Saltar al reproductorSaltar al contenido principal
#avance #capítulo #681Catalina
El palacio se sume en el desconcierto cuando Catalina desaparece tras una amenaza del barón, dejando a sus mellizos abandonados bajo un cobertizo y a Adriano al borde de la desesperación. La sorpresa no termina ahí: Leocadia, con su frialdad habitual, anuncia públicamente el compromiso de Ángela con Lorenzo, el verdugo de la familia, provocando un terremoto en los Luján.

Mientras Manuel desconfía cada vez más de Enora y Pía se aleja rota por la separación de su hijo, las tensiones se multiplica ...
-------------------------------------------------------------------------

#‘LaPromesa’, #avance, #capítulo, #681Catalina, #desaparece, #Ángela, #comprometida, #Lorenzo
Transcripción
00:00El palacio se sume en el desconcierto cuando Catalina desaparece tras una amenaza del varón,
00:15dejando a sus mellizos abandonados bajo un cobertizo y a Adriano al borde de la desesperación.
00:21La sorpresa no termina y Leocadia, con su frialdad habitual,
00:26anuncia públicamente el compromiso de Ángela con Lorenzo, el verdugo de la familia, provocando un terremoto en los Luján.
00:36Mientras Manuel desconfía cada vez más de Enora y Pía se aleja rota por la separación de su hijo,
00:42las tensiones se multiplican tanto en la planta noble como en el servicio.
00:47La llegada de una carta de Catalina arroja algo de luz sobre su sacrificio,
00:52pero la incertidumbre sigue dominando los pasillos.
00:56¿Qué destino espera los mellizos? ¿Podrá Ángela resistirse a la voluntad de su madre?
01:01¿Y qué secretos oculta aún Leocadia? La tormenta apenas comienza en la promesa.
01:07El aire en el gran salón de la promesa se había vuelto denso, casi irrespirable,
01:13como si el propio oxígeno se hubiera congelado en los pulmones de los presentes.
01:16Las palabras de Leocadia no habían sido un grito, ni siquiera un anuncio vehemente.
01:24Habían sido lanzadas al centro de la estancia con la precisión fría y calculada de un dardo envenenado.
01:31He decidido aceptar la proposición del capitán de la mata.
01:35Mi hija, Ángela, y él, se comprometerán oficialmente.
01:40El silencio que siguió fue una entidad propia, un monstruo palpable con mil cabezas.
01:45No fue la ausencia de sonido, sino la presencia abrumadora de conmoción.
01:52Los criados, paralizados en sus puestos, se miraban con ojos desorbitados por encima de las bandejas de plata.
02:00En la planta noble, cada miembro de la familia Luján parecía haberse convertido en una estatua de mármol,
02:07una efigie de su propia incredulidad.
02:09Alonso fue el primero en reaccionar, no con furia, sino con un desconcierto tan profundo que su voz sonó hueca,
02:18despojada de su habitual autoridad.
02:22Leocadia, ¿qué está diciendo?
02:24Debe de ser una broma.
02:25Una broma de un gusto atroz, pero una broma al fin y al cabo.
02:30Sus ojos, normalmente faros de control y poder,
02:34buscaban una negación, una sonrisa torcida,
02:37cualquier cosa que desmintiera la locura que acababa de escuchar.
02:43Leocadia, sin embargo, permanecía impasible.
02:47Su rostro, una máscara de serenidad forzada, no ofrecía consuelo alguno.
02:54Sostenía la mirada de Alonso con una firmeza que helaba la sangre.
02:58No hay broma alguna, Marqués.
03:00La decisión está tomada.
03:03Lorenzo ha demostrado ser un hombre de palabra y de honor.
03:08Cree que una alianza entre nuestras familias fortalecerá nuestras posiciones.
03:12Y yo estoy de acuerdo.
03:15Honor, la palabra explotó en los labios de Curro,
03:18que se había puesto en pie de un salto, derribando casi su copa de Jerez.
03:22¿Se atreve a pronunciar esa palabra asociada a ese hombre, al verdugo de esta familia,
03:28al hombre que ha traído miseria y dolor a cada rincón de esta casa?
03:33La mirada de Curro voló hacia Ángela.
03:36Ella estaba allí, de pie junto a su madre, pero parecía a mil leguas de distancia.
03:41Su piel, normalmente de un tono saludable, había adquirido la palidez de la cera.
03:49Sus ojos, dos pozos de confusión y pánico, se movían sin ver,
03:55atrapados en una pesadilla de la que no podía despertar.
03:59No era la imagen de una novia felizmente prometida,
04:03era la de un cordero camino al matadero.
04:05Ángela, la voz de Curro se suavizó, cargada de una desesperación que apenas podía contener.
04:15Dime que no es cierto, mírame a los ojos y dime que no vas a hacer esto.
04:19Que no te van a obligar.
04:22Pero Ángela no podía hablar, sentía la mano de su madre en su espalda,
04:26un agarre sutil pero con la fuerza del acero, un recordatorio silencioso de su lugar y su deber.
04:31Abrió la boca, pero solo un suspiro tembloroso escapó de ella.
04:38Las palabras de su madre resonaban en su cabeza,
04:41una letanía de amenazas veladas y promesas de seguridad que ahora se sentían como cadenas.
04:48Lorenzo, el artífice de aquella tormenta, sonreía.
04:52Era una sonrisa que no llegaba a sus ojos,
04:54una curva depredadora en sus labios que saboreaba la victoria y el caos que había sembrado.
04:59Se acercó a Ángela, ignorando la tensión palpable, y tomó su mano inerte.
05:06Mi querida Ángela.
05:08Sé que esto es repentino para todos,
05:11pero te prometo que haré de ti la mujer más feliz y respetada de la región.
05:17Depositó un beso en sus nudillos.
05:19El contacto fue como el toque del hielo.
05:21Ángela sintió una náusea violenta subir por su garganta
05:24y tuvo que tragar con fuerza para no descomponerse allí mismo.
05:29El drama en el salón era un torbellino,
05:32pero en los terrenos de la promesa,
05:34otro drama, más silencioso y desgarrador,
05:37estaba a punto de desatarse.
05:40El viejo cobertizo,
05:42donde se apilaban herramientas oxidadas y sacos de grano olvidados,
05:46solía ser un lugar de silencio,
05:48solo roto por el corretear de algún ratón.
05:50Pero esa noche,
05:54un sonido nuevo y persistente emanaba de su interior.
05:57El llanto agudo y desesperado de un bebé.
06:01Y luego, el de otro,
06:04fue Lope,
06:05que volvía de la aldea tras un recado tardío,
06:08quien lo oyó primero.
06:11Se detuvo en seco,
06:12aguzando el oído.
06:13¿Serían gatos?
06:14No, el sonido era demasiado humano,
06:17demasiado lleno de angustia infantil.
06:20Con el corazón en un puño,
06:23se acercó a la puerta de madera carcomida y la empujó.
06:27Un chirrido lúgubre rompió la noche.
06:31Dentro,
06:31la oscuridad era casi total,
06:33solo rota por un fino haz de luna
06:35que se colaba por una rendija del techo.
06:39Y allí,
06:40sobre un montón de arpillera sucia,
06:42dos pequeños bultos se retorcían y lloraban.
06:44Eran los mellizos de Catalina.
06:49Solos,
06:49abandonados,
06:50el frío de la noche comenzaba a calar en sus pequeños cuerpos envueltos en mantas finas.
06:57Lope ahogó un grito.
06:58Por un instante,
06:59el mundo dejó de girar.
07:01Corrió hacia ellos,
07:02su mente luchando por procesar la escena.
07:04¿Dónde estaba Catalina?
07:08¿Por qué estaban aquí?
07:09Los tomó en brazos,
07:11uno en cada uno,
07:12sintiendo sus pequeños cuerpos temblar de frío y miedo.
07:17Sus llantos se calmaron un poco al contacto con el calor humano,
07:20convirtiéndose en gemidos lastimeros.
07:25¡Ayuda!
07:26Gritó Lope,
07:27su voz resonando en la quietud de la finca.
07:30Por el amor de Dios,
07:31que alguien me ayude.
07:32Son los niños de la señorita Catalina.
07:35Su grito fue la chispa que encendió una nueva hoguera de pánico en La Promesa.
07:40Mientras en el salón principal la conmoción era de índole social y emocional,
07:45la noticia que llegaba desde el cobertizo era una puñalada de terror primordial.
07:50Los criados salieron corriendo de las cocinas y sus dependencias.
07:54Adriano,
07:55que había estado torturándose en su habitación,
07:58sintiendo la ausencia de Catalina como una herida física,
08:01bajó las escaleras de tres en tres al oír el alboroto.
08:04Cuando vio a Lope en el umbral de la puerta,
08:08con sus hijos en brazos,
08:10el mundo de Adriano se derrumbó.
08:14Se abalanzó hacia ellos,
08:16arrebatando a uno de los bebés con una desesperación febril.
08:19—¿Dónde está? ¿Dónde está Catalina? —preguntó, su voz rota,
08:25sus ojos salvajes recorriendo la oscuridad más allá de la puerta como si esperara verla aparecer en cualquier momento.
08:31—¡No lo sé, señorito Adriano! —respondió Lope, con la voz temblorosa.
08:38—Estaban solos.
08:40En el cobertizo, no había ni rastro de ella.
08:44Adriano se abrazó a su hijo, su rostro una máscara de agonía.
08:48—No, no, no, no.
08:53Catalina no haría eso, jamás.
08:55Amaba a sus hijos más que a su propia vida.
08:59No los abandonaría en un cobertizo frío y oscuro.
09:02Algo terrible había pasado.
09:04La imagen del varón de Valladares,
09:06con su sonrisa cruel y sus ojos de depredador,
09:09apareció en su mente.
09:10La amenaza, la había interceptado cuando intentaba huir.
09:15¿Qué le había hecho?
09:17Teresa fue quien se acercó a él, con la delicadeza de una hermana.
09:22Le puso una mano en el brazo, un ancla en medio de su tormenta.
09:27Adriano, calmate.
09:30—Vamos adentro, los niños tienen frío, hay que cuidarlos.
09:34—¿Pero Catalina? —sollozó él, su cuerpo entero sacudido por el temblor.
09:40—Lo sé —dijo Teresa, su propia voz cargada de una emoción que apenas podía contener.
09:48—Lo sé, pero ahora mismo, ellos te necesitan.
09:52Tienes que ser fuerte por ellos.
09:54Catalina no los abandonaría sin un motivo poderoso.
09:59Tienes que creer en eso.
10:00Ella jamás les haría daño.
10:02Esto, esto es obra de alguien más.
10:05Las palabras de Teresa eran un bálsamo,
10:08pero no podían cerrar la herida abierta en el alma de Adriano.
10:13Se dejó guiar hacia el interior del palacio,
10:16un autómata roto cuyo único propósito era proteger a los pequeños seres que llevaba en brazos.
10:21La promesa se había convertido en un manicomio de susurros, conjeturas y miedo.
10:29En la planta noble, la noticia del hallazgo de los niños eclipsó momentáneamente el escándalo del compromiso.
10:35Alonso palideció, sintiendo el peso de un nuevo desastre sobre sus hombros.
10:42La desaparición de su sobrina, la mujer que había intentado modernizar y salvar la finca, era un golpe devastador.
10:50La mañana siguiente, el sol se alzó sobre la promesa, pero su luz no trajo consigo ni calidez ni esperanza.
10:57La atmósfera era gris, pesada, cargada de una tensión insoportable.
11:05En el servicio, el caos era palpable.
11:09Pía se había marchado a Aranjuez, su corazón roto por la separación forzosa de su propio hijo,
11:15dejando un vacío de liderazgo y sensatez que nadie parecía capaz de llenar.
11:21Cristóbal y Petra habían asumido el control, o al menos eso intentaban.
11:25Pero su estilo era radicalmente distinto.
11:30Cristóbal, con su aire de suficiencia, daba órdenes que a menudo eran poco prácticas.
11:38Petra, por su parte, se había convertido en un polvorín andante.
11:43Su enfermedad, que intentaba ocultar tras una fachada de dureza, la consumía por dentro.
11:48Estaba más pálida, más delgada, y su paciencia, ya de por sí escasa, se había evaporado por completo.
11:59María Fernández, ladró Petra, su voz cortante como un cristal roto, al ver a la doncella detenerse un segundo para consolar a Yana.
12:07¿Acaso te pagan por chismorrear en los pasillos o por limpiar la plata? Esa cubertería no va a brillantarse sola.
12:18María Fernández se giró, sus ojos encendidos de indignación. Estaba preguntando por la señorita Catalina, como todo el mundo.
12:26¿O es que a usted no le importa lo que le haya podido pasar? A mí me importa que este palacio no se venga abajo.
12:34Replicó Petra, llevándose una mano a la sien, donde un dolor punzante no dejaba de martillear.
12:41Con la señora Pía de vacaciones pagadas en Aranjuez y la señorita Catalina haciendo de las suyas, alguien tiene que mantener el orden.
12:49Ahora, a tu trabajo. La mención de Pía fue como echar sal en una herida abierta.
12:59Todos sabían que no se había ido por gusto. Su partida había sido una expulsión velada, una crueldad más en la larga lista de injusticias del palacio.
13:08El resentimiento hacia la nueva dirección crecía por momentos. Samuel, el mayordomo, observaba a Petra con una preocupación creciente.
13:19Se acercó a ella cuando los demás se hubieron dispersado. Petra, por favor. No puedes seguir así.
13:28Estás quemando la vela por los dos extremos. No me vengas con sermones, Samuel, espetó ella, aunque su voz carecía de la fuerza de antes.
13:37No es un sermón, es una súplica. Insistió él, bajando la voz. Te veo. Veo cómo te tiemblan las manos cuando crees que nadie mira.
13:49Veo el sudor en tu frente. Tienes que parar. Tienes que cuidarte. ¿De qué sirve mantener el orden en la promesa si te consumes en el intento?
13:56Por un instante, la máscara de Petra se resquebrajó. En sus ojos apareció un destello de miedo, de vulnerabilidad.
14:05Pero fue solo un segundo. Lo ahogó, lo enterró bajo capas de orgullo y terquedad.
14:14Estoy perfectamente. Ahora, si me disculpas, tengo que asegurarme de que el desayuno del capitán de la mata sea de su agrado.
14:21Ya que pronto será parte de la familia. La frase, cargada de un sarcasmo amargo, dejó a Samuel sin palabras, observando cómo se alejaba con esa rigidez febril que se había convertido en su nueva normalidad.
14:38Mientras tanto, en la planta noble, la tormenta emocional seguía desatada. Ángela había conseguido escapar a su habitación, pero no había encontrado refugio.
14:47El cuarto, con sus sedas y sus muebles caros, se sentía como una jaula dorada. Se paseaba de un lado a otro como un animal enjaulado, retorciéndose las manos, su mente un torbellino de pánico.
15:05¿Cómo había podido su madre hacerle esto? ¿Entregarla a Lorenzo? Al hombre que despreciaba, al hombre que representaba todo lo oscuro y retorcido de su mundo.
15:13La puerta se abrió sin llamar y Leocadia entró. Su rostro ya no era la máscara pública de serenidad, sino que mostraba la fría determinación de una generala.
15:25Deja de pasearte así. Pareces una lunática. Dijo, cerrando la puerta tras de sí. Tú me has convertido en una lunática. Gritó Ángela, girándose para enfrentarla, las lágrimas que había estado conteniendo finalmente rodando por sus mejillas.
15:43¿Cómo has podido? ¿Cómo has podido venderme a ese monstruo? No te he vendido. Te he asegurado un futuro. Replicó Leocadia, su voz peligrosamente tranquila.
15:55Lorenzo es un hombre poderoso. Con él a tu lado, serás intocable. Nadie volverá a hacerte daño nunca más.
16:06Ni a ti, ni a mí. Él es el que me hace daño. Su sola presencia me revuelve el estómago. No le amo, madre. Le desprecio, le temo.
16:15El amor es un lujo para doncellas soñadoras y campesinas, Ángela. Nosotras no podemos permitirnos ese lujo.
16:24Lo que importa es el poder. La seguridad. Y Lorenzo nos la ofrece. El varón de Valladares ya no podrá tocarnos.
16:34Nadie podrá. Seremos las reinas de este tablero de ajedrez. Yo no quiero ser una reina. Quiero ser libre.
16:41Sollozó Ángela, cayendo de rodillas, su cuerpo sacudido por la desesperación.
16:46Madre, te lo suplico. No me hagas esto. Retira tu palabra. Di que fue un error. Podemos huir, irnos lejos.
16:57Leocadia se acercó y la levantó, sus dedos clavándose en los brazos de su hija con una fuerza sorprendente.
17:04La obligó a mirarla a los ojos. Escúchame bien, Ángela. No hay huida posible. El mundo es un lugar cruel para las mujeres solas y sin protección.
17:16Yo he luchado cada día de mi vida para darte una posición, para que no sufras lo que yo sufrí.
17:22Y no voy a permitir que lo tires todo por la borda por un capricho infantil. Te casarás con Lorenzo.
17:30Sonreirás y cumplirás con tu deber. ¿Me has entendido? Es por tu bien. Algún día, me lo agradecerás.
17:37Las lágrimas de Ángela se secaron, reemplazadas por un vacío helado. Vio en los ojos de su madre no el amor protector que pregonaba, sino una ambición fría y una sed de control que la aterraban.
17:50Comprendió en ese instante que estaba sola. Completamente sola. Asintió lentamente, derrotada.
18:00El compromiso no era una alianza. Era una sentencia. Fue en medio de esta atmósfera asfixiante cuando llegó el mensajero.
18:08Un joven sudoroso y nervioso que pidió ver al marqués de inmediato. Llevaba una carta.
18:17Una sola carta sellada, sin remitente claro, dirigida a la familia Luján. Alonso la tomó con mano temblorosa.
18:28Todos los que estaban en el vestíbulo contuvieron la respiración. Con un abre cartas de plata, rompió el sello y desdobló el papel.
18:35Su rostro se fue transformando a medida que leía las palabras escritas con una caligrafía elegante pero apresurada, con algunas manchas que parecían lágrimas secas.
18:48Cuando terminó, levantó la vista. Sus ojos estaban llenos de una profunda tristeza y una rabia impotente.
18:54Es de Catalina, anunció, su voz apenas un susurro. Adriano, que había bajado al oír el revuelo, se abalanzó sobre su tío.
19:04¿Qué dice? ¿Está bien? ¿Dónde está? Alonso respiró hondo y comenzó a leer la carta en voz alta para que todos la oyeran.
19:14A mi querida familia, si leéis esto, es que mis hijos están a salvo con vosotros, y eso es lo único que importa.
19:25Os pido perdón desde lo más profundo de mi alma por el dolor y la angustia que mi desaparición os pueda causar, pero no he tenido otra opción.
19:32Como sabéis, intenté marcharme para proteger a mis pequeños del mal que anida en esta casa.
19:41Pero fui interceptada. El varón de Valladares me encontró. No me hizo daño físico, no directamente, pero su amenaza fue más cruel que cualquier golpe.
19:52Me dejó muy claro que si no me alejaba, si no desaparecía de vuestras vidas para siempre, usaría a mis hijos.
19:58Los convertiría en sus marionetas, en un arma para controlarme y, a través de mí, a todos vosotros.
20:09Me dijo que los alejaría de mí, que los criaría a su antojo, y que yo nunca más volvería a verlos.
20:17No podía permitirlo. No podía consentir que mis hijos crecieran bajo la sombra de ese monstruo.
20:22Su seguridad es más importante que mi propia libertad, más importante que mi felicidad.
20:31Así que he hecho lo único que podía hacer. He pactado con el diablo. Le he entregado mi libertad a cambio de la suya.
20:39Me he marchado, lejos, a un lugar donde no pueda haceros daño. Dejé a los niños donde sabía que los encontraríais.
20:45Fue el acto más desgarrador de mi vida, separarme de ellos, oír sus llantos mientras me alejaba.
20:56Cada paso era una puñalada en mi corazón. Pero lo hice por ellos. Para que puedan crecer libres, rodeados del amor de su familia, lejos de la ponzoña del varón.
21:05Os ruego que los cuidéis. Adriano, mi amor, sé fuerte. Críalos para que sean hombres de bien.
21:16Cuéntales que su madre los amó más que a nada en este mundo y que cada decisión que tomó, por dolorosa que fuera, fue por ellos.
21:25Alonso, Curro, a todos, os pido que no me busquéis. Sería poner en peligro a los niños, y eso es algo que no puedo soportar.
21:35Mi sacrificio solo tendrá sentido si ellos están a salvo. No sé qué me depara el futuro, pero viviré con el consuelo de saber que ellos están protegidos.
21:47Os llevo a todos en mi corazón. Con todo mi amor, Catalina.
21:52Cuando Alonso terminó de leer, un sollozo desgarrador rompió el silencio.
21:56Era Adriano. Había caído de rodillas, el papel arrugado en su puño, su cuerpo convulso por un dolor tan inmenso que parecía que iba a partirlo en dos.
22:09La carta era a la vez un alivio y una tortura. Catalina estaba viva, pero perdida para ellos.
22:16Se había sacrificado, se había entregado a una vida de exilio y soledad para salvar a sus hijos.
22:21El varón, el nombre resonaba en la mente de todos como una maldición.
22:28La rabia sustituyó al dolor en los ojos de Alonso.
22:32Apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
22:36Había permitido que ese hombre entrara en su casa, en su familia, y ahora estaba destrozándola desde dentro.
22:41Mientras tanto, en otra ala del palacio, Manuel intentaba distraerse de la locura reinante sumergiéndose en su propia investigación.
22:54El misterio de Enora, la mujer que había aparecido afirmando ser la esposa de Abel, el médico, le carcomía.
23:01Había algo en su historia que no encajaba.
23:05Usando sus contactos en Madrid, había solicitado información, documentos, cualquier cosa que pudiera arrojar luz sobre su pasado.
23:16Aquella mañana, había recibido un paquete discreto.
23:19Se encerró en el despacho y lo abrió.
23:23Dentro había una copia de un certificado de matrimonio, efectivamente a nombre de Abel Bueno y Enora Garcés.
23:31Pero también había otros papeles.
23:33Recortes de periódico de una pequeña localidad de Asturias.
23:38Hablaban de un incendio, de una muerte accidental, la de un hombre adinerado con el que Enora había estado relacionada antes de conocer a Abel.
23:47Y lo más inquietante, un informe policial inconcluso que mencionaba sospechas de que el incendio no había sido accidental.
23:57Manuel sintió un escalofrío.
23:59¿Quién era realmente esa mujer?
24:01Era una viuda desafortunada o algo mucho más siniestro.
24:04Su instinto le decía que su llegada a la promesa no era una coincidencia.
24:10Era otra pieza en el tablero, otra amenaza potencial en un palacio que ya se desmoronaba bajo el peso de sus propios secretos.
24:17En los jardines, ajena a todo esto, Vera intentaba encontrar un resquicio de paz.
24:24El reencuentro con su hermano Federico no había sido el bálsamo que esperaba.
24:28Él la quería, de eso no cabía duda, pero también estaba asustado.
24:35Vera, no creo que sea buena idea que vuelvas a casa, le había dicho, su voz baja y preocupada, mientras paseaban por el laberinto de setos.
24:44¿Por qué no?, preguntó ella, con el corazón encogido.
24:49Papá ya no está, somos libres.
24:51No somos libres, Vera, nunca lo seremos del todo.
24:57Respondió Federico, mirando a su alrededor como si temiera que las estatuas tuvieran oídos.
25:03Su influencia, su, su legado, sigue ahí.
25:07La gente que le debía favores, la gente que le temía.
25:10Volver sería como meter la cabeza en la boca del lobo.
25:16Pensarán que reclamamos lo que era suyo, su poder, su dinero.
25:22Y no dudarán en aplastarnos para evitarlo.
25:25Entonces, ¿qué se supone que debo hacer?
25:27¿Pasar el resto de mi vida escondida aquí, sirviendo en una casa ajena?
25:33Aquí estás a salvo, nadie sabe quién eres, es un nuevo comienzo.
25:37Por favor, Vera, piénsalo.
25:41Quedarse aquí es la opción más segura.
25:43Regresar, regresar podría ser una sentencia de muerte.
25:48Las palabras de su hermano la dejaron desolada.
25:51Había huido de una jaula solo para encontrarse en otra, más grande y quizás más solitaria.
25:58Se sentía a la deriva, una extraña en un mundo que no era el suyo,
26:02con un pasado que era una amenaza constante y un futuro que se negaba a tomar forma.
26:06El día, que había comenzado con la conmoción del compromiso y el horror del abandono,
26:14se arrastraba hacia su fin bajo un cielo plomizo.
26:16Cada habitante de la promesa cargaba con su propio peso, la pena, la rabia, el miedo, la incertidumbre.
26:27Adriano se había encerrado en la habitación de los niños, negándose a separarse de ellos.
26:36Los mecía, les susurraba palabras de consuelo que en realidad eran para sí mismo,
26:41buscando en sus rostros inocentes el rastro de la mujer que amaba y que había perdido.
26:45Ángela, sentada frente al espejo de su tocador, contemplaba su propio reflejo como si fuera el de una extraña.
26:57La prometida del capitán de la mata, la futura dueña de un destino que no había elegido.
27:04Un peón en el juego de su madre.
27:06La desesperación había dado paso a una fría y silenciosa resignación que era, si cabe, aún más aterradora.
27:12Curro y Alonso, reunidos en el despacho del marqués, planeaban en voz baja.
27:20La carta de Catalina les había dado un enemigo claro.
27:25Ya no se trataba solo de proteger a Ángela de Lorenzo, sino de vengar a Catalina y desenmascarar al varón.
27:33Pero, ¿cómo luchar contra un enemigo tan poderoso y sin escrúpulos?
27:38Se sentían impotentes, atrapados en una red de la que no sabían cómo escapar.
27:43Y en las cocinas, mientras el servicio preparaba una cena que nadie tenía ganas de comer, el ambiente era develatorio.
27:50La ausencia de Pía era un fantasma que recorría los pasillos.
27:57La desaparición de Catalina era una herida abierta.
28:01Y la tiranía de Petra, una espina clavada en su día a día.
28:04María Fernández, con los ojos enrojecidos de tanto llorar en secreto, fregaba una olla con una furia contenida, soñando con un mundo donde la justicia no fuera un lujo reservado para los ricos y poderosos.
28:17La noche cayó sobre la promesa, no como un manto de paz, sino como una mortaja.
28:24El palacio, con sus luces encendidas, parecía un faro de opulencia en la oscuridad del campo andaluz.
28:30Pero por dentro, estaba hueco, carcomido por el dolor y la intriga.
28:37El capítulo 681 había sido un terremoto, y las réplicas apenas comenzaban a sentirse.
28:43Nadie sabía qué traería el nuevo día, pero todos intuían que la tormenta, lejos de amainar, no había hecho más que empezar.
28:54La promesa de un futuro mejor se había convertido en una amenaza de una oscuridad aún más profunda.
29:01Y en el centro de todo, dos cunas contenían a los inocentes por los que se había desatado toda aquella tempestad, ajenos al precio que su madre había pagado por su libertad.
29:13La promesa de un futuro mejor se había convertido en una oscuridad aún más profunda.
Comentarios

Recomendada