En el Rancho Kedong, en las orillas del Lago Naivasha, en Kenia, los guardabosques al Servicio de Vida Silvestre de aquel país africano, rescatan a las jirafas que se encuentran en peligro. Con mucha coordinación y con un plan muy cuidadoso, las sedan y las preparan para trasladarlas a sitios más seguros para su supervivencia en libertad.
Uno de ellos es la Reserva Privada Oserengoni, a 30 kilómetros de distancia por un sinuoso camino entre la estepa keniana. Este complejo operativo es el último recurso cuando la actividad humana o el cambio climático, ponen en riesgo la supervivencia de estos animales.
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