoma a lo largo de la historia sin que ello suponga un problema legal o ético.
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