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#LaPromesaPía #Petra #descubren
Pía y Petra descubren el secreto de Cristóbal y Leocadia en La Promesa

La calma nocturna del palacio se rompe cuando Pía, movida por la sospecha, irrumpe en el despacho de Cristóbal y encuentra unas cartas que revelan una verdad prohibida: su apasionado romance con Leocadia… y la posibilidad de que Ángela sea fruto de esa relación oculta. Pero el hallazgo no queda ahí: las pruebas también podrían vincular al mayordomo con el atentado contra Jana. Cuando Petra sorprende a Pía con las cartas en l ...
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Transcripción
00:00Pía y Petra descubren el secreto de Cristóbal y Leocadia en la promesa. La calma nocturna del
00:16palacio se rompe cuando Pía, movida por la sospecha, irrumpe en el despacho de Cristóbal
00:21y encuentra unas cartas que revelan una verdad prohibida. Su apasionado romance con Leocadia,
00:27y la posibilidad de que Ángela sea fruto de esa relación oculta.
00:32Pero el hallazgo no queda ahí. Las pruebas también podrían vincular al mayordomo con el atentado
00:38contra Yana. Cuando Petra sorprende a Pía con las cartas en la mano, comienza una peligrosa
00:45alianza marcada por el miedo y la ambición. Lo que ninguna de ellas imagina es que este
00:52descubrimiento encenderá una cadena de traiciones, amenazas y venganzas que pueden destruir a la
00:58promesa desde sus cimientos. La noche en la promesa era un ente vivo, un ser de sombras
01:05y susurros que respiraba a través de los largos pasillos y las estancias vacías. Para la mayoría
01:12de sus habitantes, era un tiempo de descanso, un interludio silencioso entre las fatigas del día
01:18y las obligaciones del mañana. Pero para Pía Adarre, el ama de llaves, la oscuridad se había
01:26convertido en su única aliada, un manto bajo el cual podía moverse sin ser vista, impulsada por
01:32una sospecha que le carcomía el alma. El despacho de don Cristóbal de la Serna,
01:38el mayordomo jefe, era un santuario de orden y autoridad. Cada libro en su estante, cada pluma en
01:46su tintero, cada legajo de cuentas en su archivo, hablaba del control meticuloso que ejercía sobre
01:52el servicio y, en gran medida, sobre los secretos del palacio. Aquella noche, sin embargo, ese orden
02:01estaba a punto de ser profanado. Pía deslizó la llave maestra en la cerradura con un pulso que apenas
02:07lograba controlar. El clic metálico sonó en el silencio como un disparo, y contuvo la respiración,
02:16esperando oír pasos, una voz, algo que delatara su fracaso. Pero sólo el lejano ulular de una
02:23lechuza le respondió. Entró, cerrando la puerta a su espalda con una delicadeza infinita, y se encontró
02:30envuelta por el olor a cuero, a cera de abejas y al tabaco caro que Cristóbal fumaba en sus momentos
02:35de reflexión. No estaba allí por dinero ni por curiosidad vana. Estaba allí por Yana, por la
02:42certeza creciente de que el atentado que casi le cuesta la vida a la joven doncella no fue un
02:47accidente fortuito, sino una pieza más en un juego macabro orquestado desde las entrañas mismas del
02:52palacio. Y su instinto, afilado por años de observar las dinámicas ocultas de la promesa, apuntaba
03:00directamente a Cristóbal. Necesitaba pruebas, algo tangible que transformara sus susurros internos
03:08en una acusación irrefutable. Sus dedos, ágiles y nerviosos, comenzaron la búsqueda. Los cajones
03:16superiores contenían registros de personal, inventarios, llaves. Nada. El segundo nivel guardaba
03:25las cuentas, los recibos, la tediosa burocracia de una gran finca. Siguió bajando, su corazón latiendo
03:34al compás de los segundos que se escapaban. Finalmente, en el último cajón, bajo un falso
03:40fondo que habría pasado desapercibido para cualquiera menos para ella, encontró una pequeña caja de madera
03:46de sándalo. No estaba cerrada con llave. Dentro, un fajo de cartas atadas con una cinta de seda carmesí.
03:56El papel era antiguo, amarillento por los bordes, y la caligrafía, elegante y angulosa, era
04:03inconfundiblemente la de Cristóbal. Pero no eran cartas de negocios. El destinatario, escrito con una
04:12ternura que contrastaba violentamente con la imagen pública del mayordomo, era siempre el mismo,
04:18mi adorada Leocadia. Pía sintió un escalofrío. Leocadia, la doncella personal de la marquesa,
04:26una mujer tan discreta como ambiciosa. Desdobló la primera carta, sus ojos devorando las palabras a
04:33la tenue luz de la luna que se filtraba por el ventanal.
04:36Eran declaraciones de amor apasionadas, crónicas de encuentros furtivos en los rincones más olvidados
04:45del palacio, promesas de un futuro juntos que nunca se había materializado. Y entonces,
04:52en una de las cartas más recientes, encontró la frase que lo cambió todo.
04:57Y nuestra pequeña Ángela, que crece cada día más hermosa, es el vivo retrato de la pasión que nos une.
05:04Nadie debe saber jamás que es fruto de nuestro amor, la prueba viviente de que mi vida te pertenece.
05:12El aire abandonó los pulmones de pía en un silbido ahogado. Ángela, la joven doncella,
05:18supuestamente sobrina de Leocadia, era en realidad su hija.
05:24Y el padre, el padre era Cristóbal, un secreto monumental, capaz de hacer temblar los cimientos
05:31de la promesa. Pero mientras su mente trataba de asimilar la magnitud de aquella revelación,
05:38el destino, siempre caprichoso, decidió jugar su carta.
05:43La puerta del despacho se abrió con un chirrido seco y repentino. La figura de Petra Arcos se recortó
05:50en el umbral, sus brazos cruzados sobre el pecho y sus ojos, dos pequeñas cuentas de obsidiana,
05:56entrecerrados con una mezcla de sorpresa y suspicacia. Observó la escena en silencio. Pía,
06:05de pie junto al escritorio abierto, con las cartas en la mano, paralizada como un ciervo
06:10ante los faros de un automóvil.
06:14Pía, ¿qué haces aquí? La voz de Petra fue un látigo, cortante y desprovista de cualquier calidez.
06:20Se adentró en la estancia, sus pasos resonando sobre la madera pulida, cada uno de ellos un
06:27martillazo en los nervios de Pía. El ama de llaves, presa del pánico, reaccionó por puro
06:35instinto. Se hirguió de un salto, escondiendo torpemente los papeles a su espalda, su rostro
06:41una máscara de terror culpable. Petra, por favor, no digas nada a nadie, te lo ruego.
06:49Su voz era un hilo tembloroso. No estaba robando nada. Solo necesitaba confirmar unas sospechas.
06:58Petra arqueó una ceja, su expresión endureciéndose aún más si cabe.
07:02Se detuvo a escasos metros de ella, una depredadora evaluando a su presa, ¿sospechas? Repitió,
07:11paladeando la palabra con desdén.
07:14¿Y qué tipo de sospechas harían que arriesgaras tu propia cabeza hurgando en los cajones de Cristóbal?
07:20No me vengas con medias palabras, Pía.
07:25Sabes muy bien que él no perdonaría algo así si lo descubriera. Él te destrozaría,
07:30nos destrozaría a ambas si yo estuviera implicada.
07:34Lo sé, respondió Pía, su voz quebrándose, al borde de las lágrimas. Lo sé, pero necesitaba
07:42respuestas. Y ahora, si me denuncias, si le dices algo, estaré perdida, acabada. Petra la
07:51observó durante un largo instante que a Pía le pareció una eternidad. El aire en la habitación
07:58era denso, cargado de tensión. Se podía oír el tic-tac del reloj de pared, cada segundo un
08:04recordatorio del peligro que la rodeaba. Finalmente, los labios de Petra se curvaron en una media sonrisa,
08:12una de esas sonrisas suyas que no prometían consuelo, sino que parecían más bien el cebo
08:17de una trampa. Puedo guardar tu secreto. Dijo lentamente, saboreando el poder que acababa de
08:25adquirir. Pero solo con una condición. Pía la miró, sus ojos suplicantes. ¿Cuál? Quiero que me cuentes
08:35todo lo que descubriste. Todo, cada palabra, cada detalle. Se inclinó hacia adelante, su voz bajando
08:43a un susurro conspirador. Si no, mañana mismo, al amanecer, le diré a Cristóbal que su despacho fue
08:52forzado y que te vi a ti, con tus propias manos, revolviendo sus cosas más personales.
08:59No había escapatoria. Pía se sintió atrapada, su audaz plan desmoronándose ante sus ojos.
09:05Con un suspiro de resignación, bajó la mirada y, con las manos aún temblorosas,
09:13le tendió los papeles que había intentado ocultar. Petra los tomó con un gesto brusco. El papel
09:20crujió bajo sus dedos mientras desdoblaba una de las cartas. Sus ojos, acostumbrados a escudriñar
09:28hasta el más mínimo detalle, recorrieron las líneas escritas a mano con una velocidad asombrosa.
09:35El silencio volvió a caer sobre el despacho, pero esta vez era un silencio diferente,
09:41un silencio pesado, preñado de conmoción. La media sonrisa se desvaneció de su rostro,
09:49reemplazada por una expresión de incredulidad absoluta.
09:51Son cartas de Cristóbal, explicó Pía, su voz apenas un murmullo, como si temiera que las
10:00paredes pudieran oírla. Todas dirigidas a Leocadia, mira cómo la llama, cómo le escribe,
10:08mi cielo, dueña de mi alma. Son amantes, Petra, llevan años juntos, ocultos a la vista de todos.
10:16Y hay más, el ama de llaves vaciló, la siguiente revelación era aún más explosiva.
10:24Él puede ser el padre de Ángela. La carta se deslizó de entre los dedos de Petra,
10:29flotando como una hoja muerta hasta aterrizar sobre la alfombra.
10:34Su rostro había perdido todo color, adquiriendo una palidez cerúlea. Se tambaleó hacia atrás,
10:40apoyándose con fuerza en el borde del escritorio para no caer.
10:43Dios mío, jade o con acento agudo, llevándose una mano al pecho. Dios mío, Pía, ¿tienes idea de
10:52lo que significa esto? Si esto sale a la luz, será un escándalo que destruirá a la mitad de este palacio.
11:00A Cristóbal, a Leocadia, y hasta a la pobre Ángela. La humillación, la vergüenza.
11:06Lo sé, dijo Pía en un susurro, por eso necesitaba estar segura. Ahora lo estoy. Petra la miró entonces
11:15con una nueva intensidad, sus ojos brillando con una mezcla de miedo y una extraña excitación.
11:23La respiración seguía agitada, pero su mente ya estaba trabajando, calculando las implicaciones,
11:29las posibilidades. No tienes idea de la gravedad de esto, Pía. No lo entiendes del todo. Estas cartas
11:38son dinamita pura. Una palabra equivocada, un desliz, y todos pagaremos el precio. Recogió la
11:46carta del suelo y la apretó en su puño. No se lo cuentes a nadie más. A ninguna otra alma. ¿Me
11:53oyes? Pía sintió una oleada de alivio al comprender que no iba a ser delatada, pero
11:58el miedo seguía atenazándola. ¿Prometes que guardarás el secreto? Petra alisó la
12:05carta y la colocó sobre las demás, cerrando la carpeta con un gesto decidido. Su voz, cuando
12:13respondió, fue apenas un soplido. Lo prometo. Pero que sepas que ahora yo también estoy metida
12:19en esto. Y si este secreto estalla, tú y yo seremos las primeras en caer. Pía respiró
12:27hondo, su mirada recorriendo el despacho como si esperara que las sombras cobraran vida y
12:32las engulleran. Se acercó un paso más a Petra, su voz bajando aún más, convirtiéndose en
12:39un secreto compartido en la penumbra. Esto no es todo, Petra. Hay más cosas que necesitas
12:47saber. Hay algo mucho peor. Petra, que ya se sentía abrumada por el descubrimiento de
12:53las cartas, retrocedió instintivamente, como si quisiera protegerse de recibir más información
12:58ponzoñosa.
13:00¿Qué podría ser peor que esto? Preguntó, su voz teñida de histeria. Es el amante de
13:06Leocadia y posiblemente el padre de Ángela. Ya es terrible. Es una afrenta a la moral, una
13:12burla a esta casa. Pía tragó saliva, reuniendo el valor para pronunciar las palabras que la
13:19habían llevado hasta allí en primer lugar. Lo que voy a decirte puede cambiarlo todo.
13:25Por lo que encontré en otros documentos, facturas de viajes inexplicables, y por conversaciones
13:31que ya escuché sin que se dieran cuenta, Cristóbal no es solo cómplice de Leocadia en
13:36estos encuentros a escondidas. Hizo una pausa, mirando a Petra directamente a los ojos para
13:42asegurarse de que comprendía la gravedad de lo que seguía. Sospecho que puede estar
13:48involucrado en algo aún más grave, el atentado contra Yana.
13:54Por lo que oí, por un comentario que le hizo a un proveedor hace meses. Él es tirador profesional.
13:59Un cazador experto. Las palabras cayeron sobre Petra como un bloque de hielo. El impacto fue
14:07visible. Se llevó una mano a la boca, sus ojos abiertos de par en par, reflejando un horror puro.
14:16El escándalo de un romance ilícito era una cosa. La complicidad en un intento de asesinato era algo
14:23completamente distinto, algo que descendía a las profundidades más oscuras de la maldad humana.
14:30Tú, ¿tienes idea de lo que estás diciendo? Tartamudeó, su compostura habitual hecha añicos.
14:39Estás acusando al mayordomo jefe de ser cómplice de un crimen dentro del propio palacio.
14:45Esto es demasiado grave, Pía. Si es verdad, es monstruoso. Pero si no lo es, si te equivocas,
14:53estarás cavando tu propia tumba, y a mí me enterrarás contigo.
14:56Pía asintió con una firmeza que no sentía, aunque sus ojos húmedos delataban el miedo que
15:04la consumía. Sé el riesgo que corro, Petra. Llevo noches sin dormir pensando en ello. Pero
15:12todo apunta a él. No fue solo una coincidencia. Cristóbal siempre está cerca cuando ocurre
15:19algo, y Leocadia parece demasiado protegida, como si tuviera alguien poderoso borrando sus
15:24huellas. Estas cartas prueban la conexión íntima entre los dos, la lealtad ciega que
15:31se profesan.
15:32Pero aún no bastan. Si queremos justicia para Yana, si queremos que la verdad salga a la luz,
15:40necesitamos más que simples pruebas de un romance oculto.
15:45Necesitamos atar todo, desde los encuentros secretos hasta el disparo en el bosque.
15:51La mención de Leocadia pareció encender una chispa en los ojos de Petra. Su aversión por la
15:57doncella de la marquesa era bien conocida, una rivalidad sorda y constante. La idea de
16:04verla caer, arrastrada por el fango junto a su amante, era un poderoso incentivo. Impulsada
16:12por una repentina oleada de adrenalina y un deseo de venganza, comenzó a caminar de un
16:18lado a otro por el despacho, su nerviosismo manifestándose en el golpeteo rítmico de su
16:23pie contra el suelo de madera. Esto es demasiado grande para nosotras,
16:28Pía. Demasiado grande, exclamó, deteniéndose en seco. El marqués debe saberlo de inmediato.
16:36Don Alonso debe ser informado de esta porquería ahora mismo. Él sí puede poner a Cristóbal en
16:43su lugar, interrogarlo, arrancarle la verdad a la fuerza si es necesario.
16:47Hizo un movimiento brusco hacia la puerta, dispuesta a llevar a cabo su plan, pero antes
16:55de que pudiera dar dos pasos, Pía se abalanzó sobre ella y la sujetó del brazo con una fuerza
17:00sorprendente.
17:03No, Siseo, no puedes contar nada todavía. Ahora no. Petra se giró, mirándola con una
17:09mezcla de sorpresa e indignación.
17:11¿Y por qué no? ¿Vas a decirme que debemos guardar silencio mientras ese hombre, ese
17:19posible asesino, sigue libre, caminando por los pasillos como si fuera el dueño de todo?
17:24Es un peligro.
17:27Porque, si lo contamos ahora, todo puede perderse. Respondió Pía, su voz cargada de una lógica
17:33desesperada. Piensa conmigo, Petra, usa la cabeza. Don Alonso puede incluso sospechar
17:41de Cristóbal, puede que hasta le crea.
17:45Pero, ¿qué pruebas tenemos? Unas cartas de amor y mis suposiciones. Con eso no bastará
17:50para encarcelarlo.
17:53Como mucho, lo expulsará del palacio por el escándalo moral. Y eso es todo. Entonces
17:58desaparecerá, se esconderá en algún lugar remoto donde nadie pueda encontrarlo. Y nunca
18:05más podremos probar su implicación en el atentado contra Yana. ¿Quieres eso? ¿Quieres
18:10verlo libre, protegido por la distancia, como siempre ha estado? Petra vaciló. El peso
18:17de las palabras de Pía resonó en su mente, aplacando su impulso inicial. Cerró los ojos
18:25por un instante, forzándose a razonar más allá de la ira y el miedo.
18:31Yo solo pensé que tal vez Don Alonso podría resolverlo. Él tiene poder, tiene contactos.
18:38No, interrumpió Pía con rotundidad. Si Don Alonso lo sabe ahora, todo lo que tendremos
18:43será un escándalo de amantes a escondidas.
18:48Un chismorreo sabroso para la aristocracia. Cristóbal se librará y Leocadia también.
18:55Llevan toda la vida mintiendo. Saben perfectamente cómo manipular, cómo hacerse las víctimas.
19:02Pero si tenemos paciencia, si observamos, si descubrimos algo más, una prueba física,
19:09un testigo. Entonces sí podremos entregarlos de una vez por todas.
19:13Y no solo para que los expulsen. Hablo de prisión, Petra. Prisión por muchos, muchos años.
19:23La palabra prisión flotó en el aire, cargada de una finalidad aterradora. Petra, todavía afectada,
19:30se dejó caer en la butaca de cuero junto al escritorio, llevándose las manos a la cabeza
19:34como si le fuera a estallar. Dios mío, Pía. ¿Estás hablando de meter a este hombre en la
19:42cárcel? Un mayordomo que todos consideran fiel, que lleva años sirviendo a esta casa. ¿Cómo vamos
19:48a lograrlo nosotras dos solas? Con inteligencia, respondió Pía, su voz adquiriendo un tono firme
19:56y decidido. Siendo más astutas que él. Ya he empezado a juntar las piezas del rompecabezas. Ahora
20:04tú también estás dentro, y juntas podemos ser más fuertes. Pero debes prometerme, Petra, juramelo,
20:13que no abrirás la boca. Ni a don Alonso, ni a la marquesa, ni a nadie. Ni un susurro. Si esta
20:21información se escapa antes de tiempo, estaremos todas perdidas. Él nos destruirá antes de que
20:28podamos parpadear. Petra se mordió el labio inferior, pensativa. La balanza en su interior
20:36se debatía entre el terror a las represalias de Cristóbal y el anhelo de ver a Leocadia humillada.
20:43Finalmente, exhaló un largo y tembloroso suspiro. Está bien, lo prometo, pero solo porque tiene razón.
20:51Unas cartas de amor no son pruebas de un crimen. Levantó la vista, sus ojos clavados en los de Pía.
21:00Aún así, Pía, no sé cómo voy a dormir por las noches después de esto. La idea de convivir con
21:06Cristóbal, de servirle el café, de recibir sus órdenes. Sabiendo todo lo que puede haber hecho,
21:13me da escalofríos.
21:14Yo tampoco duermo, Petra. Confesó Pía, y por primera vez, sus ojos se llenaron de lágrimas
21:22que no derramó. Llevo semanas sin saber lo que es el descanso, pero iré hasta el final. Aunque
21:29tenga que registrar cada rincón de este palacio, aunque tenga que enfrentar a ese hombre cara a
21:34cara, no descansaré hasta que pague por lo que hizo. En ese preciso instante, el eco de unos pasos
21:42resonó en el pasillo exterior. Ambas mujeres se congelaron, sus rostros contraídos por
21:47el pánico. Con movimientos rápidos y silenciosos, Pía volvió a guardar las cartas en la caja
21:54de sándalo, la deslizó bajo el falso fondo y cerró el cajón con un cuidado infinito.
22:02Petra, por su parte, se levantó de un salto, alisándose el delantal y tratando de adoptar
22:08una expresión de normalidad forzada. La puerta del despacho se abrió despacio. Un joven criado
22:15asomó la cabeza, su mirada inocente recorriendo la estancia. Disculpen, señoras, la cena para el
22:24servicio está siendo servida. Aliviadas hasta lo más profundo de su ser, Pía y Petra asintieron con
22:30la cabeza, murmurando un gracias casi inaudible. El criado, sin sospechar nada de la tormenta
22:38eléctrica que acababa de desatarse en esa habitación, se retiró y cerró la puerta.
22:45En cuanto el sonido de sus pasos se desvaneció, Petra se volvió hacia Pía, su voz un murmullo
22:51urgente. A partir de ahora tendremos que ser muy cuidadosas, extremadamente cuidadosas. Una
22:59palabra fuera de lugar, una mirada que dure un segundo de más, y Cristóbal lo notará.
23:06Es un hombre observador, lo ve todo, y si sospecha que sabemos demasiado, no dudará en deshacerse de
23:12nosotras. De la forma que sea. Por eso necesitamos actuar en silencio. Asintió Pía, su determinación
23:21renovada. Cada mirada, cada gesto, cada salida suya del palacio debe ser observada y anotada.
23:32Solo así conseguiremos lo que necesitamos para destruirlo. ¿Estás conmigo, Petra? Petra,
23:38aún temblorosa pero con una nueva y peligrosa resolución en sus ojos, respiró hondo antes
23:44de responder. Estoy, pero si algo sale mal, Pía, la culpa será tuya. Yo no quiero terminar
23:53enterrada en algún campo por culpa de este secreto. Ni yo, dijo Pía con una firmeza que
24:01lava la sangre. Y por eso no vamos a fallar.
24:04Intercambiaron una última mirada, una alianza forjada en el miedo y sellada en el secreto,
24:12antes de salir del despacho y disolverse de nuevo en la vida cotidiana de la promesa,
24:17llevando consigo un conocimiento que tenía el poder de salvar o de destruir a todos los
24:21que la rodeaban. Mientras la conspiración echaba raíces en las entrañas del servicio,
24:27en el ala noble del palacio, otros vientos comenzaban a soplar. Manuel de Luján, el joven
24:36marqués heredero, se encontraba en su estudio, un refugio de modernidad en un mundo anclado en la
24:41tradición. Sobre su escritorio se apilaban planos de aeroplanos, cálculos de aeronáutica y cartas de
24:49posibles inversores que él insistía en analizar, a pesar de la constante desaprobación de su padre,
24:55para quien la aviación no era más que un pasatiempo excéntrico y peligroso.
25:01Estaba tan absorto en el diseño de un nuevo tipo de ala que apenas se percató de la entrada
25:05discreta de uno de los criados, quien depositó sobre la mesa un sobre lacrado y sin remitente.
25:13Encontramos esto entre la correspondencia, señor Manuel. No tenía destinatario claro,
25:18pero por el contenido, pensamos que era mejor entregárselo a usted personalmente. Dijo el
25:24criado con una leve inclinación de cabeza antes de retirarse con la misma eficiencia silenciosa con
25:29la que había llegado. Manuel alzó las cejas, intrigado. Tomó el sobre. Era de un papel vasto,
25:37barato. La caligrafía era tosca, casi infantil, y la ausencia de cualquier identificación lo hacía
25:43aún más misterioso. Rompió el sello de cera con el abrecartas y desplegó la única hoja que contenía.
25:51Sus ojos recorrieron las líneas con rapidez, y al terminar, una risa breve y nerviosa escapó de
25:58sus labios. Era la risa de alguien que no sabe si tomarse lo que acaba de leer como una broma pesada
26:05o como el delirio de un loco. Debe de ser alguna broma, ¿no? murmuró para sí mismo, releyendo el texto.
26:14¿Quién tendría el valor de escribir algo así? Dobló la carta y la dejó sobre la mesa,
26:21pero la inquietud se había instalado en su mente como una polilla en un armario de lana.
26:27Las palabras del anónimo daban vueltas en su cabeza, impidiéndole concentrarse en sus planos.
26:32Finalmente, con un suspiro de frustración, se levantó y atravesó los pasillos del palacio en
26:41busca de Curro de la Mata. Lo encontró en los jardines, junto a las caballerizas,
26:47limpiando con esmero la silla de montar de un caballo.
26:50Curro. Llamó Manuel, su tono más serio de lo habitual. Se acercó y le entregó el sobre sin más
26:58preámbulos. Lee esto, no sé si reírme o preocuparme. Para mí, parece una tontería,
27:06una maledicencia de alguien con demasiado tiempo libre. Curro se limpió las manos en un pañuelo
27:13que sacó del bolsillo, tomó la carta y la abrió con curiosidad. Sus ojos recorrieron las líneas con
27:21la misma rapidez que los de Manuel, pero su reacción fue diametralmente opuesta.
27:28A medida que avanzaba en la lectura, la expresión de incredulidad en su rostro se
27:32transformó en una de profunda conmoción. Cuando terminó, permaneció varios segundos en silencio,
27:40con la carta temblando ligeramente en su mano, como si las palabras escritas en ella tuvieran un peso
27:46físico. Dios mío, dejó escapar en voz baja. Manuel, impaciente por su reacción, cruzó los brazos.
27:58Pues eso, ¿lo ves? Una historia absurda. Dicen que Ángela no es hija de Leocadia.
28:03Imagínate quién, en su sano juicio, escribiría una cosa así. Solo puede ser una provocación,
28:12un intento de sembrar cizaña. Curro levantó los ojos del papel, y su mirada era intensa,
28:19turbada. No es solo eso, Manuel. No has leído con la suficiente atención. Volvió a mirar la carta.
28:27La carta no dice que no sea hija de Leocadia, dice algo mucho peor. Afirma que Ángela fue robada
28:35cuando era apenas un bebé, que Leocadia la arrancó de los brazos de sus verdaderos padres.
28:43Manuel negó con la cabeza, incrédulo y algo irritado por la seriedad con la que Curro se lo
28:48estaba tomando. Eso es demasiado, Curro. Incluso para una mujer como Leocadia, robar a una niña.
28:56¿Te das cuenta de la gravedad de esta acusación? Es monstruoso. Si es mentira,
29:03es una calumnia repugnante. Y si es verdad, si es verdad, es aún peor de lo que podemos imaginar.
29:12Curro respiró hondo, su mirada volviendo a la firma al final de la carta. Y mira,
29:17aquí al final. Está firmada como la verdadera familia de Ángela. Y suplican, por favor,
29:25investiguen esto. Somos pobres y no podemos hacerlo solos. Ponemos en riesgo nuestra vida
29:32al enviarles esta carta, pero nuestra hija merece saber la verdad. El tono de Curro era grave,
29:40convencido. Esto no es una broma, Manuel. El silencio se instaló entre ellos, denso y pesado,
29:46solo roto por el suave relincho de un caballo en el establo. Manuel, cada vez más inquieto,
29:54comenzó a caminar en círculos sobre la hierba. No sé qué pensar. Pueden ser personas envidiosas,
30:02antiguos enemigos de Leocadia intentando destruir su reputación. O puede que haya algo de verdad
30:09detrás de todo esto, pero es demasiado serio para simplemente ignorarlo. Si hay una mínima
30:17posibilidad de que sea cierto, Curro dobló la carta con cuidado y la guardó en el bolsillo
30:22interior de su chaqueta con un gesto firme y decidido. No creo que sea una broma, Manuel.
30:29La forma en que está escrito. Hay desesperación en estas palabras.
30:33¿Y qué sugieres que hagamos? Preguntó Manuel, deteniéndose y mirándolo fijamente,
30:40aún dudoso pero dispuesto a escuchar.
30:45¿Irá hablar con mi padre? ¿Confrontar a Leocadia? Se reiría en nuestra cara.
30:50Investigar. Respondió Curro sin un ápice de titubeo en su voz.
30:56Con discreción, en silencio, antes de dar cualquier paso en falso, debemos averiguar si hay algo de
31:02verdad en esta locura. Y así, mientras Pía y Petra tejían su propia red de vigilancia en las sombras,
31:10una segunda investigación, paralela y sin conexión aparente, comenzaba a tomar forma bajo el sol de
31:16los jardines de la promesa. Dos frentes distintos, ambos apuntando, sin saberlo, hacia el mismo epicentro
31:24del engaño y la oscuridad. Los días que siguieron se convirtieron en una partida de ajedrez silenciosa y
31:32mortal. Cristóbal de la Serna, un hombre cuya supervivencia dependía de su capacidad para
31:40detectar la más mínima alteración en su entorno, no tardó en percibir que algo había cambiado.
31:47No era nada concreto, nada que pudiera señalar con el dedo, sino una acumulación de detalles sutiles.
31:53Miradas que se apartaban con demasiada rapidez cuando él cruzaba los pasillos. Cuchicheos que
32:00cesaban abruptamente cuando su presencia se hacía notar. Una tensión en el aire, casi imperceptible,
32:08pero que su instinto de depredador registraba con una claridad alarmante. Notó que Pía y Petra,
32:15dos mujeres que apenas se toleraban, ahora parecían compartir un secreto. Las veía a menudo juntas en
32:23los rincones, sus cabezas inclinadas en confidencia, interrumpiendo sus conversaciones en cuanto él
32:29aparecía. Su desconfianza se transformó en sospecha activa una tarde, al regresar a su despacho después de
32:37una reunión con el marqués. Encontró su escritorio ligeramente fuera de orden. Un tintero movido un
32:45centímetro a la izquierda, una pila de papeles que no estaba perfectamente alineada. Para cualquiera,
32:53habría sido un descuido sin importancia. Para él, que conocía la posición exacta de cada objeto en su
32:59dominio, era la prueba irrefutable de que alguien había hurgado en sus cosas. Esa noche, se encerró en
33:07su despacho y llevó a cabo su propia y febril investigación. Revolvió los cajones con una
33:13prisa controlada, sus manos expertas verificando cada compartimento. Cuando llegó al falso fondo,
33:22lo encontró en su sitio, pero al abrir la caja de sándalo, supo de inmediato que las cartas habían
33:27sido manipuladas. El lazo de seda carmesí estaba atado con un nudo ligeramente diferente al que él
33:35siempre hacía. Su rostro se endureció hasta convertirse en una máscara de granito, y sus ojos
33:43brillaron con una furia fría y calculadora. Malditas, murmuró entre dientes, el sonido un
33:51siseo venenoso en la quietud de la noche. Están escarbando en mi vida. Creen que pueden desafiarme.
33:58A la mañana siguiente, su comportamiento cambió. Se volvió más cauteloso, más observador. A propósito,
34:08dejó un billete falso, uno que había confiscado a un proveedor deshonesto tiempo atrás, dentro del
34:14cajón de las cartas. Era una trampa. Si el billete desaparecía o era movido, tendría la confirmación
34:22final. Cristóbal trazó un plan silencioso y metódico. Si descubría a los culpables, y ya tenía
34:29una idea muy clara de quiénes eran, no tendría piedad. Comenzó a rondar por los pasillos durante
34:37la noche, moviéndose con la agilidad de una sombra, verificando quién se movía cuando el
34:42palacio dormía. Percibió que el ama de llaves era la más inquieta, siempre con excusas para
34:49encontrarse en lugares extraños a horas intempestivas. La vio salir de la biblioteca
34:55tarde, con el pretexto de buscar un libro de recetas. La encontró cerca del ala de servicio,
35:03supuestamente comprobando que todas las puertas estuvieran cerradas. Eran mentiras, y él lo
35:11sabía. La confirmación definitiva llegó dos días después, de la manera más inesperada.
35:16Al pasar por el pasillo que llevaba a las cocinas, escuchó una voz familiar resonando desde el
35:23interior de la despensa. Era la voz de Petra, leyendo en un susurro apenas audible. Pero las
35:31palabras que leía no eran de una lista de la compra o de una receta. Eran suyas, eran las palabras de
35:38amor que él había escrito para Leocadia hacía más de una década. Y juro, mi amor, que ni el tiempo ni
35:46la distancia podrán apagar esta llama que arde por ti. La sangre de Cristóbal se geló en sus venas. Se
35:54detuvo en seco, oculto tras el marco de la puerta. Ya no solo sospechaba. Ahora tenía la certeza absoluta.
36:02Petra y Pía estaban contra él. Habían encontrado sus cartas. Sabían su secreto. Y si sabían eso,
36:10¿qué más podrían haber descubierto? ¿Qué más estarían buscando? Esa misma noche, el mayordomo
36:17tomó una decisión. Se encerró en su cuarto y actuó con una celeridad implacable. Preparó una
36:24pequeña maleta de viaje con lo esencial. Varias mudas de ropa, todos sus ahorros en un fajo de
36:30billetes bien escondido en un doble fondo, y algo más. De un baúl cerrado con llave, sacó una pequeña
36:38pistola, una reliquia de su juventud que mantenía ilegalmente. La envolvió en un paño de aceite y la
36:46guardó junto al dinero. Si no puedo controlar las cosas desde aquí. Se dijo a sí mismo, su reflejo en
36:53el espejo devolviéndole la mirada de un hombre acorralado. Me marcharé antes de que me derriben.
37:00Desapareceré. Y ellas pagarán por esto. Tarde o temprano, pagarán. Pero el destino, una vez más,
37:07tenía otros planes. No le daría tiempo a ejecutar su huida. Petra, consumida por el miedo y la ansiedad,
37:16incapaz de soportar por más tiempo el peso del secreto, cometió un error fatal. Durante una
37:24conversación en la cocina, buscando un mínimo de alivio, acabó comentando con Simona, la cocinera,
37:30en voz baja y entrecortada, que se anduviera con cuidado, que las paredes de la promesa escondían
37:36secretos terribles. Simona, preocupada, la presionó, y Petra, creyendo que nadie más las oiría,
37:45dejó escapar una frase críptica, Cristóbal no es quien parece. Esconde pecados muy pesados,
37:53y Leocadia está atada a él por algo más que el servicio. Fue suficiente, el rumor, como una
38:00chispa en un pajar, prendió y corrió por los pasillos del servicio como un susurro venenoso.
38:08De Simona pasó a Candela, de Candela a Lope, y en cada boca, la historia se deformaba y
38:14magnificaba, hasta que una versión alarmante y distorsionada llegó a oídos de Rómulo,
38:19el lacayo de confianza del marqués.
38:24Y Rómulo, cumpliendo con su deber, informó a don Alonso. El marqués, ya cansado de las
38:30intrigas y las tensiones que últimamente plagaban su hogar, y con la misteriosa carta anónima sobre
38:36Ángela que Manuel y Curro le habían mostrado recientemente en mente, decidió que había llegado
38:41el momento de actuar. La coincidencia de la carta y el rumor que señalaba a Cristóbal y Leocadia era
38:48demasiado grande para ser ignorada. A la mañana siguiente, justo cuando las primeras luces del
38:55alba teñían de gris el cielo, Cristóbal intentaba ejecutar su plan de fuga. Cargando discretamente su
39:03maleta, se dirigió a la puerta trasera del servicio, la que daba a los caminos menos transitados de la
39:09finca. Pero al girar el último recodo del pasillo, se encontró con una escena que lo dejó petrificado.
39:19Don Alonso lo aguardaba allí, de pie, imponente. A su lado, como dos guardianes silenciosos,
39:25estaban Manuel y Curro. ¿Y a dónde piensa ir con tanta prisa, Cristóbal? Preguntó Alonso,
39:33su voz grave y desprovista de toda emoción, sus ojos entrecerrados, fijos en el mayordomo.
39:40El cuerpo de Cristóbal se endureció como una piedra, pero su mente, entrenada en el arte del
39:47engaño, trabajó a toda velocidad para forjar una mentira plausible.
39:50Señor Marqués, dijo, intentando que su voz sonara serena y respetuosa. Recibí noticias
40:00urgentes de mi familia en el interior. Un asunto de salud muy grave. Necesito ausentarme por unos
40:06días. Cuestiones personales, disculpe la premura. Alonso cruzó los brazos sobre el pecho, su postura
40:15la de un juez a punto de dictar sentencia. Cuestiones personales que exigen salir a escondidas al
40:22amanecer, con una maleta y sin informarme previamente. Extraño, para alguien que siempre
40:28ha jurado una fidelidad inquebrantable a esta casa. Manuel dio un paso al frente, su rostro joven pero
40:36endurecido por la determinación. Si tiene algo que ocultar, Cristóbal, este es el momento de
40:44hablar. No sirve de nada intentar huir. Ya es demasiado tarde. Cristóbal intentó mantener el
40:51control, pero una gota de sudor frío le resbaló por la sien, delatando su pánico.
40:56Sabía que estaba acorralado, que su red de mentiras se estaba deshaciendo. Y en ese momento,
41:05como si fuera la culminación de una obra de teatro macabra, dos figuras más aparecieron
41:10al fondo del pasillo. Eran Pía y Petra, caminaban juntas, con paso lento pero firme. Y en las manos
41:18de Petra, sostenidas como un estandarte de victoria, estaban las cartas. Las cartas de amor,
41:26las pruebas de su traición, la visión de las dos mujeres, sus enemigas, aliadas y con la evidencia
41:33en sus manos, fue el golpe final para Cristóbal. Su fachada se derrumbó. Se acabó, Cristóbal,
41:42dijo Petra, su voz clara y firme, resonando en el pasillo silencioso, aunque su corazón latía con
41:48la fuerza de un tambor de guerra. Sabemos lo tuyo con Leocadia. Sabemos de tu implicación en asuntos
41:56mucho más sucios. Ya no sirve de nada fingir. Su tiempo en la promesa
42:02que le pongamos en el juzgar. Radio de la Secretaría de la Ciudad de la Secretaría.
42:03Gracias, presidente ibu de la Secretaría de la Secretaría.
42:04Agradecemos de tu lugar a todos los trabajos de la Cocina.
42:05Gracias, presidente ibu de la Secretaría de la Secretaría de la Secretaría de la Secretaría.
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