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#Libertad #capítulo408Begoña #Andrés
Avance ‘Sueños de libertad’: La complicidad entre Begoña y Andrés despierta los Celos de Gabriel en el capítulo 409 (7 de octubre)
Andrés y Begoña parecen recuperar una complicidad que había desaparecido entre ellos y Gabriel es testigo, lo que despierta sus celos, en el capítulo 409 de 'Sueños de libertad' del martes 7 de octubre.
El sol de la tarde del martes 7 de octubre se derramaba sobre la colonia De la Reina con la perezosa calidez del otoño. Era una luz dorada y melancólica, una luz que ...
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#🔴AvanceSueños, #Libertad, #capítulo408Begoña, #Andrés, #reencuentro, #celos, #verdad
Transcripción
00:00Avance sueños de libertad. La complicidad entre Begoña y Andrés despierta los celos
00:10de Gabriel en el capítulo 409, 7 de octubre. Andrés y Begoña parecen recuperar una complicidad
00:19que había desaparecido entre ellos y Gabriel es testigo. Lo que despierta sus celos, en
00:25el capítulo 409 de Sueños de libertad del martes 7 de octubre. El sol de la tarde del
00:33martes 7 de octubre se derramaba sobre la colonia de la reina con la perezosa calidez del otoño.
00:41Era una luz dorada y melancólica, una luz que parecía saber de secretos y de finales,
00:46que pintaba de ocre las hojas de los árboles y alargaba las sombras hasta convertirlas
00:50en espectros danzantes sobre el empedrado. La vida, o lo que pasaba por ella, seguía
00:58su curso con una familiaridad casi insultante. El murmullo de las trabajadoras saliendo de
01:03la fábrica, el tintineo lejano de alguna herramienta en el taller, el aroma a jabón y a guisos caseros
01:09que se escapaba por las ventanas abiertas. Una paz superficial, una costra fina sobre un
01:17volcán de pasiones y mentiras a punto de estallar. Fue Gaspar, el fiel y observador
01:25chofer, el primero en notar la anomalía. Su rutina vespertina, un paseo tranquilo para
01:31estirar las piernas y tomar el aire antes de que el crepúsculo se instalara por completo,
01:36se vio interrumpida por una visión que no encajaba en el paisaje.
01:39Un automóvil oscuro, de líneas sobrias y sin matrícula visible, se detuvo con un
01:47chirrido seco justo enfrente de la entrada principal de la colonia.
01:53No era un coche conocido, ni de un proveedor, ni de ningún visitante habitual. El motor
01:58permaneció en marcha apenas unos segundos, un gruñido impaciente en el silencio de la
02:03tarde. Luego, la puerta del copiloto se abrió bruscamente, no desde dentro, sino empujada
02:11desde el asiento del conductor. Un bulto informe fue arrojado sin miramientos al suelo polvoriento,
02:20como si fuera un saco de patatas. El coche, sin más ceremonia, arrancó con una sacudida
02:28violenta, levantando una nube de polvo y desapareciendo por el camino antes de que Gaspar pudiera siquiera
02:34procesar la escena. El corazón le dio un vuelco, se acercó con una cautela que luchaba contra
02:42la urgencia. El bulto era un hombre, un hombre acurrucado en el suelo, con la ropa hecha jirones
02:50y manchada de algo oscuro que, a la luz del atardecer, parecía casi negro. Un gemido ahogado,
02:58un estertor de dolor puro, escapó de sus labios. Gaspar corrió los últimos metros.
03:07Al arrodillarse junto a él, el olor metálico y dulzón de la sangre le golpeó con la fuerza
03:12de un puñetazo. Le dio la vuelta con sumo cuidado. El rostro era una máscara de mugre,
03:20sudor y hematomas, pero bajo la devastación, los rasgos eran inconfundibles.
03:28—¡Dios santo, José! —exclamó Gaspar—, el alma en vilo. Era José Gutiérrez. O lo que quedaba
03:35de él. Sus ojos, hinchados y amoratados, se abrieron una rendija, perdidos en una neblina
03:43de sufrimiento. Intentó hablar, pero de su garganta solo brotó un sonido gutural. Gaspar
03:52le sostuvo la cabeza, sintiendo la fragilidad de su cuerpo maltratado.
03:59—Tranquilo, José, tranquilo. Estás a salvo. Te llevaremos al dispensario. Con un
04:05esfuerzo sobrehumano, José humedeció sus labios partidos. El aire silbó entre sus dientes
04:12mientras forzaba una única palabra. Un susurro roto que lo era todo para él. El faro que lo
04:18había mantenido con vida en la más absoluta oscuridad.
04:23—Cris, Tina, aquello fue suficiente. Fue una orden, una súplica, un testamento. Gaspar,
04:30con el corazón encogido por la piedad y la rabia, sintió que el mundo se estrechaba hasta
04:34reducirse a una única misión. Con la ayuda de un par de operarios que acudieron alarmados por sus
04:42gritos, levantaron el cuerpo casi inerte de José y lo llevaron, como en una procesión fúnebre,
04:48hacia la única esperanza que conocían, el dispensario de la doctora Borrey.
04:55Mientras el caos se apoderaba de la entrada de la colonia, en el interior de la mansión de la
05:00reina, otro tipo de tormenta, más silenciosa pero no menos devastadora, se estaba gestando.
05:09Digna caminaba por los pasillos de su casa como un fantasma. Cada objeto, cada mueble,
05:14cada retrato en la pared parecía observarla, juzgarla.
05:17El peso de su secreto la ahogaba, le oprimía el pecho y le robaba el aire. Hacía días que
05:26Damián le había prometido hablar con sus hijos, revelarles la verdad sobre la noche en que Jesús
05:31murió.
05:35Pero Damián callaba, su silencio era una forma de cobardía, o quizás de autoprotección,
05:40que Digna ya no podía soportar. No era justo, no era justo para Andrés, que vivía con la sombra
05:49de una culpa que no le correspondía. No era justo para Marta, que idolatraba una mentira. Y,
05:57extrañamente, tampoco era justo para Begoña, que se había casado con un hombre cuya memoria
06:03estaba construida sobre cimientos de falsedad. La verdad, por muy terrible que fuera, merecía
06:12salir a la luz. Era una deuda con los vivos, pero, sobre todo, una deuda con el muerto.
06:21Jesús merecía que se supiera cómo fueron sus últimos, patéticos y violentos instantes.
06:26Su nerviosismo era una corriente eléctrica bajo la piel. Se retorcía las manos, alisaba pliegues
06:34inexistentes en su delantal, miraba por la ventana sin ver nada. Había intentado hablar con Andrés
06:42esa misma mañana, sondear el terreno, pero sólo había logrado inquietarlo más. Vio en sus ojos la
06:51misma confusión, la misma búsqueda de respuestas que la torturaba a ella.
06:56Y en ese momento tomó una decisión. Si Damián no tenía el valor, ella lo tendría.
07:06Se lo debía a su conciencia, se lo debía a su familia, incluso si esa verdad amenazaba con
07:11destrozarla. Con dedos temblorosos, descolgó el auricular del teléfono y pidió a la operadora
07:19que la comunicara con el despacho de Andrés. Cada segundo de espera fue una eternidad. Andrés,
07:28soy yo, tía. Su voz sonaba extraña, lejana.
07:35Necesito hablar contigo, y con Begoña. Es, es importante. ¿Podéis venir a casa esta tarde? Por favor.
07:42Al otro lado de la línea, Andrés de la Reina sintió un escalofrío. La llamada de su tía no
07:49hacía más que confirmar la extraña sensación que lo embargaba desde su conversación matutina.
07:57Algo no encajaba en la historia de la muerte de su hermano. Había piezas sueltas, miradas esquivas,
08:02silencios demasiado largos. La angustia palpable en la voz de Digna era la pieza que faltaba,
08:11la que convertía una vaga sospecha en una certeza alarmante.
08:17Claro, tía, iremos en cuanto Begoña termine en la tienda. ¿Estás bien? Lo estaré cuando hablemos,
08:23respondió ella, y colgó, dejando a Andrés con el auricular en la mano y el corazón latiendo con
08:29una fuerza desbocada. El dispensario olía a éter y a miedo. Luz Borrell se movía con una eficiencia
08:37tranquila, una calma profesional que contrastaba violentamente con la atmósfera cargada de pánico.
08:45Había limpiado las heridas de José, evaluado sus contusiones, auscultado su respiración errática.
08:51El diagnóstico preliminar era un catálogo de horrores. Costillas rotas, deshidratación severa,
09:01múltiples traumatismos y una conmoción cerebral que lo mantenía en un estado de semi-inconsciencia.
09:08Mientras la doctora trabajaba, Gaspar, cumpliendo su promesa, había ido en busca de Cristina.
09:14La encontró en la perfumería, discutiendo sobre la fórmula de un nuevo jabón con una de sus
09:23compañeras. La urgencia en el rostro del chofer silenció la conversación al instante. Cristina,
09:32es tu padre. Lo han encontrado. Las palabras flotaron en el aire, irreales. Cristina sintió
09:41que el suelo se abría bajo sus pies. No preguntó cómo, ni dónde. Solo corrió. Corrió como nunca
09:50antes en su vida, con el nombre de su padre rebotando en su mente como un eco enloquecido.
09:58Avisó a su madre, Irene, que palideció al instante, y juntas emprendieron la carrera más
10:03importante de sus vidas hacia el dispensario. La imagen que las recibió las rompió en mil pedazos.
10:12El hombre que yacía en la camilla, pálido y quebrado, era una caricatura grotesca del José que
10:17recordaban. Irene se llevó una mano a la boca para ahogar un sollozo, mientras Cristina,
10:25superando el shock inicial, se arrodilló junto a él. Papá, papá, soy yo, Cristina, estoy aquí. Le tomó
10:35la mano, una mano fría y cubierta de rasguños. Los párpados de José temblaron y, con un esfuerzo
10:44titánico, se abrieron. Sus ojos, nublados por el dolor, buscaron el rostro de su hija.
10:50Una lágrima solitaria se deslizó por su mejilla amoratada, trazando un surco limpio en la suciedad.
11:02Cristina, susurró de nuevo, y esta vez el nombre sonó a ancla, a puerto seguro.
11:10Hija mía, el reencuentro fue un torbellino de emociones contenidas. El alivio desgarrador de
11:15encontrarlo vivo, la rabia impotente al verlo en ese estado, el miedo atroz a perderlo de nuevo.
11:24Damián de la Reina, avisado también por Gaspar, apareció en ese momento. Su presencia,
11:30normalmente imponente, era ahora un bálsamo de autoridad y calma.
11:37Fue él quien, con una mirada a luz, se aseguró de que tuvieran la privacidad necesaria,
11:42cerrando la puerta a las miradas curiosas y a los rumores que ya empezaban a serpentear por la
11:46colonia. Poco a poco, a retazos, con la voz entrecortada por accesos de tos y oleadas de
11:54dolor, José comenzó a relatar su infierno. No llegué, a la cita, jadeo con acento agudo,
12:03mirando a Cristina con ojos suplicantes, como si necesitara su perdón.
12:07Me esperaban, en el camino, dos hombres, me metieron en un coche, describió un cautiverio
12:16brutal. Un sótano húmedo y oscuro, el hambre, la sed, los golpes. Golpes que no buscaban
12:25información, sino simplemente quebrar su espíritu. Y siempre, la misma amenaza velada,
12:33el mismo nombre que se cernía sobre él como una sentencia de muerte.
12:40Él, don Pedro, murmuró, y un temblor incontrolable sacudió su cuerpo. Tenía miedo,
12:46miedo de que me encontrara, de lo que te haría a ti, a tu madre, por eso no dije nada de la
12:52herencia, por miedo.
12:56Cristina e Irene intercambiaron una mirada de puro espanto y comprensión. Todo encajaba.
13:03La desaparición, el silencio, el terror. Pero había una pieza que José, en su aislamiento,
13:10no conocía.
13:14Irene se inclinó sobre él, acariciándole la frente sudorosa. Su voz fue un murmullo suave,
13:20tratando de calmar la tormenta que se desataba en los ojos de su marido.
13:23José, escúchame, escúchame bien, cariño, ese hombre, don Pedro, ya no puede hacerte daño.
13:34A nadie. José la miró sin comprender. Ha muerto, papá, dijo Cristina, con la voz firme a pesar de que
13:42las lágrimas corrían libremente por su rostro.
13:48Don Pedro está muerto. Se acabó. La noticia no trajo el alivio inmediato que esperaban.
13:55El cerebro de José, maltratado y confuso, tardó en procesar la información.
14:01¿Muerto? El monstruo que había poblado sus pesadillas, el arquitecto de su sufrimiento,
14:06muerto. Una risa seca, casi un sollozo, brotó de su pecho. Una risa que era incredulidad,
14:16liberación y una profunda y amarga ironía. Había temido a un fantasma. Había sufrido por un hombre
14:24que ya no existía. El infierno que había vivido las últimas semanas había sido la última y cruel
14:29broma de un muerto. Fue entonces cuando Luz Borré, que había permanecido en un discreto
14:37segundo plano, intervino de nuevo. Su estado es muy delicado, dijo con seriedad, dirigiéndose a Irene
14:47y Cristina. Tiene varias costillas fracturadas y necesito hacer radiografías para descartar lesiones
14:53internas. Lo he estabilizado, pero lo recomendable, lo necesario, es trasladarlo al hospital de Toledo.
15:05Allí tienen los medios para tratarlo adecuadamente. La palabra hospital cayó como una losa en la
15:10pequeña habitación. Hospital significaba preguntas, significaba un parte de lesiones, significaba la
15:19guardia civil. Y la guardia civil significaba desenterrar toda la sórdida historia de don
15:27Pedro, la herencia, el secuestro. Una verdad que podía protegerlas, pero también exponerlas a un
15:35escrutinio que no estaban seguras de poder soportar. No, susurró Irene, aferrándose a la mano de su
15:44marido. Si lo llevamos, la policía querrá saber qué ha pasado. Empezarán a investigar, y José no
15:53está en condiciones de declarar. Podrían, podrían pensar cualquier cosa. El miedo en sus ojos era
16:02palpable. Miedo a que la víctima se convirtiera en sospechoso, a que la pesadilla, lejos de terminar,
16:08solo estuviera cambiando de escenario. Luz las observó en silencio por un momento,
16:15sopesando sus opciones. Como médico, su deber era claro. Pero como mujer y como amiga, entendía su
16:24temor. Había visto suficiente en esa colonia como para saber que la justicia no siempre seguía los
16:29caminos más rectos. Hay otra opción. Propuso finalmente, bajando la voz. Es arriesgada y va
16:39en contra de mi consejo médico, pero podría funcionar temporalmente. Encima del dispensario
16:47hay un pequeño apartamento. Apenas se usa, podríamos subirlo allí. Estaría aislado, tranquilo. Yo podría
16:56vigilarlo constantemente y administrarle el tratamiento. Y tú, dijo, mirando a Cristina.
17:05Podrías quedarte a su cargo, cuidarlo hasta que esté lo suficientemente fuerte como para decidir qué
17:10hacer. La propuesta era una locura, una imprudencia médica y legal. Pero en ese momento, para Cristina e
17:19Irene, sonó como la única tabla de salvación posible. Mantenerlo oculto, protegerlo, sanarlo en
17:28secreto. La decisión fue unánime, sellada con una mirada de gratitud hacia la doctora que estaba
17:33dispuesta a arriesgarlo todo por ellas. Mientras tanto, en las oficinas de perfumerías de la reina,
17:41se libraban batallas de un tipo muy diferente. Batallas de ambición, ego y engaño.
17:50Gabriel de la reina, con su sonrisa calculada y su traje impecable, se había convertido en la sombra
17:56de Tasio. Desde que este último había asumido la dirección, Gabriel lo observaba, estudiaba sus
18:04debilidades, buscaba la grieta por la que colar su veneno. Y la había encontrado.
18:12Descubrió, casi por casualidad, el alcance de las ambiciones de Tasio.
18:19No se conformaba con el acuerdo con la base americana de Torrejón, quería más. Soñaba
18:24con convertir a perfumerías de la reina en el proveedor oficial de todas las bases americanas
18:29en Europa. Un plan audaz, brillante, pero con un fallo fundamental. Tasio no hablaba una palabra
18:38de inglés. Gabriel vio su oportunidad, clara y resplandeciente como un faro en la noche. Se
18:47acercó a Tasio con el aire de un aliado, de un subordinado leal que sólo busca el bien de la
18:52empresa. Tasio, he oído rumores sobre tus planes de expansión en Europa. Comenzó con un tono de
19:01admiración.
19:02El idioma puede ser una barrera insalvable. Tasio, que en el fondo se sentía inseguro por esa misma
19:19razón. Mordió el anzuelo. Es cierto, admitió, con una mueca de frustración. Estoy buscando la manera de
19:29solucionarlo.
19:33Permíteme que me ofrezca, dijo Gabriel, con la humildad perfectamente ensayada. Mi inglés es fluido.
19:40Podría actuar como tu traductor, como tu intermediario. Juntos, podríamos cerrar ese
19:48trato. Sería un honor para mí ayudarte a llevar la empresa a lo más alto. La oferta era demasiado
19:56buena para ser rechazada. Tasio, cegado por la ambición y halagado por el aparente apoyo de un
20:04de la reina, aceptó de inmediato, sellando el pacto con un apretón de manos que, para Gabriel,
20:10tuvo el sabor de la victoria. Más tarde, en la intimidad de su hogar, Gabriel le reveló la
20:17verdadera naturaleza de su plana María, cuya complicidad se había vuelto esencial en su red
20:22de intrigas. ¿De verdad crees que voy a ayudar a ese advenedizo a convertirse en un héroe? Le dijo,
20:31mientras se servía una copa de coñac. Una sonrisa torcida jugaba en sus labios. Tasio no sabe que el
20:40idioma no es sólo una herramienta, es un arma. Seré su voz en esas negociaciones, sí, pero las palabras
20:48que yo elija no serán las suyas. Tergiversaré, confundiré, crearé malentendidos, haré que parezca
20:57un incompetente. Cuando los americanos se retiren, asqueados por su falta de profesionalidad, ¿quién
21:06crees que quedará como el único capaz de salvar la situación? Su plan era diabólico en su simpleza.
21:14No iba a destruir el trato, iba a robarlo. Iba a dejar que Tasio hiciera todo el trabajo preliminar
21:20para luego, en el momento crucial, apuñalarlo por la espalda y recoger en los frutos.
21:28Era un sabotaje sutil, una traición cocinada a fuego lento. Ajeno a la conspiración que se tejía
21:34a sus espaldas, Tasio tenía otro frente abierto. La campaña de pasión oculta.
21:38Junto a Carmen, se reunió con Emma Gobantes, la actriz de moda cuya imagen, estaban convencidos,
21:48catapultaría el perfume al estrellato.
21:53Emma era tan inteligente y astuta como hermosa, sabía que la necesitaban, y estaba dispuesta
21:58a exprimir esa necesidad hasta la última gota.
22:01He considerado vuestra propuesta. Dijo, con una calma estudiada, después de dar una calada
22:10a su cigarrillo.
22:14Y he decidido aceptar. Tasio y Carmen intercambiaron una mirada de triunfo. Pero la alegría duró
22:20poco.
22:23Sin embargo, continuó Emma, apagando el cigarrillo con un gesto deliberado. Mis condiciones han
22:29cambiado. El caché que me ofrecieron es, insuficiente, mi imagen tiene un valor, y ese
22:38valor ha aumentado desde nuestra última conversación.
22:44La cifra que pronunció a continuación hizo que a Tasio se le helara la sangre. Era casi
22:49el doble de lo que habían presupuestado.
22:51Era una cantidad exorbitante, un riesgo financiero que podría poner en jaque las cuentas de la
22:59empresa.
23:03Carmen le lanzó una mirada de advertencia, pero Tasio vio más allá de los números.
23:11Vio la oportunidad, la gloria. Estaba decidido a empezar su mandato con un golpe de efecto.
23:16Aceptamos. Dijo, con una seguridad que no sentía. Le tendió la mano a la actriz.
23:27Bienvenida a Perfumerías de la Reina, señorita Gobantes. Confío en que esta campaña será
23:32un éxito rotundo.
23:36Mientras Emma Gobantes sonreía, satisfecha, Tasio ya estaba haciendo malabares mentales,
23:41moviendo partidas presupuestarias imaginarias, consciente de que acababa de firmar un cheque
23:47que no sabía muy bien cómo iba a pagar.
23:52Había apostado todo a una carta. Ahora solo le quedaba rezar para que la suerte estuviera
23:57de su lado.
24:00Para Raúl, la suerte parecía haber llamado finalmente a su puerta. El rugido de los motores, el olor
24:06a gasolina y a neumático quemado, la emoción de la velocidad. Su sueño estaba al alcance
24:12de la mano.
24:15La escudería de Eliberto Sánchez, impresionada por su talento natural, le había hecho una
24:20oferta formal. Ser piloto titular hasta el final de la temporada.
24:27Era más de lo que jamás se había atrevido a esperar. Corrió a contárselo a Claudia, esperando
24:32que compartiera su euforia, que lo abrazara y celebrara con él.
24:39Pero la reacción de su novia fue un jarro de agua fría. ¿Piloto hasta final de temporada?
24:44Repitió ella, y en su voz no había alegría, sino una nota de pánico mal disimulado.
24:49Pero, oh, eso significa viajar, estar fuera todo el tiempo. Es peligroso, Raúl. Es mi sueño, Claudia.
25:02Es lo que siempre he querido, replicó él, desconcertado por su falta de entusiasmo.
25:10La conversación que siguió fue un diálogo de sordos. Raúl hablaba de pasión y de futuro.
25:15Claudia, de miedos y de obstáculos.
25:17Él no podía entender su reticencia. No era esto lo que ambos querían.
25:24Fue entonces cuando Claudia, en su desesperación, cometió un error fatal.
25:32Creyó que el problema de Raúl, su posible vacilación, era de índole económica.
25:37Sabía que ser piloto profesional requería una inversión, patrocinadores, dinero.
25:42Y ella tenía dinero, un dinero secreto, un dinero manchado por su origen.
25:50Pensó que sincerándose, que ofreciéndole su apoyo financiero, podría anclarlo, mantenerlo a su lado,
25:56quizás incluso disuadirlo de aceptar una oferta tan arriesgada.
25:59Raúl, si es por el dinero, no tienes que preocuparte.
26:07Dijo, con la voz temblorosa.
26:08Yo, yo puedo ayudarte, ¿ayudarme?
26:15Claudia, no se trata de dinero, se trata de una oportunidad única.
26:22No, escúchame, tomó aire, como si fuera a zambullirse en aguas heladas.
26:27Don Pedro, él, me dejó una herencia.
26:30Es mucho dinero, más del que podría necesitar nunca.
26:35Es nuestro, podemos usarlo para lo que quieras.
26:41Para que montes tu propio taller, para que no tengas que depender de nadie.
26:45Se hizo un silencio denso, pesado.
26:51Raúl la miraba fijamente, pero su expresión ya no era de confusión,
26:55sino de una incredulidad que rápidamente se transformaba en una herida profunda.
27:00No era la noticia de la herencia lo que lo golpeó.
27:04Era el secreto, el hecho de que ella, la mujer que amaba,
27:08la persona en la que más confiaba, le hubiera ocultado algo tan fundamental.
27:15¿Don Pedro te dejó dinero?
27:17Preguntó, con una calma terrible.
27:19¿Y por qué no me lo habías dicho?
27:23Tenía miedo, balbuceó Claudia, dándose cuenta de su error.
27:27No sabía cómo, pensé que te enfadarías.
27:30¿Qué no lo entenderías?
27:33¿Qué no lo entendería?
27:34La voz de Raúl se quebró, cargada de dolor y de rabia.
27:38Lo que no entiendo es cómo has podido callártelo.
27:40¿Todo este tiempo, mientras yo me partía el lomo en el taller,
27:44preocupado por nuestro futuro?
27:46¿Pensabas que soy un interesado?
27:48¿Qué si me lo decías iba a querer aprovecharme de ti?
27:50No, Raúl, no es eso.
27:55Pues es lo que parece.
27:57Explotó él.
27:58¿Has desconfiado de mí, Claudia?
28:00¿Has guardado un secreto que nos afectaba a los dos porque no confiabas en mí?
28:04¿Y ahora me lo cuentas?
28:08¿Ahora, cuando por fin consigo algo por mí mismo?
28:11¿Para comprarme, para retenerme?
28:13Cada palabra era un puñal.
28:18Claudia intentó explicarse, hablar de su miedo, de su vergüenza,
28:22de la complejidad de aceptar el dinero de un hombre como don Pedro.
28:28Pero era inútil.
28:29Raúl no oía sus razones.
28:31Solo oía el eco de la traición.
28:33La confianza entre ellos, ese hilo invisible y precioso que los unía,
28:37se había tensado hasta romperse.
28:39El sueño de Raúl se había hecho realidad.
28:44Pero en el proceso, parecía estar perdiendo lo que más le importaba.
28:51El enfado y la decepción en su rostro eran un muro que Claudia no sabía cómo derribar.
28:59La tarde se había deslizado hacia el crepúsculo cuando Andrés y Begoña llegaron a casa de Digna.
29:04El ambiente en la pequeña sala de estar era opresivo, cargado de una tensión casi palpable.
29:15Digna los recibió con una palidez mortal y unas ojeras que hablaban de noches de insomnio.
29:23Les ofreció sentarse, pero ella permaneció de pie, retorciéndose las manos, incapaz de encontrar la calma.
29:29Marta no estaba, se encontraba en Madrid, lo que de algún modo hacía la confesión un poco menos abrumadora.
29:39Aunque Digna sabía que solo estaba posponiendo una parte del dolor.
29:46La ausencia de Marta, sin embargo, creaba una extraña intimidad entre los tres presentes.
29:51Tres almas unidas por lazos de sangre y de amor, a punto de enfrentarse a una verdad que lo cambiaría todo.
30:03Andrés, cuya inquietud había crecido a lo largo del día, sentía que su corazón latía en su garganta.
30:09Begoña, por su parte, observaba a Digna con una creciente preocupación.
30:17La angustia de la mujer mayor era tan evidente que contagiaba el aire.
30:24La preocupación de Andrés por su tía era genuina y profunda, y Begoña, al verlo tan afectado, sintió una oleada de ternura y un deseo irrefrenable de consolarlo.
30:34En los últimos tiempos, a raíz de sus crecientes dudas sobre Gabriel y la pesada carga de su embarazo secreto, se había sentido terriblemente sola.
30:48Pero en ese momento, junto a Andrés, compartiendo esa ansiedad expectante, sintió una conexión, una complicidad que creía perdida.
30:56Sus miradas se cruzaron por un instante, un puente silencioso de apoyo mutuo en medio de la tormenta que se avecinaba.
31:08Mientras tanto, no muy lejos de allí, Gabriel de la Reina ponía en marcha otro de sus planes.
31:16Obsesionado con Begoña, e incapaz de aceptar su distanciamiento, había ideado un nuevo acercamiento, una nueva estrategia para reconquistarla.
31:26La abordó cerca de la tienda, con un ramo de flores y una disculpa cuidadosamente elaborada en los labios.
31:37Pero Begoña, con la mente y el corazón en otra parte, lo rechazó.
31:42Su negativa fue educada, pero firme.
31:44No había fisuras en su determinación.
31:49Ahora no es un buen momento, Gabriel.
31:52Por favor, déjalo.
31:56El rechazo fue como una bofetada.
31:58Gabriel se quedó allí, con las flores colgando inútilmente en su mano, la humillación ardiendo en sus mejillas.
32:04Pero lo peor estaba por llegar.
32:09Impulsado por una mezcla de despecho y curiosidad, decidió seguir a Begoña a una distancia prudente.
32:18La vio caminar con paso rápido, la vio reunirse con Andrés.
32:22Y luego, los vio entrar juntos en casa de Digna.
32:25Desde la calle, oculto tras la sombra de un árbol, Gabriel observó.
32:32No podía oír nada, pero no lo necesitaba.
32:37Vio la forma en que Andrés puso una mano reconfortante en la espalda de Begoña antes de entrar.
32:45Vio la mirada que compartieron.
32:47Vio esa complicidad, esa unión silenciosa que existía entre ellos,
32:51una conexión profunda que él nunca podría aspirar a tener.
32:55Y en ese instante, la humillación se transformó en un veneno mucho más potente, los celos.
33:06Unos celos oscuros, profundos, corrosivos, que le retorcieron las entrañas y nublaron su juicio.
33:15La imagen de ambos, unidos en un misterio que a él le era ajeno, se grabó a fuego en su mente.
33:20Era una afrenta personal, una traición que no estaba dispuesto a perdonar.
33:29La guerra ya no era solo por el poder en la empresa.
33:31Ahora, más que nunca, era por Begoña.
33:37Y Gabriel no tenía intención de perder.
33:39Dentro de la casa, ajenos al odio que se gestaba fuera,
33:43Digna finalmente encontró la fuerza para hablar.
33:45Os he llamado, comenzó, su voz un hilo tembloroso.
33:52Porque hay algo que debéis saber.
33:57Algo que Damián debería haberos contado hace mucho tiempo.
34:00Es sobre la noche, la noche en que Jesús murió.
34:06Andrés se tensó, Begoña contuvo la respiración.
34:09La historia que conocéis, no es toda la verdad.
34:15Digna hizo una pausa, tragando saliva con dificultad.
34:19Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, lágrimas que llevaban años prisioneras.
34:26Jesús.
34:27Él no murió como os contaron.
34:29Y entonces, las palabras brotaron.
34:31Un torrente incontenible de culpa, dolor y verdad.
34:34Digna relató los acontecimientos de aquella trágica noche con un detalle desgarrador.
34:44Habló del alcohol, de la rabia de Jesús, de su violencia desatada.
34:49Describió cómo había acosado a Begoña, cómo la había agredido.
34:55Y luego, la parte más oscura, el secreto que la había consumido.
34:59Yo estaba allí.
35:01Confesó, con la voz rota por los sollozos.
35:04Estaba en la cocina, oí los gritos, subí, y lo vi.
35:10Vi a Jesús fuera de sí.
35:12Y vi a vuestro padre, a Damián, tratando de detenerlo.
35:18Discutieron, forcejearon en lo alto de la escalera.
35:21Fue un accidente, un terrible accidente.
35:26Jesús tropezó, perdió el equilibrio, y cayó.
35:29Vuestro padre no lo empujó para matarlo.
35:32Lo empujó para apartarlo de Begoña, para protegerla.
35:35Pero cayó.
35:39La sala quedó sumida en un silencio sepulcral, roto únicamente por el llanto desconsolado de Digna.
35:48Begoña estaba petrificada, reviviendo el horror de aquella noche.
35:52Pero viéndolo ahora bajo una luz completamente nueva y terrible.
35:58Andrés, por su parte, sentía que el mundo se desmoronaba a su alrededor.
36:03La imagen idealizada de su hermano, la culpa que había arrastrado.
36:07Todo se hacía añicos contra la cruda realidad.
36:12Su padre, su padre había estado allí.
36:15Y se lo había ocultado.
36:16Todos se lo habían ocultado.
36:17La revelación fue una bomba atómica en el corazón de la familia de la reina.
36:24Una onda expansiva de dolor y traición cuyas consecuencias apenas comenzaban a vislumbrarse en el aire denso y cargado de la pequeña sala de estar.
36:35La verdad, por fin, había sido liberada.
36:38Pero en lugar de sanar, parecía haber abierto heridas aún más profundas.
36:43Heridas que quizás, nunca llegarían a cicatrizar.
36:47El sol se había puesto por completo, y una oscuridad profunda, tanto literal como metafórica, se cernía sobre la colonia, llevándose consigo las últimas luces de la inocencia y la paz.
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