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#LaPromesaPía #Ricardo #frente
Pía y Ricardo frente al cruel juicio de Cristóbal
La noche del 25 de agosto se tiñe de tragedia en La Promesa: el beso prohibido entre Pía y Ricardo es descubierto por Cristóbal, que desata contra ellos una humillación calculada con la complicidad de Leocadia y Petra. Entre degradaciones, amenazas y traiciones, el servicio se une en silencio para resistir el nuevo régimen del mayordomo. Catalina y Manuel comienzan a desafiar la tiranía, mientras Ricardo, desde las sombras, descubre un oscuro sec ...
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#LaPromesaPía, #Ricardo, #frente, #cruel, #juicio, #Cristóbal
Transcripción
00:00Pía y Ricardo frente al cruel juicio de Cristóbal. La noche del 25 de agosto se tiñe de tragedia
00:11en la promesa. El beso prohibido entre Pía y Ricardo es descubierto por Cristóbal, que
00:16desata contra ellos una humillación calculada con la complicidad de Leocadia y Petra.
00:20Entre degradaciones, amenazas y traiciones, el servicio se une en silencio para resistir
00:30el nuevo régimen del mayordomo. Catalina y Manuel comienzan a desafiar la tiranía,
00:39mientras Ricardo, desde las sombras, descubre un oscuro secreto capaz de destruir a Cristóbal.
00:45¿Será este el inicio de la caída de sus verdugos, o el final definitivo para el amor
00:54de la doncella y el exmayordomo?
01:00La noche del 25 de agosto cayó sobre la promesa como un sudario de terciopelo negro, espeso
01:05e implacable.
01:06El aire, preñado de los aromas de la lavanda y el heno recién cortado, llevaba consigo una
01:15corriente subterránea de pavor, un zumbido casi inaudible que erizaba la piel y apretaba
01:20los corazones del servicio.
01:26No era el frío del anochecer lo que calaba los huesos, sino la gélida mirada de don Cristóbal,
01:31una mirada que había congelado la sangre en las venas de Pía Adarre y Ricardo Pellicer,
01:36sellando su destino con el hielo de la condena.
01:42El beso, ese instante robado de pura devoción en la penumbra del pasillo, se había convertido
01:47en un espectro.
01:52Se repetía en la mente de Pía una y otra vez, no ya como un recuerdo cálido, sino
01:57como la imagen quemada de su propia sentencia.
02:01La figura de Cristóbal, recortada en el umbral como un ave de mal agüero, había transformado
02:08su burbuja de felicidad en una jaula de cristal a punto de estallar.
02:16Ahora, cada crujido de la madera del palacio, cada sombra danzante en los muros, era el
02:21mayordomo viniendo a por ellos.
02:23Ricardo, a su lado, intentaba proyectar una calma que no sentía.
02:32Su mano, grande y callosa, envolvía la de ella, un ancla en la tormenta de su angustia.
02:37Pase lo que pase, lo enfrentaremos juntos, mi vida, le susurraba, su voz un murmullo
02:47ronco que luchaba por sobreponerse al latido frenético de su propio corazón.
02:50Pero Opía, que había navegado por mares más oscuros y conocía la crueldad de los hombres
03:00con poder, sabía que las promesas, por sinceras que fueran, a menudo se ahogaban en la marea
03:05de la realidad.
03:06El miedo no era sólo a perder su trabajo, su sustento, su techo.
03:14Era el pavor a que le arrebataran a su pequeño Dieguito, a que la maquinaria de la promesa
03:19la triturara y la escupiera a la nada, donde fantasmas como el varón de linaja y Gregorio
03:24siempre acechaban en la oscuridad.
03:30Mientras tanto, en la planta noble, la tensión era de una naturaleza distinta, más refinada
03:35pero no menos letal.
03:41Catalina, con el alma arañada por la inminente partida de Martina, sentía un vacío gélido
03:46instalarse en su pecho.
03:51Las palabras de Curro resonaban en su cabeza.
03:54Estás intratable.
03:55¿Era cierto?
03:56¿Se había convertido en esa mujer amargada y arisca, una isla de resentimiento en medio
04:01de su propia casa?
04:02La idea la aterraba.
04:05Su conflicto con Martina no era por la gestión de la finca, no en el fondo.
04:12Era por una brecha que se había abierto entre ellas, un abismo de títulos y expectativas
04:16que las había alejado.
04:17La niña que había compartido secretos y risas con ella ahora era la condesa de Ayala, y
04:27esa corona invisible pesaba más que mil libros de contabilidad.
04:34Quería correr a la habitación de su prima, derribar la puerta y el orgullo, y suplicarle
04:39que no se fuera.
04:44Pero un ancla de orgullo, ese defecto tan de los Luján, la mantenía clavada en el suelo
04:49de su habitación, rumiando su dolor en solitario.
04:51Martina, por su parte, doblaba con una precisión metódica sus blusas de seda, cada pliegue una
05:02barrera más contra las emociones que amenazaban con desbordarla.
05:05Marcharse de la promesa era como arrancarse una parte de sí misma.
05:13Era el hogar de su corazón, el lugar donde había descubierto el amor con Curro, un amor
05:18ahora herido y confuso.
05:23Pero la guerra con Catalina, esa constante batalla de indirectas y silencios cortantes,
05:28la estaba desangrando.
05:29Sentía que su presencia era un foco de conflicto, una espina en el costado de la familia.
05:42Quizás, si se iba, la paz volvería.
05:45Quizás, a la distancia, podrían recordar por qué se querían.
05:53Pero al mirar por la ventana hacia los jardines donde había paseado con Curro, un sollozo seco
05:58se ahogó en su garganta.
05:59La paz que buscaba se sentía sospechosamente parecida a la rendición.
06:07En las cocinas, el ambiente era un guiso de rumores y culpas.
06:15Toño, el hijo pródigo de Simona, se sentía el hombre más miserable del mundo.
06:20Cada vez que veía a Manuel, con esa sombra de preocupación oscureciendo su habitualmente
06:25optimista semblante, una dada de culpa se le clavaba en el estómago.
06:33El dinero para la maquinaria, reducido a cenizas en una mesa de juego, era el pecado original
06:38que había llevado a la ruina de la empresa y había abierto la puerta al capital de Leocadia.
06:43Una mujer cuya presencia se sentía como una tela de araña, sutil pero pegajosa, extendiéndose
06:49por todos los rincones de la promesa.
06:51En hora, con su amor recién declarado, intentaba consolarlo, pero sus caricias se sentían
07:00inmerecidas, sus palabras de ánimo un eco lejano.
07:03¿Cómo podía aceptar el amor cuando se sentía un fracaso, un traidor a la confianza del
07:12único señor que lo había tratado con genuina amabilidad?
07:19La noche avanzaba, tejiendo los hilos de estos destinos interconectados en un tapiz de inminente
07:24desastre.
07:28Y entonces, la campana del servicio sonó, no con su habitual tañido rutinario, sino
07:34con una urgencia seca y autoritaria que geló a todos.
07:41Era la llamada de Cristóbal, la hora del juicio había llegado.
07:45Cuando Pía y Ricardo entraron en el despacho del mayordomo, el aire era tan denso que se
07:49podía cortar.
07:50Cristóbal estaba de espaldas, contemplando la oscuridad a través de la ventana, sus manos
07:59entrelazadas a la espalda.
08:05A su lado, sentada en una de las butacas como una reina en su trono, estaba Leocadia.
08:14Su presencia fue un shock, una pieza del rompecabezas que no encajaba y que, al mismo tiempo, lo
08:20explicaba todo.
08:25Una sonrisa apenas perceptible jugaba en sus labios mientras observaba a la pareja.
08:33Petra, de pie junto a la puerta, completaba la escena.
08:37Su rostro era una máscara de triunfo apenas contenido.
08:40La humillación de su rival era el vino más dulce que podía desear.
08:43Señora Adarre, señor Pellicer, comenzó Cristóbal, su voz desprovista de toda emoción.
08:58Se giró lentamente, y sus ojos, pequeños y oscuros, se clavaron en ellos.
09:03Ha llegado a mi conocimiento que ustedes dos han estado.
09:10Comportándose de una manera impropia para el decoro y la moral de esta casa.
09:14Señor, yo puedo explicarlo, balbuceó Ricardo, dando un paso adelante, su instinto protector
09:20superando a su miedo.
09:21No hay nada que explicar, lo cortó Cristóbal.
09:29He sido testigo de su indecencia.
09:34Un comportamiento que mancha el nombre de la promesa y que no puede ser tolerado.
09:42Leocadia carraspeó delicadamente.
09:44Cristóbal, querido, no seas tan severo.
09:47Quizás solo estaban.
09:48Compartiendo un momento de debilidad humana, su voz era melosa, pero sus ojos eran de acero.
10:01Una debilidad que tiene consecuencias, replicó él, sin apartar la mirada de Pía.
10:10Señora Adarre, usted, que en su día fue ama de llaves, debería conocer mejor las reglas.
10:18Y usted, Pellicer, como antiguo mayordomo, su falta es aún más grave.
10:25Han traicionado la confianza de los marqueses.
10:27Los marqueses no están aquí, estalló Ricardo, incapaz de contenerse.
10:36Usted no es nadie para hablarnos de lealtad.
10:41El bofetón de Cristóbal fue tan rápido y brutal que nadie lo vio venir.
10:45El sonido resonó en el silencio del despacho como un disparo.
10:48Ricardo se tambaleó hacia atrás, con la marca roja de los dedos del mayordomo floreciendo en su mejilla.
10:57Pía ahogó un grito, llevándose las manos a la boca.
11:05Insolente, siseó Cristóbal, ajustándose el puño de la camisa.
11:13Aprenderá a respetarme.
11:14A partir de mañana, Pellicer, sus servicios ya no serán requeridos en la promesa.
11:19Recoja sus cosas y lárguese al amanecer.
11:26No, gritó Pía.
11:27Si él se va, yo también me voy.
11:33Cristóbal sonrió, una mueca torcida y cruel.
11:36Ah, pero es que usted no lo ha entendido, señora Adarre.
11:44Usted no se va a ninguna parte.
11:46Se acercó a ella, invadiendo su espacio personal.
11:49Obligándola a retroceder hasta que su espalda chocó contra la pared.
11:56Usted se queda, pero ya no como doncella.
11:59A partir de mañana, usted será la encargada de la limpieza de las letrinas y de vaciar los orinales de todo el servicio.
12:09Un trabajo adecuado para alguien de su moralidad.
12:12La humillación era tan absoluta, tan calculada, que Pía sintió que el aire le faltaba.
12:19Era peor que el despido.
12:23Era una sentencia a una muerte en vida, a ser un recordatorio andante de su pecado, una paria entre sus propios compañeros.
12:33Miró a Leocadia, buscando una pizca de piedad, pero solo encontró una satisfacción fría y pulida.
12:39Miró a Petra, que saboreaba cada segundo de su degradación con un deleite apenas disimulado.
12:48Y en cuanto a usted, Pellicer, continuó Cristóbal, volviéndose hacia Ricardo, que lo miraba con un odio puro y asesino.
12:59Si intenta poner un pie en esta propiedad después del amanecer, o si se acerca a la señora Adarre de alguna manera, me encargaré personalmente de que lo acusen de robo.
13:12Tengo testigos, dijo, con una mirada significativa a Petra, que pueden jurar haberlo visto con la mano en la caja de caudales.
13:23Y créame, la Guardia Civil será mucho menos, delicada que yo. Era un jaque mate perfecto.
13:37Los había separado, humillado y amenazado, dejándolos sin escapatoria.
13:42Ricardo, con la mejilla palpitante y el alma en llamas, comprendió la magnitud de la trampa.
13:47No solo los habían descubierto, los habían estado esperando. Aquello no era un castigo. Era una declaración de guerra.
14:01La noticia de la degradación de Pía y el despido de Ricardo corrió por las dependencias del servicio como la pólvora.
14:11No fue un anuncio formal, sino un veneno que Petra se encargó de instilar en cada conversación,
14:16adornando la historia con detalles lastivos y juicios morales.
14:24El efecto fue devastador. El miedo, que hasta entonces había sido un murmullo, se convirtió en un grito silencioso.
14:35Si podían hacerle eso a Pía, la antigua ama de llaves, y a Ricardo, el ex mayordomo, nadie estaba a salvo.
14:42La cocina, normalmente un hervidero de actividad y camaradería, se sumió en un silencio tenso.
14:56Simona y Candela intercambiaban miradas cargadas de preocupación,
15:00mientras Lope golpeaba la masa con una furia contenida.
15:03Teresa, la más cercana a Pía, sentía cada palabra de Petra como un latigazo.
15:12Vera, que ya cargaba con el peso de su propia libertad comprada a un precio altísimo,
15:17vio en el rostro devastado de Pía un reflejo de su propio aislamiento.
15:21El nuevo régimen de Cristóbal, orquestado desde las sombras por Leocadia,
15:29no buscaba sólo el orden, buscaba la sumisión a través del terror.
15:37Curro, al enterarse, sintió una oleada de ira impotente.
15:41Primero Lorenzo, ahora Cristóbal.
15:43Parecía que la promesa estaba condenada a ser gobernada por tiranos.
15:51La injusticia le quemaba por dentro,
15:53y al ver la expresión de Catalina cuando le contó la noticia,
15:56supo que ella sentía lo mismo.
16:02Por primera vez en semanas, el muro entre ellos se agrietó.
16:06El dolor compartido por la situación de sus amigos del servicio
16:09eclipsó momentáneamente su propio conflicto.
16:13No podemos permitir esto, dijo Catalina, su voz firme,
16:20recuperando la chispa de la mujer que no temía enfrentarse a su madrastra, la marquesa.
16:29Esto no es justicia, es una crueldad.
16:32¿Y qué podemos hacer?
16:33Replicó Curro, el cinismo tiñendo su voz.
16:40Cristóbal tiene el poder, y parece que Leocadia se lo ha dado.
16:44El poder no lo es todo, afirmó Catalina, una idea comenzando a germinar en su mente.
16:53La promesa no es solo de los señores, es de todos los que vivimos aquí.
16:57¿Y si el servicio se une?
16:58La idea era audaz, peligrosa, una huelga, una insubordinación masiva.
17:07Pero en el ambiente de opresión que se respiraba,
17:10las ideas peligrosas eran las únicas que ofrecían una brizna de esperanza.
17:14Esa noche, mientras Pía fregaba el suelo de las letrinas con lágrimas de rabia y humillación
17:23corriendo por sus mejillas, sintió una mano en su hombro.
17:30Se giró, asustada, esperando encontrarse con la cara burlona de Santos o la mirada
17:35vigilante de Petra.
17:40Pero era Teresa, y detrás de ella, Simona, Candela, Vera, e incluso la joven Enora.
17:46No dijeron nada, simplemente, una de ellas tomó el cepillo de las manos de Pía,
17:55otra le trajo un vaso de agua, y Simona la abrazó con la fuerza de una madre.
18:03En ese gesto silencioso, en esa solidaridad nacida de la desesperación, Pía entendió
18:08que no estaba sola.
18:09La guerra de Cristóbal y Leocadia había tenido un efecto inesperado.
18:17Había unido a aquellos a quienes pretendía dividir.
18:24Lejos de allí, Ricardo no se había marchado.
18:27Oculto en la espesura del bosque que bordeaba los terrenos de la promesa, observaba el palacio,
18:32una mole oscura salpicada de luces.
18:38No podía irse.
18:39No podía abandonar a Pía a merced de esos monstruos.
18:42La amenaza de la Guardia Civil era real.
18:45Pero el pensamiento de Pía sufriendo esa humillación diaria era una tortura mucho peor.
18:53Mientras el rocío de la madrugada comenzaba a empapar su ropa, una figura emergió de las sombras.
19:02Era Toño.
19:03Señor Ricardo, dijo en voz baja, su rostro demacrado por la culpa.
19:08No podía dejar que se fuera así.
19:13Lo que le han hecho es inhumano.
19:15Ricardo lo miró, sorprendido.
19:17No hay nada que puedas hacer, Toño.
19:19Es mejor que vuelvas antes de que te vean conmigo.
19:26No, insistió Toño, con una determinación que Ricardo no le conocía.
19:30Yo causé parte de este desastre, por mi culpa, por mi debilidad, Doña Leocadia tiene tanto poder sobre el señorito Manuel y sobre esta casa.
19:42Le debo a él, y les debo a ustedes, arreglarlo.
19:50Sacó un pequeño fajo de billetes de su bolsillo.
19:52No es mucho, es lo que he podido juntar, y sé de un lugar, una pequeña casa de campo abandonada a un par de leguas de aquí, donde podría esconderse.
20:05Nadie lo buscará allí.
20:11Pero lo más importante que Toño le ofreció no fue el dinero ni el refugio, sino la información.
20:15He oído a Santos hablar con Petra, susurró, acercándose.
20:24Se jactaba de que Don Cristóbal no es quien parece.
20:30Que tiene un pasado oscuro, algo que ver con su anterior trabajo en otra finca.
20:35Dijo que lo echaron por.
20:40Algo muy grave, algo que Leocadia sabe y utiliza para controlarlo.
20:44Una chispa de esperanza se encendió en la oscuridad de Ricardo.
20:51Un secreto, un arma.
20:53Si Cristóbal tenía una debilidad, un punto de presión, entonces no era invencible.
21:02La partida no había terminado.
21:04Gracias, Toño, dijo Ricardo, apretando el hombro del joven con gratitud.
21:08Has hecho más de lo que imaginas.
21:15El plan comenzó a tomar forma.
21:17No en un gran consejo de guerra, sino en susurros y miradas cómplices.
21:25Catalina, usando su posición de señora, comenzó a hacer preguntas discretas a su padre, Alonso,
21:31sobre Leocadia, intentando desentrañar el origen de su inmenso poder financiero.
21:40Curro, por su parte, se acercó a Manuel, apelando a su sentido de la justicia y a su afecto por el servicio.
21:46Manuel, atrapado entre la lealtad a su familia y su creciente desconfianza hacia Leocadia, se encontraba en una encrucijada.
22:02La culpa de Toño fue el catalizador que necesitaba.
22:05Padre, le dijo Manuel a Alonso en el desayuno, su voz tensa.
22:09No estoy de acuerdo con el trato que se le ha dado a Pía y a Ricardo.
22:17Es despótico y cruel.
22:22Y está sucediendo bajo nuestro techo.
22:25Alonso, ajeno a la verdadera naturaleza de la alianza entre Cristóbal y Leocadia, suspiró.
22:30Son las decisiones del mayordomo, hijo.
22:37No podemos interferir en los asuntos del servicio.
22:43Incluso cuando sus decisiones están sembrando el miedo y el resentimiento, replicó Manuel.
22:52Incluso cuando es el dinero de Leocadia el que le da a ese hombre el poder para actuar como un tirano en nuestra propia casa.
23:00La conversación fue tensa, pero sembró una semilla de duda en la mente del marqués.
23:11Abajo, la resistencia era más sutil.
23:14Liderados por Simona y Teresa, el servicio comenzó una campaña de desobediencia pasiva.
23:23Las comidas llegaban tarde y frías a la mesa de Cristóbal.
23:26Su ropa parecía misteriosamente manchada.
23:30Documentos importantes se extraviaban de su despacho.
23:36Eran pequeñas molestias, insignificantes por sí solas, pero juntas formaban un coro de desafío silencioso.
23:47Petra, furiosa por esta insubordinación, intentaba encontrar culpables, pero se topaba con un muro de silencio y miradas inocentes.
23:55El miedo seguía presente, pero ahora estaba mezclado con un nuevo ingrediente, la determinación.
24:09Vera jugó un papel crucial e inesperado.
24:11Atormentada por no poder contactar con su hermano, y sintiendo una profunda empatía por la separación forzada de Pía y Ricardo, decidió usar su propio dolor como un arma.
24:21Sabía que su padre, el duque, a pesar de su crueldad, era un hombre obsesionado con las apariencias y las conexiones sociales.
24:36También sabía que Leocadia anhelaba ser aceptada en los círculos más altos de la nobleza.
24:41Con la ayuda de Teresa, que consiguió enviar una carta de forma clandestina, Vera contactó a una tía suya lejana, una mujer conocida por su lengua afilada y su amor por el chismorreo.
24:55En la carta, Vera no contaba su historia, sino que sembraba una duda.
25:04Insinuaba que una tal Leocadia Figueroa se jactaba de tener a los marqueses de Luján bajo su control financiero.
25:10Y que su nuevo mayordomo, un tal Cristóbal, era un hombre con un pasado muy cuestionable.
25:15Sabía que la mecha estaba encendida.
25:21Mientras tanto, Ricardo, desde su escondite, y con la ayuda de Toño, que actuaba como su espía, comenzó a investigar el pasado de Cristóbal.
25:34Toño, atormentado por la culpa, se convirtió en un observador sigiloso, escuchando conversaciones, siguiendo a Santos, buscando cualquier pista.
25:45Descubrió que Cristóbal recibía correspondencia en un apartado de correos en el pueblo, bajo un nombre falso.
25:57Fue un riesgo enorme, pero una noche, Toño logró interceptar una de esas cartas.
26:02La carta era de una mujer.
26:08Una mujer desesperada que le suplicaba a Cristóbal que no la abandonara a ella y a su hijo.
26:15Le recordaba que él había huido de la finca de los Sotomayor tras ser acusado de desfalcar una enorme cantidad de dinero,
26:24un escándalo que el patrón había decidido tapar para evitar la vergüenza, despidiéndolo sin más.
26:29La mujer le advertía que si no recibía dinero pronto, no tendría más remedio que presentarse en la promesa y contar toda la verdad.
26:40Era la bala de plata que necesitaban.
26:46El clímax llegó unos días después.
26:49La tensión en la promesa era insoportable.
26:51La resistencia pasiva del servicio había puesto a Cristóbal en un estado de furia constante.
27:04Leocadia, sintiendo que su control se debilitaba, lo presionaba para que impusiera una disciplina aún más férrea.
27:10La noticia sembrada por Vera había comenzado a dar sus frutos.
27:19Un par de cartas de nobles amigos de los Luján habían llegado,
27:22preguntando con curiosidad por la nueva y acaudalada benefactora de la familia.
27:30Alonso empezaba a sentirse incómodo.
27:33Esa noche, Cristóbal reunió a todo el servicio en el comedor principal.
27:40Su rostro era una máscara de ira.
27:43Se acabaron los juegos, dijo, su voz resonando en el silencio.
27:51Esta insubordinación terminará esta noche.
27:54Y para que entiendan que hablo en serio, la señora Adarre nos dará una lección.
28:02Hizo un gesto a Pía.
28:04Suba a esa mesa y pida perdón de rodillas a la señora Arcos por su falta de respeto y su comportamiento inmoral.
28:10La crueldad del acto dejó a todos sin aliento.
28:17Petra sonreía, triunfante.
28:19Pía se quedó paralizada, la humillación amenazando con ahogarla.
28:26Pero antes de que pudiera moverse, la puerta del comedor se abrió de golpe.
28:31Eran Catalina y Manuel.
28:32Y detrás de ellos, el marqués de Luján, Alonso.
28:40¿Qué significa esto, Cristóbal?
28:42Preguntó Alonso, su voz atronando, la de un hombre que finalmente ha despertado.
28:47Marqués, simplemente estoy imponiendo la disciplina que esta casa necesita, respondió Cristóbal,
28:57sorprendido pero intentando mantener la compostura.
29:00Disciplina, intervino Manuel, o tiranía.
29:07Hemos permitido que usted y la señora Figueroa traten esta casa como su cortijo personal.
29:12Pero eso se ha acabado.
29:17Fue entonces cuando Ricardo entró en la sala.
29:20Su aparición causó un jadeo colectivo.
29:22Petra se puso pálida, Cristóbal retrocedió un paso, su rostro una mezcla de shock y furia.
29:36Usted no debería estar aquí, Siseo Cristóbal.
29:39Guardias, no se moleste, dijo Ricardo con calma, sosteniendo la carta en su mano.
29:44Creo que antes querrá escuchar esto, y con voz clara y firme, leyó la carta de la amante
29:53abandonada de Cristóbal, revelando el desfalco, el hijo secreto y la huida vergonzosa.
30:02El silencio que siguió fue absoluto.
30:04Cristóbal se quedó sin palabras, su máscara de autoridad hecha añicos, revelando al hombrecillo
30:10asustado y acorralado que era en realidad.
30:14Leocadia se levantó, su rostro una furia helada.
30:20Son mentiras, calumnias de un criado despedido.
30:26Lo son, preguntó Alonso, mirando directamente a Cristóbal, cuyos ojos huidizos eran toda
30:32la confesión que necesitaba.
30:37El marqués se volvió hacia Leocadia, su decepción inmensa.
30:41Le abrí las puertas de mi casa, señora Figueroa.
30:44Confié en usted, y ha utilizado mi confianza para instalar a este personaje y sembrar el
30:52terror entre mi gente.
30:57Esta casa se hundía sin mi dinero, gritó ella, perdiendo finalmente su calculada compostura.
31:02Quizás, respondió Catalina, dando un paso al frente, pero preferimos hundirnos con honor
31:11que flotar en la infamia.
31:16La promesa no está en venta.
31:18La derrota de Leocadia fue total.
31:20Sin su peón, y con su reputación a punto de ser destruida por los rumores que ella misma
31:25sabía que se extenderían como un reguero de pólvora por la aristocracia, su poder se
31:30evaporó.
31:34Recogió su orgullo hecho jirones y se marchó del salón, y de la promesa, esa misma noche,
31:40seguida por un Cristóbal destrozado y humillado.
31:42Petra, viendo a sus protectores caídos, intentó escabullirse, pero la voz de Simona la detuvo.
31:56¿A dónde cree que va, señora Arcos?
31:58Ahora nos toca a nosotros hablar de disciplina.
32:04El servicio, envalentonado, la rodeó, no con violencia, sino con el peso de sus miradas
32:10acusadoras.
32:15Su reinado de terror también había terminado.
32:18El día siguiente amaneció en una promesa transformada.
32:25El aire se sentía más ligero, el sol más brillante.
32:29Pía fue restituida, no como doncella, sino como ama de llaves, un puesto que todos sabían
32:34que merecía.
32:35Ricardo fue readmitido, no como mayordomo, sino como gerente de la finca, un nuevo cargo
32:45creado por Catalina y Manuel para aprovechar su experiencia y mantenerlo a su lado.
32:53Su amor, puesto a prueba en el crisol de la tiranía, había salido fortalecido, y ya
32:58no tenían que esconderse en las sombras.
33:04Toño, habiendo enfrentado sus demonios y jugado un papel clave en la liberación de
33:08la promesa, se reconcilió con Manuel, quien no sólo lo perdonó, sino que le agradeció
33:14su valentía.
33:18El peso de la culpa fue reemplazado por un nuevo sentido de propósito, y su relación con
33:23en hora floreció sobre una base de honestidad y redención.
33:30Catalina y Martina, unidas en la lucha contra un enemigo común, encontraron el camino de
33:35regreso la una a la otra.
33:40En el jardín, mientras el sol se ponía, Catalina le pidió perdón por su dureza.
33:45Tenía miedo de perderte, confesó, y mi miedo se convirtió en orgullo.
33:53Martina, con lágrimas en los ojos, la abrazó, nunca me iré, susurró, este es mi hogar.
34:04La conversación con Curro vendría después, pero la puerta a la reconciliación estaba,
34:09por fin, abierta.
34:14Vera recibió una carta de su tía, el escándalo de Leocadia era la comidilla de Madrid, y el
34:20nombre del duque, su padre, había salido salpicado por su asociación con ella.
34:28Estaba debilitado, y la tía le informaba de que su hermano, enterado de la situación,
34:33estaba planeando visitarla.
34:39La esperanza de un reencuentro, de sanar las heridas de su familia, se convirtió en una
34:44posibilidad real.
34:49La promesa había sobrevivido a la noche más oscura.
34:52La tiranía había sido derrocada, no por un solo héroe, sino por la fuerza colectiva
34:57de personas dispares unidas por la decencia y el coraje.
35:04Desde los salones nobles hasta las cocinas del servicio, se respiraba un aire de cambio,
35:09una promesa renovada de que, incluso en los tiempos más sombríos, la luz de la unidad
35:14y el amor siempre encontraría la forma de abrirse paso.
35:21Y para Pía y Ricardo, cogidos de la mano mientras veían a su pequeño Dieguito jugar
35:26en el jardín, el futuro ya no era una amenaza, sino un horizonte lleno de posibilidades, un
35:32lugar donde, por fin, podían ser libres.
35:34El final había sido feliz, no porque los problemas hubieran desaparecido por arte de
35:42magia, sino porque habían demostrado, a sí mismos y al mundo, que juntos eran inquebrantables.
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