Una actitud "muy sospechosa" levantó las alertas de la Guardia Civil en el aeropuerto de Sevilla, donde agentes de paisano controlaban la llegada de los llamados vuelos calientes, procedentes de países sudamericanos conocidos por ser origen de tráfico de cocaína.
Gracias a su experiencia e intuición, los agentes interceptaron al pasajero y, al inspeccionar su equipaje, descubrieron 2,5 kilos de cocaína escondidos en un doble fondo de una mochila, que a su vez se encontraba dentro de una maleta. El detenido ha sido puesto a disposición judicial y se enfrenta a cargos por tráfico de drogas.
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