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#LaPromesaCurro #descubre #verdad
Curro descubre la verdad oculta en La Promesa
El amanecer trae nuevas revelaciones a La Promesa: mientras Curro lucha entre el amor por Martina y la sombra de Jana, una nota de Lorenzo siembra la duda más terrible —¿habrán acusado al hombre equivocado?—. Vera es acorralada por un emisario de su padre hasta que Lope arriesga todo por salvarla, Manuel y Alonso se enfrentan por el futuro de la finca hasta hallar una inesperada reconciliación, y Catalina y Martina firman una tregua obligada que pued ...
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Transcripción
00:00Curro descubre la verdad oculta en la promesa. El amanecer trae nuevas revelaciones a la
00:10promesa. Mientras Curro lucha entre el amor por Martina y la sombra de Yana, una nota
00:15de Lorenzo siembra la duda más terrible. ¿Habrán acusado al hombre equivocado?
00:21Vera es acorralada por un emisario de su padre hasta que Lope arriesga todo por salvarla.
00:25Manuel y Alonso se enfrentan por el futuro de la finca hasta hallar una inesperada
00:30reconciliación. Y Catalina y Martina firman una tregua obligada que puede decidir el destino de
00:35la familia. Secretos, pasiones y alianzas marcan el inicio de un capítulo en el que nada volverá a
00:43ser igual. El sol de la tarde se filtraba a través de los altos ventanales del salón principal de
00:49la promesa, tiñendo de oro pálido las motas de polvo que danzaban en el aire.
00:55Para cualquier observador casual, la quietud del palacio podría haber parecido pacífica,
01:01un remanso de tranquilidad en la campiña andaluza. Pero bajo la superficie barnizada de calma,
01:09las corrientes de la intriga, el dolor y la pasión corrían más turbulentas que nunca.
01:15Cada alma que habitaba entre aquellos muros de piedra cargaba con el peso de sus propios secretos,
01:20y el eco de las decisiones pasadas resonaba en cada pasillo, en cada susurro.
01:26Curro de la Mata permanecía de pie junto a uno de esos ventanales, con la mirada perdida en la
01:31lejanía del horizonte, donde los campos de olivos se ondulaban como un mar de plata y verde.
01:38Su silueta, recortada contra la luz, era la de un hombre atrapado entre dos mundos,
01:43entre un pasado que lo había definido por la tragedia y un futuro que se atrevía,
01:47tímidamente, a ofrecerle una promesa de felicidad.
01:53La detención del capitán Lorenzo de la Mata, el hombre que durante años había usurpado la
01:58figura de un padre para ser en realidad un monstruo, debería haber sido el cierre de un
02:03capítulo doloroso.
02:03Debería haber sido la justicia final por la muerte de su hermana, Yana.
02:10Y, en cierto modo, lo era.
02:14Una parte de él sentía el alivio frío y pesado de una venganza cumplida, la certeza de que el
02:19culpable de tanto sufrimiento estaba finalmente tras las rejas.
02:25Pero la victoria tenía un sabor amargo, un regusto a ceniza que no lograba disipar.
02:29El propósito que lo había traído de vuelta a la promesa, el motor que había impulsado
02:36cada uno de sus días desde que descubrió la verdad sobre sus orígenes, se había extinguido.
02:43Regresó para encontrar al asesino de Yana.
02:45Y ahora, con Lorenzo encarcelado, ¿qué sentido tenía su presencia allí?
02:50Se sentía como un barco que, tras una larga y ardua travesía, alcanza la costa prometida
02:55solo para descubrir que no hay puerto, solo una playa vacía.
02:59La promesa, con sus lujos y sus dramas, se le antojaba ahora una jaula dorada, un escenario
03:07donde ya no tenía un papel que interpretar.
03:11El dolor por la ausencia de Yana, lejos de mitigarse, se había transformado.
03:16Ya no era una herida abierta y sangrante, sino una cicatriz profunda que tiraba de su
03:21piel con cada recuerdo, un vacío sordo y constante que el silencio del palacio parecía
03:25amplificar.
03:26Un suave roce en su brazo lo sacó de su ensimismamiento, se giró y sus ojos se encontraron con los
03:33de Martina.
03:36Ella no necesitaba preguntar qué le ocurría, lo veía en la tensión de sus hombros, en
03:41la melancolía que velaba su mirada.
03:42El amor entre ellos había florecido en el terreno más improbable, un jardín secreto
03:50en medio de un campo de batalla.
03:53Había sido un ancla en la tormenta, una luz en la más profunda oscuridad.
03:58Por ella, y solo por ella, una parte de él se aferraba a la idea de quedarse.
04:02—Estás a kilómetros de aquí —murmuró Martina, su voz una caricia que intentaba calmar la
04:09tempestad que adivinaba en su interior.
04:13Curro forzó una media sonrisa, pero no pudo engañarla.
04:17Estaba pensando, en todo, en Yana.
04:21—En Lorenzo, en por qué volví a este lugar.
04:24Volviste para hacer justicia.
04:25—Y lo conseguiste, curro.
04:29Has honrado su memoria.
04:31¿Y ahora qué, Martina?
04:32Su voz se quebró ligeramente.
04:34Siento que mi camino aquí ha terminado.
04:38Este lugar, estos muros, solo me recuerdan lo que he perdido.
04:42Martina tomó su rostro entre sus manos, obligándolo a mirarla.
04:48Sus ojos, de un azul intenso y honesto, buscaron los suyos con desesperación.
04:53—No digas eso.
04:56—¿Y yo, acaso no soy un motivo para que te quedes?
04:59¿Acaso lo que tenemos no significa nada?
05:03El corazón de curro se encogió.
05:05El amor que sentía por ella era tan real y tangible como el dolor por su hermana.
05:11Era un sentimiento poderoso, abrumador, que lo había salvado de sí mismo en más de una ocasión.
05:19Pero el fantasma de su propósito perdido era una sombra demasiado alargada.
05:23—¡Significa todo para mí!
05:25Respondió él, su voz apenas un susurro.
05:30—Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
05:32Pero temo que el dolor que llevo dentro termine por envenenar esto tan puro que hemos construido.
05:37—Quizás, quizás necesito alejarme para no arrastrarte conmigo a la oscuridad.
05:44Las palabras quedaron suspendidas entre ellos, cargadas de una finalidad terrible.
05:48Para Martina, sonaron como una sentencia.
05:53La idea de perderlo, justo ahora que habían superado tantos obstáculos, era un miedo helado que le atenazaba el pecho.
06:02Sabía que la lucha por su amor estaba lejos de terminar.
06:05Pero nunca imaginó que el mayor enemigo no sería su familia ni las convenciones sociales,
06:10sino los propios demonios que atormentaban al hombre que amaba.
06:13Mientras tanto, en otra ala del palacio, la tensión era de una naturaleza muy distinta, pero igualmente corrosiva.
06:24Catalina y Martina llevaban días enzarzadas en una guerra fría que amenazaba con estallar en cualquier momento.
06:32La gestión de la promesa se había convertido en su particular campo de batalla.
06:37Catalina, pragmática y trabajadora hasta la extenuación,
06:40veía en Martina una frivolidad y una desconexión con la dura realidad económica de la finca que la sacaba de quicio.
06:48Martina, por su parte, se sentía constantemente juzgada y menospreciada por su prima,
06:54como si sus ideas y su visión, más modernas y quizás más optimistas, no fueran más que castillos en el aire.
07:02El enfrentamiento de aquel día había comenzado por algo tan trivial como la compra de nuevas telas para la mantelería del comedor.
07:10Para Martina, era una cuestión de mantener la imagen y el prestigio de la casa.
07:15Para Catalina, era un despilfarro intolerable cuando había que pagar los salarios de los jornaleros y reparar el tejado del granero.
07:21Es que no lo entiendes, Martina, exclamó Catalina, golpeando una pila de libros de cuentas sobre el escritorio del despacho.
07:33Su voz, normalmente contenida, resonaba con una frustración acumulada.
07:38Esto no es un juego de muñecas, cada céntimo cuenta.
07:41Cada decisión tiene consecuencias reales para la gente que depende de nosotros.
07:48Y tú no entiendes que la reputación también es un activo, replicó Martina, poniéndose en pie, con el rostro encendido.
07:56Si la promesa parece decrépita y anticuada, perderemos los pocos apoyos y contactos que nos quedan.
08:06A veces hay que invertir para proyectar una imagen de solvencia, aunque por dentro estemos luchando.
08:11La solvencia no se proyecta, se tiene, y se tiene trabajando la tierra, no comprando linos belgas.
08:21La discusión subió de tono, las palabras se volvieron más afiladas, más hirientes.
08:28Alonso, atraído por el griterío, entró en el despacho con el ceño fruncido.
08:33Ver a su hija y a su sobrina, dos de las mujeres más importantes de su vida, enfrentadas de aquella manera, le causaba un profundo pesar.
08:41La unidad de la familia Luján, ya de por sí frágil, se estaba resquebrajando por momentos.
08:50Basta ya, ordenó con una voz que, por primera vez en mucho tiempo, recuperó la autoridad del marqués.
08:58Ambas se callaron, sorprendidas por su vehemencia.
09:01Parecéis dos gallos de pelea.
09:05No os dais cuenta de que con esta actitud solo conseguís debilitarnos a todos.
09:09Catalina bajó la mirada, avergonzada pero aún resentida.
09:15Martina apretó los labios, desafiante.
09:18Alonso suspiró, pasándose una mano por el cabello canoso.
09:24Se sentía agotado, superado por las circunstancias.
09:27Cruz estaba ausente, su influencia siempre un factor desestabilizador, pero incluso sin ella, la casa era un polvorín.
09:34Sabía que no podía resolver aquello solo con una reprimenda.
09:41Necesitaba una solución real, una estrategia.
09:45Y en su desesperación, su mente se volvió hacia lugares inesperados.
09:50Pensó en Pelayo, el conde de Añil, un hombre de negocios astuto, aunque sus métodos a veces le generaran desconfianza.
09:56Pensó incluso en el propio Manuel, su hijo, cuya pasión por los aviones a menudo eclipsaba su agudo intelecto para los negocios.
10:08Necesitaba un mediador, un aliado que pudiera aportar una perspectiva externa, alguien que no estuviera contaminado por las rencillas familiares.
10:16La idea era arriesgada, casi una admisión de su propio fracaso como patriarca, pero la supervivencia de la promesa estaba en juego.
10:27En la zona del servicio, la atmósfera no era menos densa.
10:31Vera, la doncella que había llegado envuelta en un aura de misterio, llevaba días consumida por la ansiedad.
10:37La espera de noticias de su hermano se había convertido en una tortura.
10:43Cada vez que sonaba la campanilla de la entrada, su corazón daba un vuelco, una mezcla de esperanza y pánico.
10:51Había huido de un pasado oscuro, de un padre tiránico, y su hermano era su único vínculo con una vida anterior, el único que podía entender el peligro que corría.
11:00Lope, que se había convertido en su confidente y protector, la observaba con preocupación desde la cocina.
11:10Veía las ojeras bajo sus ojos, la forma en que sus manos temblaban al pulir la plata.
11:17Su instinto le decía que el problema de Vera era mucho más grave de lo que ella admitía.
11:23La campanilla sonó. Vera se quedó paralizada, con un paño en la mano.
11:27Pía, que estaba supervisando el trabajo, la miró con amabilidad.
11:34Vera, ¿puedes ir a ver quién es? Rómulo está con el marqués.
11:38Vera asintió, secándose las manos sudorosas en el delantal.
11:44Recorrió el pasillo que conducía al vestíbulo principal, y cada paso resonaba en su cabeza como un tambor.
11:50Su corazón latía con una fuerza desbocada.
11:55¿Sería él? ¿Habría conseguido escapar y encontrarla?
11:59Abrió la pesada puerta de roble y su aliento se quedó atrapado en su garganta.
12:03El hombre que estaba en el umbral no era su hermano.
12:08Era alto, de complexión robusta, y vestía un traje oscuro de una calidad impecable que,
12:13sin embargo, no lograba disimular una dureza casi amenazante en su porte.
12:20Su rostro era impasible, con unos ojos pequeños y oscuros que la escrutaron de arriba a abajo con una frialdad que le geló la sangre.
12:29No era el rostro de un amigo.
12:31Buenas tardes. Dijo el hombre, con una voz grave y sin inflexiones.
12:35Busco a una joven, acaba de llegar a estas tierras, delicada, con el cabello del color de la miel y unos ojos que parecen asustados del mundo.
12:47La descripción era tan precisa que a Vera le faltó el aire.
12:51No dijo su nombre, no necesitaba hacerlo.
12:55Aquel hombre sabía perfectamente a quién buscaba.
12:58El terror, puro y paralizante, se apoderó de ella.
13:03Aquel hombre no era un desconocido.
13:05Era un enviado de su padre.
13:07El juego del escondite había terminado.
13:11No, no sé de quién habla.
13:14Tartamudeó, intentando cerrar la puerta.
13:16Pero la mano del hombre, enguantada en cuero negro, se interpuso con una fuerza implacable, impidiendo el movimiento.
13:25Oh, creo que sí lo sabe.
13:27Su padre está muy preocupado por usted, y por lo que se llevó consigo.
13:32Me ha pedido encarecidamente que la escolte de vuelta a casa.
13:35La palabra casa sonó como una condena a muerte.
13:40Vera retrocedió, tropezando con sus propios pies.
13:43El hombre dio un paso dentro del vestíbulo, su presencia llenando el espacio, asfixiante y peligrosa.
13:49La promesa, su refugio, acababa de ser violada.
13:55Su santuario se había convertido en una trampa.
13:57Mientras tanto, en el hangar, Manuel sentía una frustración similar a la de Catalina, pero dirigida a un frente completamente diferente.
14:07El aeródromo, su sueño, el proyecto que representaba su libertad y su futuro lejos de las obligaciones del marquesado, pendía de un hilo.
14:17Y ese hilo estaba en manos de Leocadia, la anciana propietaria de los terrenos colindantes, cuya negativa a vender se había vuelto un obstáculo insalvable.
14:27Manuel no era tonto, sabía que la reticencia de la mujer no era una cuestión de precio.
14:37Había algo más, Leocadia retrasaba su respuesta, le pedía más tiempo, lo envolvía en conversaciones evasivas, siempre con una extraña mezcla de afabilidad y una advertencia velada en la mirada.
14:50Manuel sospechaba que alguien la estaba influenciando, manipulándola para sabotear sus planes.
14:55Y su principal sospechosa no era otra que su propia madre, Cruz, quien, incluso desde la distancia, era más que capaz de mover los hilos para mantener a su hijo atado a la promesa.
15:09Decidido a forzar una respuesta definitiva, Manuel se presentó en la modesta casa de Leocadia.
15:16La encontró regando sus geranios, una estampa de serenidad campestre que contrastaba con la tormenta interior del joven Luján.
15:23—Doña Leocadia, necesitamos hablar —dijo Manuel, sin preámbulos. La anciana se giró, con una sonrisa que no llegó a sus ojos.
15:36—Manuel, hijo, qué sorpresa tan agradable. ¿Quieres un poco de limonada fresca? No, gracias.
15:42—Quiero una respuesta. ¿Sí o no? ¿Me vende las tierras? Le ofrezco un precio más que justo, y lo sabe.
15:52La sonrisa de Leocadia vaciló. Dejó la regadera en el suelo y se limpió las manos en el delantal.
15:57—Las cosas de palacio van despacio, muchacho. Son tierras que han pertenecido a mi familia durante generaciones.
16:08No es una decisión que pueda tomarse a la ligera. Lleva semanas con la misma excusa.
16:15—Dígame la verdad, ¿es mi madre? Le ha pedido ella que no me venda. Leocadia desvió la mirada, visiblemente incómoda.
16:22—Tu madre es una gran señora. Solo quiere lo mejor para ti. Piensa que tu lugar está en la promesa, al lado de tu padre, no jugando con esos cacharros voladores que solo traen desgracias.
16:36La confirmación, aunque velada, fue como un puñetazo en el estómago para Manuel. La ira bulló en su interior.
16:44No era solo la interferencia, era la condescendencia, el constante intento de anular sus sueños.
16:52Salió de allí dando un portazo y se dirigió directamente al despacho de su padre, buscando un aliado, alguien que pudiera hacer entrar en razón a su madre o, al menos, que intercediera por él.
17:05Pero su encuentro con Alonso no hizo más que empeorar las cosas. El marqués, ya alterado por la disputa entre Catalina y Martina, no estaba de humor para lo que consideraba otro capricho de su hijo.
17:16—Padre, tienes que hacer algo. Madre está manipulando a Leocadia para que no me venda las tierras. Está saboteando mi futuro.
17:27Alonso lo miró con cansancio. —Manuel, tu futuro está aquí, en la promesa. Tu madre, a su manera, solo intenta que te dé cuenta.
17:35—¿Crees que dirigir esta finca es un juego? ¿Crees que puedes simplemente desentenderte de tus obligaciones para perseguir nubes?
17:45—No son nubes, es mi vida. Es el futuro. La aviación es el futuro. Replicó Manuel, desesperado al ver que su propio padre tampoco lo entendía.
17:54—El futuro es asegurarte de que tus herederos tengan un techo bajo el que vivir y una tierra que les dé de comer.
18:02Rugió Alonso, golpeando la mesa.
18:06La tensión acumulada del día explotó en esa confrontación. Estoy harto de las divisiones en esta familia.
18:12Harto de que cada uno vaya por su lado, persiguiendo sus propios intereses egoístas sin pensar en el bien común.
18:18El choque fue brutal. Padre e hijo se miraron, uno con la furia de la desesperación, el otro con el peso de una responsabilidad que lo estaba aplastando.
18:31Manuel vio en los ojos de su padre no solo desaprobación, sino una profunda decepción.
18:38Y eso le dolió más que cualquier grito. Salió del despacho sintiéndose más solo y más incomprendido que nunca.
18:44La brecha entre él y su padre, que durante un tiempo pareció cerrarse, se había abierto de nuevo, más ancha y profunda que antes.
18:55En medio de todos estos conflictos abiertos, Pía y Ricardo vivían su propio drama, uno más silencioso pero igual de doloroso.
19:04Su amor, forjado en la adversidad y la lealtad, se enfrentaba al muro infranqueable de la ley y la iglesia.
19:10La nulidad matrimonial de Ricardo con su esposa, Ana, se estaba revelando como una empresa casi imposible.
19:18Aquella tarde, Ricardo recibió una carta del tribunal eclesiástico.
19:25Pía lo observó desde el otro lado de la pequeña sala de estar del ama de llaves,
19:29conteniendo la respiración mientras él rompía el sello con dedos temblorosos.
19:35Vio cómo el rostro de Ricardo se ensombrecía al leer el contenido,
19:39cómo la esperanza que habían albergado se desvanecía, reemplazada por una máscara de abatimiento.
19:44Malas noticias, dijo él, con la voz hueca, dejando caer la carta sobre la mesa.
19:52Pía se acercó y lo abrazó por la espalda, apoyando su mejilla en su hombro.
19:58No necesitaba leer la carta para saber lo que decía.
20:01Lo seguiremos intentando.
20:03Ricardo negó con la cabeza.
20:04Es inútil, Pía, Ana se niega a colaborar, ha presentado testimonios falsos, ha contado mentiras,
20:13dice que nuestro matrimonio fue consumado y válido en todos los sentidos.
20:18Sin su cooperación, el tribunal no concederá la nulidad.
20:22Estamos en un callejón sin salida.
20:23La impotencia era un veneno amargo, amarse tanto y no poder estar juntos,
20:30no poder dar a su hijo Dieguito el hogar estable y legítimo que merecían.
20:35Era una crueldad del destino.
20:37Entonces, ¿qué haremos?
20:39Preguntó Pía, su voz firme a pesar del dolor que sentía.
20:44Ricardo se giró para mirarla, tomando su rostro entre sus manos.
20:48Sus ojos reflejaban una profunda tristeza, pero también una determinación inquebrantable.
20:53Te amo, Pía, y amo a Dieguito como si fuera mi propio hijo.
20:59Si la ley no nos permite estar juntos, entonces viviremos al margen de la ley.
21:05No voy a renunciar a ti, no voy a renunciar a nuestra familia.
21:09Jamás.
21:10Sus palabras eran un bálsamo para el alma herida de Pía.
21:14En su confesión no había derrota, sino un compromiso absoluto.
21:18Sabía que el camino sería difícil, que se enfrentarían al juicio y al ostracismo,
21:22pero mientras se tuvieran el uno al otro, podrían soportarlo.
21:28La noche comenzó a caer sobre la promesa, y con la oscuridad, los secretos y las tensiones parecieron intensificarse.
21:37Curro, incapaz de conciliar sus pensamientos, decidió dar un paseo por los jardines.
21:42El aire fresco de la noche le aclaraba la mente, o al menos eso esperaba.
21:49Martina lo vio salir desde la ventana de su habitación y, tras un momento de duda, decidió seguirlo.
21:54No iba a dejar que se alejara, no sin luchar.
21:59Lo encontró junto a la fuente, la misma donde habían compartido tantos momentos robados.
22:06La luna llena bañaba la escena con una luz plateada, casi fantasmal.
22:10No puedes irte, dijo ella, su voz resonando en el silencio de la noche.
22:15Curro se giró, Martina, por favor, no, no te lo voy a poner fácil, dime que no me amas.
22:25Mírame a los ojos y dime que estarías mejor sin mí, si puedes hacer eso, te dejaré marchar.
22:32Él se acercó a ella, su corazón latiendo con fuerza, tomó su mano, entrelazando sus dedos.
22:38No puedo decirlo, porque sería la mayor mentira que he pronunciado en mi vida.
22:44Te amo más de lo que creía posible amar a nadie.
22:48Y es precisamente por eso que debo irme.
22:51Me estoy convirtiendo en una sombra, Martina.
22:55Y no quiero que te consumas a mi lado, pues deja que me consuma.
22:59Exclamó ella, con lágrimas en los ojos.
23:03Prefiero arder a tu lado que vivir en la fría seguridad de una vida sin ti.
23:06No lo entiendes, tu dolor es mi dolor.
23:11Tu lucha es mi lucha.
23:13No tienes que llevar esta carga solo.
23:15En ese momento, mientras se miraban bajo la luz de la luna,
23:18un guardia civil se acercó a ellos con paso presuroso.
23:23Su rostro mostraba una extraña urgencia.
23:26Señorito Curro, dijo, con un saludo respetuoso pero atropellado.
23:32Disculpe la interrupción, pero esto es para usted.
23:35Es, del detenido, del capitán de la mata.
23:40El guardia le tendía un pequeño trozo de papel doblado.
23:43Curro lo tomó, confundido.
23:46Un mensaje de Lorenzo, ¿cómo era posible?
23:49Lo desdobló con manos temblorosas.
23:51La caligrafía era casi ilegible, escrita a toda prisa.
23:54Pero el mensaje era claro.
23:56Y era aterrador.
23:59No contenía un saludo, ni una disculpa, ni una amenaza.
24:04Solo siete palabras que lo cambiaron todo.
24:07Has encerrado al hombre equivocado.
24:09Busca la verdad.
24:10Un escalofrío recorrió la espalda de Curro.
24:14¿El hombre equivocado?
24:15¿Qué significaba eso?
24:16¿Era una treta de Lorenzo para sembrar la duda, para jugar con su mente desde la cárcel?
24:22Su primer impulso fue arrugar el papel y tirarlo.
24:26Era absurdo.
24:27Todas las pruebas apuntaban a Lorenzo.
24:29El odio, el motivo, la oportunidad.
24:32Pero entonces, una duda insidiosa, pequeña como una semilla, comenzó a germinar en su mente.
24:42¿Y si era verdad?
24:43¿Y si, en su afán de venganza, se había precipitado?
24:47¿Y si el verdadero asesino de Yana seguía libre?
24:50La idea era tan monstruosa, tan insoportable, que casi le hace perder el equilibrio.
24:55Si Lorenzo no fue, ¿quién?
24:59La pregunta resonó en el silencio de su mente, abriendo un abismo de posibilidades,
25:04cada una más aterradora que la anterior.
25:08El verdadero depredador podría estar todavía dentro de los muros de la promesa, observando, esperando.
25:16Miró a Martina, cuyo rostro reflejaba su propia confusión y alarma.
25:20Y en ese instante, supo la respuesta a la pregunta que lo había atormentado todo el día.
25:27No podía irse, no todavía, su misión no había terminado.
25:31Acababa de empezar de nuevo, de una forma mucho más oscura y peligrosa.
25:37Ya no se trataba solo de vengar a Yana, sino de proteger a los que quedaban.
25:42De proteger a Martina.
25:45No me voy a ir a ninguna parte, dijo, con una nueva determinación en su voz.
25:50Tomó la mano de Martina con fuerza.
25:54Me quedo, me quedo contigo, y juntos vamos a descubrir qué significa esto.
25:59El final de una etapa había llegado, sí.
26:03Pero no era el final de su tiempo en la promesa.
26:06Era el final de su inocencia.
26:07El comienzo de una nueva y terrible cacería.
26:11Mientras Curro y Martina enfrentaban este nuevo misterio,
26:14en el interior del palacio, el terror de Vera había alcanzado su punto álgido.
26:21El hombre enviado por su padre, un tal Bermúdez,
26:24la había acorralado en un pequeño salón de paso.
26:28Se acabaron los juegos, niña.
26:31Si se o él, acercándose.
26:33¿Vas a venir conmigo por las buenas o por las malas?
26:35Y créeme, preferirás que sea por las buenas.
26:40Vera buscó una vía de escape, pero la imponente figura de Bermúdez le bloqueaba el paso.
26:47Su mente trabajaba a toda velocidad.
26:49Gritar solo atraería la atención y la humillación.
26:52Tenía que pensar.
26:55¿Qué es lo que quiere mi padre?
26:57Preguntó, intentando ganar tiempo.
27:01Bermúdez sonrió con suficiencia.
27:03Lo que es suyo, el dinero, por supuesto.
27:06Y a ti.
27:08Eres su hija, al fin y al cabo.
27:10Y tiene planes para ti.
27:12Un matrimonio muy, ventajoso.
27:14La palabra matrimonio confirmó sus peores temores.
27:19Su padre pretendía venderla al mejor postor para saldar sus deudas de juego.
27:25La huida no había sido solo por su libertad, sino por su supervivencia.
27:29Justo cuando Bermúdez alargaba la mano para agarrarla, la puerta se abrió de golpe.
27:36Lope entró en la habitación, con el rostro serio y una pesada sartén de hierro en la mano,
27:41que blandía como si fuera un arma.
27:45Había visto al hombre entrar y su actitud no le había gustado nada.
27:49Siguió a ver a distancia, y al oír las voces a través de la puerta, supo que debía intervenir.
27:56Suelte a la señorita.
27:58Dijo Lope, con una calma helada que resultaba más amenazante que un grito.
28:04Bermúdez se giró, evaluando al cocinero con desdén.
28:07¿Y tú quién eres, el caballero andante?
28:10Lárgate si no quieres salir mal parado.
28:14El que va a salir mal parado es usted si no la deja en paz y se marcha de esta casa ahora mismo.
28:21La tensión era palpable.
28:23Bermúdez dudó un instante.
28:24Era más fuerte que Lope, pero el cocinero tenía la mirada de alguien que no tenía nada que perder.
28:29Y la sartén parecía peligrosamente sólida.
28:34Además, un escándalo no le convenía.
28:37Su misión era ser discreto.
28:39Esto no ha terminado.
28:40Gruñó, dirigiendo una última mirada asesina a Vera.
28:43Dile a tu padre que has elegido el bando equivocado.
28:48Y con eso, se dio la vuelta y se marchó, dejando tras de sí un silencio cargado de miedo y alivio.
28:56Vera se derrumbó en una silla, temblando incontrolablemente.
29:00Lope se acercó a ella y, con una delicadeza inesperada, le puso una mano en el hombro.
29:05—Ya ha pasado. Estás a salvo —dijo en voz baja.
29:11Vera levantó la vista, sus ojos llenos de lágrimas de gratitud.
29:16—Me has salvado la vida, Lope. Aquí nos cuidamos los unos a los otros —respondió él, con una pequeña sonrisa.
29:25—No estás sola, Vera. Recuérdalo.
29:28En ese momento, Vera comprendió que había encontrado algo que no esperaba en la promesa.
29:33Una familia.
29:36Una red de apoyo tejida con lealtad y afecto.
29:39El miedo no había desaparecido, la amenaza seguía latente.
29:43Pero por primera vez desde que había huido, no se sentía completamente sola en su lucha.
29:49Tenía aliados, tenía un hogar.
29:52La noche también trajo consigo una tregua inesperada en el frente de los Luján.
29:57Tras su explosiva discusión, Alonso y Manuel se evitaron durante horas.
30:01Pero el marqués, abrumado por el peso de sus responsabilidades y el dolor de ver a su familia desmoronarse,
30:08no podía soportar la idea de que el día terminara con esa hostilidad entre él y su hijo.
30:12Buscó a Manuel y lo encontró en la biblioteca, observando un globo terráqueo con una expresión sombría.
30:22—¡Manuel! —comenzó Alonso, su voz más suave ahora, despojada de la ira anterior.
30:27—¡No debería haberte gritado!
30:29—Manuel no se giró, pero lo piensas, piensas que soy un egoísta y un iluso.
30:36—Pienso que eres un soñador. —corrigió Alonso, acercándose.
30:42—Y eso es algo que admiro de ti, aunque a veces me asuste.
30:46Tu pasión, tu determinación, me recuerdan a mí cuando era joven.
30:50—Antes de que el peso de todo esto, dijo, haciendo un gesto que abarcaba la habitación, el palacio, la finca entera, me enseñara a ser más.
31:02—Cauto.
31:04Se hizo un silencio. Manuel finalmente se volvió para mirar a su padre.
31:08—Lo único que quiero, padre, es construir algo por mí mismo.
31:12—Algo que sea mío, lo sé, y quizás he sido injusto al no apoyarte como debería, admitió Alonso.
31:22—Fue una concesión enorme para un hombre tan orgulloso. No voy a hablar con tu madre.
31:28—Ese es un asunto que debéis resolver vosotros, pero hablaré con Leocadia, no para presionarla, sino para entender sus verdaderas razones.
31:36—Y para asegurarle que, sea cual sea tu proyecto, la familia Luján respaldará cualquier acuerdo que hagáis.
31:46—Quiero que sepa que no estás solo en esto. Manuel se quedó sin palabras.
31:50No era la solución a todos sus problemas, pero era mucho más de lo que esperaba.
31:56Era una muestra de confianza, un puente tendido sobre el abismo que los había separado.
32:02—Gracias, padre, dijo, con una emoción genuina.
32:06—No se abrazaron. No eran hombres de grandes demostraciones de afecto.
32:12Pero en la mirada que compartieron, hubo un entendimiento, una reconciliación.
32:17El vínculo entre padre e hijo, aunque tenso y puesto a prueba, se había reparado.
32:24Por ahora, eso era suficiente. La paz pareció extenderse por contagio.
32:29A la mañana siguiente, Alonso convocó a Catalina y a Martina a su despacho.
32:33Ambas entraron con cautela, esperando otra reprimenda. Sin embargo, el marqués la sorprendió.
32:43—Ayer me comporté como un tirano, y os pido disculpas. Comenzó, para asombro de las dos.
32:49—Pero mi preocupación es real. La promesa se desangra, y vuestras disputas solo aceleran el proceso.
32:59—Así que he tomado una decisión. Hizo una pausa, mirándolas a ambas con seriedad.
33:05A partir de hoy, no habrá dos frentes, sino uno solo.
33:08—Vais a trabajar juntas, Catalina, tú te encargarás de la gestión interna, de la producción, de los números.
33:18—Es tu fortaleza y nadie lo hace mejor que tú. Y tú, Martina, te encargarás de las relaciones externas.
33:26—De buscar nuevos mercados para nuestros productos, de tratar con proveedores, de revitalizar la imagen de la promesa.
33:33—Eres sociable, tienes ideas frescas y una visión que nos hace falta.
33:39—Pero, tío. Empezó Martina.
33:44—Trabajaréis juntas. La interrumpió Alonso, con firmeza.
33:49Cada una será la máxima autoridad en su área, pero ninguna decisión importante se tomará sin el consentimiento de la otra.
33:55—Tendréis que comunicaros, que negociar, que llegar a acuerdos.
34:01Os guste o no, el futuro de esta casa depende de que aprendáis a hacerlo.
34:07Catalina y Martina se miraron. La idea no les entusiasmaba, pero ambas entendieron la lógica detrás de la decisión de Alonso.
34:14—Era una tregua forzosa, un armisticio impuesto. No se convertirían en las mejores amigas de la noche a la mañana, pero la hostilidad abierta había cesado.
34:27—Había un camino a seguir, unas reglas de enfrentamiento. Y en la precaria situación en la que se encontraban, un alto el fuego era, en sí mismo, una victoria.
34:36Y así, mientras un nuevo día se abría paso en la promesa, un frágil equilibrio comenzaba a establecerse.
34:46Los hilos del destino, que parecían haberse enredado hasta formar un nudo ciego e inextricable, empezaban a aflojarse, a reorganizarse en un nuevo tapiz.
34:57Pía y Ricardo, a pesar del varapalo legal, encontraron consuelo y fuerza en la reafirmación de su amor.
35:03Su final feliz no era uno sancionado por la sociedad, sino uno mucho más profundo y personal.
35:11La certeza de que su familia, aunque no convencional, estaba unida por un lazo más fuerte que cualquier papel o sacramento.
35:19Su hogar era el corazón del otro. Vera, aunque todavía asustada por la amenaza de su padre, ya no estaba sola.
35:26Había encontrado en Lope y en el resto del servicio una lealtad y una protección que nunca había conocido.
35:35Su final feliz era el descubrimiento de la amistad verdadera, un ancla de esperanza en medio del mar embravecido de su pasado.
35:44Manuel y Alonso habían logrado salvar el puente que los unía.
35:48No habían resuelto el problema de fondo, pero habían recuperado el respeto y el afecto mutuos.
35:52El final feliz de Manuel era saber que, aunque su padre no siempre lo entendiera, al final del día, estaría a su lado.
36:03Catalina y Martina habían puesto fin a su guerra destructiva.
36:07La paz era frágil, la colaboración sería un desafío, pero la hostilidad había dado paso a una tregua necesaria.
36:13Su final feliz era una oportunidad para reconstruir, tanto su relación como el futuro de la promesa.
36:23Y Curro, de pie en el balcón junto a Martina, mirando el amanecer teñir el cielo de colores rosados y anaranjados,
36:30sintió que el vacío en su interior comenzaba a llenarse.
36:33No de felicidad, aún no, pero sí de propósito.
36:39La nota de Lorenzo había sido un shock, una revelación terrible, pero también le había dado una razón para quedarse,
36:45una razón más allá de su amor por Martina.
36:49Le había dado una nueva misión, protegerla a ella y a todos los habitantes de la promesa del verdadero mal que acechaba entre ellos.
36:56Martina se acurrucó a su lado, buscando su calor en la fresca brisa de la mañana.
37:03¿Tienes miedo? Le preguntó ella en un susurro.
37:07Curro la miró y en sus ojos ya no había la sombra de la derrota, sino el brillo del acero.
37:14Sí, admitió él, pero ya no estoy solo para enfrentarlo.
37:18La tomó de la mano, y sus dedos se entrelazaron con fuerza.
37:21El camino que tenían por delante estaba lleno de peligros y de incógnitas.
37:27La oscuridad que se cernía sobre la promesa era más profunda de lo que jamás habían imaginado.
37:34Pero por primera vez en mucho tiempo, no se enfrentaban a ella por separado.
37:39Estaban juntos.
37:41Y en esa unión, en esa promesa silenciosa de lealtad y amor incondicional, residía su verdadero final feliz.
37:48Un final que no era un punto y aparte, sino el comienzo de un nuevo capítulo, uno que escribirían juntos, costara lo que costara.
37:59El sol ascendió por completo en el horizonte, inundando el valle de luz y disipando las últimas sombras de la noche.
38:07La promesa, con todos sus secretos y cicatrices, parecía resplandecer bajo su calor, como si, a pesar de todo, aún fuera capaz de albergar la esperanza.
38:18La promesa, con todos sus secretos y cicatrices, parecía resplandecer bajo su calor, como si, a pesar de todo, aún fuera capaz de albergar la esperanza.
38:27La promesa, con todos sus secretos y cicatrices, parecía resplandecer bajo su calor.
38:29La promesa, con todos sus secretos y cicatrices, parecía resplandecer bajo su calor.
38:31La promesa, con todos sus secretos y cicatrices, parecía resplandecer bajo su calor.
38:33La promesa, con todos sus secretos y cicatrices, parecía resplandecer bajo su calor.
38:35La promesa, con todos sus secretos y cicatrices, parecía resplandecer bajo su calor.
38:37La promesa, con todos sus secretos y cicatrices, parecía resplandecer bajo su calor.
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