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#LaPromesaLaConspiración #Cruz #Rebelión
La Promesa: La Conspiración de Cruz y la Rebelión de Catalina

Una sombra de miedo se cierne sobre La Promesa, un terror silencioso que envenena el aire y enfrenta a todos con sus peores presagios. Desde la distancia, la mano de la Marquesa de Luján, Cruz, mueve los hilos de una conspiración cruel, utilizando una carta para manipular a su esposo y desatar el caos.

El golpe más cruel recae sobre Catalina, quien, traicionada por su propio padre, toma una drástica decisión que podría alejarla para ...

#LaPromesaLaConspiración, #Cruz, #Rebelión, #Catalina
Transcripción
00:00La promesa, la conspiración de Cruz y la rebelión de Catalina. Una sombra de miedo se cierne sobre
00:16la promesa, un terror silencioso que envenena el aire y enfrenta a todos con sus peores presagios.
00:22Desde la distancia, la mano de la marquesa de Luján, Cruz, mueve los hilos de una conspiración
00:32cruel, utilizando una carta para manipular a su esposo y desatar el caos.
00:40El golpe más cruel recae sobre Catalina, quien, traicionada por su propio padre, toma
00:46una drástica decisión que podría alejarla para siempre de su hogar y del amor de Adriano.
00:52Mientras la familia se fractura, el mal se hace tangible. Un acto de profanación en
01:00la capilla con una firma inconfundible, el perfume de Cruz, siembra el pánico y la desconfianza.
01:09¿Quién dentro del palacio es el traidor? Pero mientras el miedo amenaza con consumirlos
01:15a todos, la astuta Yana observa y ata cabos, sospechando que el enemigo está mucho más
01:20cerca de lo que creen. Su inteligencia será la clave para atender una ingeniosa trampa
01:29que podría desenmascarar al culpable y revelar la verdad sobre la desaparición del lacayo
01:34Samuel.
01:38Con alianzas a punto de romperse y sueños en peligro de ser robados, los habitantes de
01:44la promesa deberán decidir si sucumben al terror o se unen para luchar contra un enemigo
01:48invisible.
01:53La verdad está a punto de estallar, y la batalla por el alma del palacio no ha hecho más que
01:58empezar.
01:58En las cocinas, el crepitar del fuego parecía nervioso, y el habitual parloteo matutino de
02:07Simona y Candela había sido reemplazado por un silencio tenso, roto solo por el choque
02:13metálico de las cacerolas.
02:17¿Lo notas, Simona?
02:19Murmuró Candela, sin levantar la vista de las patatas que pelaba con una precisión
02:25casi febril.
02:29Su voz era un hilo de sonido. Es como si el aire pesara el doble. Como si esperara algo.
02:39Simona asintió lentamente, sus manos enjutas deteniéndose sobre la masa del pan. Lo notó
02:45desde ayer.
02:45Es un mal agüero, Candela. Un frío que no viene de ninguna ventana abierta. Es el frío
02:54de un mal recuerdo.
02:59Miró a su alrededor, a las sombras que se alargaban antinaturalmente en los rincones.
03:08Pía, que revisaba el libro de cuentas con el ceño fruncido, también sentía esa opresión.
03:15Cada crujido de la madera del palacio, cada golpe de viento contra los cristales, sonaba
03:23como un presagio.
03:27En la planta noble, la sensación era aún más acusada. Curro caminaba por el pasillo,
03:33el roce de sus botas sobre la alfombra sonando extrañamente hueco.
03:37Se detuvo ante un gran retrato de la difunta marquesa, la madre de Catalina. La mujer del
03:46cuadro parecía mirarlo con una tristeza infinita, como si quisiera advertirle de algo.
03:51Se encontró con Ángela, la doncella, que llevaba un plumero en la mano pero cuyo brazo
04:01estaba inmóvil, su mirada perdida en la distancia.
04:04—¿Se encuentra bien, Ángela? —preguntó Curro, su voz más grave de lo normal. Ella
04:14parpadeó, saliendo de su trance.
04:16—Sí, señorito Curro, es solo que… dudó, buscando las palabras. Tengo un nudo en el
04:27estómago.
04:32—Un presentimiento terrible, y no sé por qué, no es la única —confesó él, bajando
04:38la voz.
04:38—Es como si las paredes nos estuvieran escuchando. Como si alguien que no debería estar aquí,
04:48estuviera.
04:51La misma conversación, con distintas palabras, se repetía en el oficio. Petra, con el rostro
04:58más pálido y afilado que nunca, retorcía un paño entre sus manos.
05:02Su preocupación por Samuel, el lacayo desaparecido, se había transformado en un terror sordo,
05:13una certeza de que algo funesto estaba ocurriendo.
05:19María Fernández intentaba consolarla, pero sus propias manos temblaban. Tiene que aparecer,
05:26Petra.
05:26—No puede haberse desvanecido sin más. No, María, no lo entiendes, replicó Petra,
05:37sus ojos brillando con una luz febril.
05:44—Esto no es normal, esta sensación en el palacio. Es ella, es la señora, está haciendo
05:49algo, lo sé.
05:50—Y Samuel, ¿Samuel está en medio? La causa raíz de aquella ola de pavor colectivo
05:59yacía sobre el escritorio de caoba de don Alonso, marqués de Luján.
06:06Era una carta, unas cuantas hojas de papel verjurado, cubiertas con la caligrafía elegante
06:12y puntiaguda de su esposa, Cruz. La había recibido la tarde anterior, y cada palabra
06:22era una gota de veneno destilada con maestría. La carta no contenía amenazas directas. No
06:30había órdenes explícitas. Era mucho más sutil, mucho más cruel.
06:34Cruz le hablaba de su soledad en la casa de reposo, de sus largas horas pensando en
06:43el legado de los Luján.
06:48Le recordaba su deber como marqués, la importancia de mantener el control y la autoridad, insinuando
06:55que, en su ausencia, las cosas se estaban desmoronando.
06:59Y entonces, llegaba la estocada, envuelta en seda. Me llegan ecos, querido Alonso, de
07:09que nuestra querida Catalina, en su ímpetu juvenil, ha tomado las riendas de la finca
07:14de una manera que podría ser.
07:20Imprudente, su pasión es admirable, pero carece de la malicia necesaria para este mundo.
07:29Temo que su idealismo ponga en riesgo todo lo que hemos construido. A veces, por proteger
07:34a quienes amamos, debemos apartarlos del peligro, aunque les duela.
07:42Debe ser el marqués que la promesa necesita, no solo el padre que Catalina desea.
07:51Alonso había leído y releído esas líneas hasta que las letras danzaron ante sus ojos.
07:59Cruz, incluso a kilómetros de distancia, sabía exactamente qué cuerdas tirar. Había
08:05tocado su mayor inseguridad. Su miedo a fracasar como marqués.
08:13Y había usado a Catalina como arma. La decisión que tomó a continuación fue casi automática,
08:19un reflejo condicionado por años de influencia.
08:22Convocó a su hija y, con una voz que intentaba sonar firme pero que temblaba de culpa, le
08:31comunicó que, a partir de ese momento, quedaba relevada de toda responsabilidad en la gestión
08:37de la finca.
08:42Para Catalina, la noticia fue un golpe físico. Sintió como el aire abandonaba sus pulmones,
08:47como el suelo bajo sus pies se volvía inestable.
08:54No fue la pérdida de poder lo que la hirió, sino la brutalidad del rechazo, la incomprensión
08:59en los ojos de su padre.
09:05Su trabajo en la finca no era un capricho. Era su identidad, su forma de honrar a su madre,
09:11su manera de demostrar que una mujer podía ser tan capaz como cualquier hombre.
09:17Sin eso, ¿qué le quedaba en la promesa? Un título vacío y el recuerdo constante de
09:23una madrastra que la odiaba.
09:29Esa misma noche, tomó su decisión. La comunicó a la mañana siguiente, con una calma gélida
09:34que alarmó a todos.
09:35Me marcho de la promesa, la noticia cayó como una bomba. Alonso palideció, dándose
09:46cuenta demasiado tarde de la magnitud de su error.
09:53Pero fue Adriano quien reaccionó con una furia nacida del pánico. La encontró en su
09:57habitación, donde ya había empezado a guardar sus pertenencias en un viejo baúl de viaje.
10:02¿Te marchas? ¿Así? ¿Sin más? ¿Sin consultarme? Espetó, su voz cargada de incredulidad y dolor.
10:18Catalina se giró, sus ojos azules encendidos por una mezcla de tristeza y desafío.
10:23¿Consultarte? Fuiste tú, Adriano, quien me sugirió hace tiempo que nos fuéramos de aquí,
10:33que buscáramos una vida lejos de toda esta podredumbre.
10:39¿Qué ha cambiado? ¿Ha cambiado que te amo, Catalina? Gritó él, y el grito pareció hacer
10:46temblar los objetos de la habitación. Ha cambiado que la idea de que te vayas,
10:54de que no estés aquí cuando me despierte por la mañana.
11:00Me aterra, pensé que lo habíamos superado, que estábamos construyendo algo aquí, juntos.
11:06¿Luchando juntos? ¿Luchar? ¿Luchar contra qué? ¿Contra mi propio padre? Su voz se quebró.
11:19Él me ha quitado lo único que me ataba a este lugar. Ya no tengo un propósito aquí.
11:24Soy un adorno inútil, y no pienso consentirlo. Iré a Madrid, o a donde sea. Trabajaré, viviré mi vida.
11:38Tu vida está conmigo. Insistió él, acercándose y tomando sus manos. Eran frías como el hielo.
11:46No te vayas, por favor. Quédate y lucha. Lucharemos juntos. Contra tu padre, contra la sombra de cruz.
12:01Contra quien haga falta. Pero no me dejes. La discusión se prolongó. Un torbellino de reproches, súplicas y lágrimas.
12:09Catalina, herida y orgullosa, no cedía. Adriano, desesperado, sentía que se le escapaba entre los dedos, y con ella, toda esperanza de felicidad.
12:27Mientras tanto, en otra ala del palacio, se gestaba una tormenta financiera.
12:32Leocadia, la socia de Manuel en su incipiente negocio de aeroplanos, había recibido noticias emocionantes.
12:39Pedro Farré, un industrial de renombre, estaba seriamente interesado en su proyecto.
12:52Era la oportunidad de sus vidas, pero conllevaba una necesidad acuciante. Una inyección de capital masiva para ampliar la producción.
13:00Leocadia, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos, le presentó la situación a Manuel.
13:13Y luego, con la precisión de un cirujano, lanzó su oferta.
13:18Yo puedo aportar los fondos necesarios, Manuel.
13:21La totalidad, pero a cambio, necesito algo más que un simple retorno de la inversión.
13:34Quiero convertirme en la socia mayoritaria.
13:36Controlar el 51% de la empresa.
13:39Manuel se quedó helado.
13:44Su sueño, su pasión, en manos de otra persona, la idea le repugnaba.
13:49Leocadia, eso es, es ceder el control de todo, es asegurar el futuro de todo, corrigió ella con suavidad.
14:00Piénsalo, Manuel, con mi capital y tu genio, seremos imparables. Es un pequeño precio a pagar por la grandeza.
14:15En ese momento, en hora, la esposa de Manuel, entró en la habitación.
14:21Había escuchado la última parte de la conversación y sus ojos brillaban con una ambición febril.
14:26Para ella, la aviación no era una pasión, sino una escalera hacia el estatus y la riqueza que ansiaba.
14:40Es una oportunidad de oro, Manuel.
14:43Exclamó, posicionándose al lado de Leocadia.
14:50Leocadia tiene razón. A veces hay que hacer sacrificios para alcanzar la cima.
14:54Seríamos la envidia de toda España.
15:00Manuel se sintió atrapado.
15:02La presión de su esposa, la lógica financiera de Leocadia.
15:08Todo parecía empujarlo hacia una decisión que su instinto le decía que era un error fatal.
15:13No podía saberlo, pero la confianza inquebrantable de Leocadia no provenía solo de sus propios recursos.
15:28Días antes, había recibido un discreto telegrama prometiéndole respaldo financiero de una benefactora anónima si lograba hacerse con el control de la empresa de Manuel.
15:37Una benefactora que firmaba con una simple, pero inequívoca, C. Cruz no solo quería desestabilizar a la familia desde dentro, quería apoderarse de sus sueños.
15:51En la planta del servicio, la vida continuaba su curso alterado.
15:59Lope, con la dignidad herida pero la frente en alto, se enfundó de nuevo en la librea de la calle.
16:05Su primer día de vuelta al comedor fue una tortura silenciosa, sirviendo a los mismos señores para los que antes había cocinado manjares.
16:20Pero el apoyo de sus compañeros era un bálsamo.
16:24Ricardo, el nuevo mayordomo, un hombre de pocas palabras pero de principios firmes, se le acercó en un momento de calma.
16:35No te preocupes, Lope, le dijo en voz baja pero firme.
16:40Esto es temporal, eres un cocinero excepcional y tu lugar está entre los fogones.
16:49Encontraré la manera de que vuelvas.
16:51¿Te doy mi palabra?
16:52Esa promesa fue un ancla para Lope en medio de la tormenta.
16:56Poco después, Ricardo reunió a todo el personal.
17:03Su rostro era grave, pero había en él una determinación que infundía respeto.
17:08Anunció que, ante la extraña atmósfera y los recientes acontecimientos, iba a implementar cambios significativos en la organización del servicio.
17:23Mayor disciplina, sí, pero también mayor comunicación y apoyo mutuo.
17:29Quería convertir al servicio en una fortaleza, un frente unido contra.
17:33Lo que fuera que estaba ocurriendo, Petra lo escuchaba con una mezcla de recelo y desdén.
17:46Su lealtad no estaba con ese mayordomo ad benedizo, sino con su señora, Cruz.
17:52Y las órdenes que había recibido eran claras.
17:55Sembrar el caos, no el orden.
17:57La tarde se deslizó hacia la noche, y con la oscuridad, la presencia de Cruz se hizo casi tangible.
18:10Fue entonces cuando Petra puso en marcha la siguiente fase del plan.
18:15Sabía que la capilla del palacio era un lugar sagrado para la familia, un refugio de paz.
18:20Con movimientos sigilosos, se deslizó dentro.
18:27Sobre un pequeño atril de madera descansaba el misal personal de la difunta marquesa,
18:32un libro encuadernado en cuero con los bordes dorados, que Catalina atesoraba.
18:40Con un gesto rápido y cruel, Petra arrancó varias páginas, dejándolas caer desordenadamente al suelo.
18:50Luego, de un pequeño frasco que guardaba en el bolsillo de su delantal, vertió unas gotas de un líquido en la alfombra.
19:01Era el perfume favorito de Cruz, una fragancia de nardos tan intensa y particular que era inconfundible.
19:08El descubrimiento lo hizo Ángela.
19:14Fue a la capilla a rezar, buscando un respiro a su ansiedad, y se encontró con la profanación.
19:23El grito que profirió fue agudo y lleno de terror.
19:27Pronto, la familia y el servicio acudieron en tropel.
19:30Catalina, al ver el misal de su madre destrozado, sintió una oleada de náuseas.
19:39Y entonces, todos lo olieron.
19:46Nardos.
19:47Susurró Alonso, su rostro volviéndose ceniciento.
19:51Es el perfume de Cruz.
19:52El pánico se desató.
19:57Ya no era una sensación, una premonición.
20:00Era un ataque directo y deliberado.
20:06Aquello era obra de alguien dentro de la promesa.
20:08La desconfianza se instaló como una niebla venenosa,
20:12mirando de reojo a sus compañeros, a sus amigos.
20:14¿Quién podría ser tan leal a Cruz como para cometer tal atrocidad?
20:23Fue Yana, siempre observadora, siempre analítica, quien empezó a conectar las piezas.
20:33Había notado la palidez de Petra, su nerviosismo extremo,
20:37su forma de mirar a los demás como si guardara un secreto terrible.
20:40Recordó haberla visto merodear cerca de las habitaciones de la familia la noche anterior.
20:51Y ahora, en medio del caos en la capilla,
20:55vio algo que los demás pasaron por alto.
21:01Cerca de donde Petra estaba de pie, pretendiendo estar horrorizada,
21:05había una minúscula mancha oscura en el suelo de piedra.
21:10Yana se acercó discretamente, se agachó, fingiendo ajustar su zapato, y la olió, nardos.
21:21El perfume estaba en el suelo, justo a los pies de Petra, pero necesitaba más que una sospecha.
21:32Yana sabía que acusar a la doncella personal de la marquesa sin pruebas irrefutables sería un suicidio.
21:40Durante las siguientes horas, mientras el palacio bulía de miedo y acusaciones veladas,
21:47Yana observó a Petra como un halcón.
21:52La vio escabullirse hacia el lavadero, y la siguió en silencio.
21:57Escondida detrás de unos cestos de ropa,
22:00vio a Petra sacar un pequeño frasco de cristal de su bolsillo,
22:03el frasco de perfume y lavarlo frenéticamente,
22:05sus manos temblando.
22:11Luego lo envolvió en un trapo y lo escondió en el fondo de una vieja caja de jabón.
22:18La prueba, Yana sintió un escalofrío,
22:22pero no de miedo, sino de certeza.
22:24Pero, ¿qué hacer con ella?
22:26Sabía que Petra no actuaba sola.
22:31Era una marioneta,
22:33y los hilos llegaban hasta la casa de reposo de Cruz.
22:36Exponer a Petra era solo el primer paso.
22:43Decidió confiar en las dos personas que,
22:45intuía,
22:46podrían ayudarla a manejar la situación
22:48con la inteligencia y la autoridad necesarias.
22:52Pía a Adarre y el nuevo mayordomo,
22:54Ricardo.
22:59Los abordó en el despacho de Pía,
23:01cerrando la puerta con cuidado.
23:03Sé lo que está pasando,
23:05dijo Yana sin preámbulos,
23:07su voz baja y urgente.
23:11No es un fantasma,
23:13es Cruz,
23:14y está usando a Petra como su agente aquí,
23:16en la promesa.
23:18Le relató todo lo que había visto.
23:23La extraña actitud de Petra,
23:25la mancha de perfume a sus pies en la capilla,
23:28el frasco que había escondido en el lavadero.
23:34Pía y Ricardo escucharon en silencio,
23:36sus rostros endureciéndose con cada palabra.
23:42La teoría de Yana daba sentido a todo.
23:45La atmósfera opresiva,
23:47los accidentes,
23:48la creciente paranoia.
23:53No era una maldición,
23:55era una conspiración.
23:57Tenemos que actuar con sumo cuidado,
24:00dijo Ricardo,
24:01su mente analítica ya trazando un plan.
24:03Si la confrontamos directamente,
24:09lo negará todo y la señora Cruz la protegerá.
24:13Necesitamos que se exponga ella misma.
24:15¿Y cómo hacemos eso?
24:16¿Y cómo hacemos eso?
24:20Preguntó Pía,
24:22su habitual compostura teñida de preocupación.
24:24Creamos una trampa,
24:30respondió Ricardo,
24:32usando su propia arma contra ella.
24:34La información.
24:35El plan era arriesgado,
24:40pero brillante.
24:41Decidieron difundir un rumor falso,
24:44uno tan jugoso y perjudicial para Cruz que Petra se sentiría obligada a comunicárselo a su señora de inmediato.
24:50Ricardo se encargaría de que la única forma de comunicación externa esa noche fuera a través de un único telegrama que él mismo supervisaría.
25:05Eligieron el cebo con cuidado.
25:07Harían correr la voz de que Don Alonso,
25:09devastado por los últimos acontecimientos y creyendo que Cruz había perdido el juicio,
25:14había iniciado los trámites para declararla incapacitada y tomar el control total de su fortuna personal.
25:20Era una mentira,
25:25pero una mentira plausible.
25:27Yana fue la encargada de iniciar el rumor, contándoselo en secreto a María Fernández,
25:32sabiendo que su naturaleza habladora haría el resto.
25:38En menos de una hora, la noticia recorrió los pasillos del servicio como la pólvora.
25:43Yana observó como Petra, al oírlo, palidecía visiblemente y se retiraba a un rincón,
25:54con la mirada perdida y los labios apretados.
25:56El cebo había sido mordido.
26:03Tal como Ricardo había previsto, al caer la noche, una nerviosa Petra se le acercó,
26:09solicitando permiso para enviar un telegrama urgente a un primo enfermo.
26:12Ricardo asintió con una seriedad impasible,
26:20indicándole que debía escribir el mensaje en el despacho del mayordomo,
26:24bajo su supervisión, debido a los recientes problemas de seguridad.
26:31Petra, atrapada, no tuvo más remedio que aceptar.
26:34En el despacho, con Ricardo, Pía y Yana observando desde el umbral,
26:39se sentó y comenzó a escribir.
26:44Sus manos temblaban tanto que la pluma arañaba el papel.
26:48El mensaje era corto y estaba redactado en un código simple
26:51que esperaba que pasara desapercibido.
26:54Tía enferma empeora.
26:59Médicos sugieren medidas drásticas.
27:01Urge tu intervención.
27:02Tu sobrina que te quiere.
27:04Cuando terminó, Ricardo tomó el papel.
27:11Lo leyó lentamente, su rostro inexpresivo.
27:14Luego levantó la vista y sus ojos se clavaron en Petra.
27:20Una curiosa forma de describir la situación, Petra, dijo Ricardo,
27:26su voz tranquila pero cortante como el acero.
27:28Sobre todo porque sé que su único primo goza de una salud excelente en su pueblo.
27:40El color abandonó el rostro de Petra.
27:42Se quedó sin aliento, mirando a los tres rostros que la juzgaban.
27:46La inteligencia fría de Ricardo, la decepción herida de Pía y la acusación silenciosa de Yana.
27:52Se dio cuenta de que había caído en una trampa.
27:58El castillo de mentiras se derrumbó a su alrededor.
28:01Yo, no sé de qué me hablan.
28:07Balbuceó.
28:08Pero su voz carecía de toda convicción.
28:11Sabes perfectamente de qué hablamos.
28:13Intervino Pía, su voz temblando de ira contenida.
28:16Hablamos de lealtad, Petra.
28:23Y la tuya no está con esta casa, ni con la gente que vive y trabaja en ella.
28:31Está con una mujer que disfruta sembrando el dolor desde la distancia.
28:35El misal de la marquesa.
28:36El perfume.
28:41La angustia que has ayudado a crear.
28:43¿Por qué?
28:43Petra rompió a llorar, sollozos secos y agónicos.
28:50No lo entienden.
28:52Gimió, retorciéndose las manos.
28:55La señora Cruz es.
28:56Ella lo es todo.
28:57Me ha protegido siempre.
29:02Hice lo que tenía que hacer.
29:03Y lo de Samuel.
29:04Ella me juró que solo lo mantendría alejado unos días para asustar a los nuevos,
29:09para demostrar que nadie está seguro sin ella.
29:15La confesión sobre Samuel fue la gota que colmó el vaso.
29:18El miedo en el palacio se transformó en una furia helada.
29:25Había cruzado una línea imperdonable.
29:27La revelación de la conspiración de Cruz, con Petra como su peón,
29:32se extendió por la promesa esa misma noche,
29:34pero esta vez no como un rumor,
29:36sino como una verdad sólida y liberadora.
29:43Ricardo, Pía y Yana llevaron la confesión de Petra ante don Alonso.
29:48El marqués, al escuchar la verdad,
29:50sintió primero una vergüenza profunda por haberse dejado manipular,
29:54y luego una rabia fría y decidida que no había sentido en años.
29:57La sombra de Cruz ya no era un fantasma intangible,
30:05era un enemigo declarado.
30:07Este fue el punto de inflexión.
30:09El shock de la traición dio paso a una inesperada y poderosa unidad.
30:17Alonso buscó a Catalina.
30:18La encontró sentada junto a la ventana de su habitación,
30:26mirando la oscuridad.
30:28El baúl de viaje seguía a medio llenar.
30:34Se sentó a su lado, no como un marqués,
30:37sino como un padre.
30:38Catalina.
30:38He sido un necio, dijo, su voz ronca por la emoción.
30:48Un cobarde, dejé que el veneno de Cruz nublara mi juicio
30:51y te he herido de la forma más injusta.
30:57La promesa no es nada sin ti.
30:59Tu trabajo, tu espíritu.
31:01Eso es el verdadero legado de tu madre.
31:02Te pido perdón, y te ruego, no te vayas, no ahora.
31:10Ahora, más que nunca, te necesito para luchar a mi lado.
31:18Catalina lo miró, y por primera vez en mucho tiempo,
31:21vio al padre que había adorado de niña,
31:24no al hombre doblegado por su esposa.
31:25Las lágrimas que brotaron de sus ojos
31:32no eran de tristeza, sino de alivio.
31:35Adriano, que había estado esperando en el pasillo,
31:38entró en ese momento.
31:43Vio la escena, la mano de Alonso sobre la de Catalina,
31:46y comprendió que la crisis había pasado.
31:48Catalina se levantó y, ante la mirada de su padre,
31:56se acercó a Adriano.
31:58Tenías razón, susurró ella.
32:05Mi lugar está aquí, y mi lucha es aquí.
32:07Con vosotros, lo abrazó con fuerza,
32:10un abrazo que sellaba no solo su reconciliación,
32:13sino el nacimiento de una nueva alianza.
32:18La noticia de la conspiración también llegó a oídos de Manuel.
32:22La mención de que Cruz estaba manipulando los hilos desde lejos
32:25hizo que la oferta de Leocadia cobrara un nuevo y siniestro significado.
32:32La benefactora anónima, la insistencia de Enora,
32:36todo encajaba.
32:37Se enfrentó a Leocadia, no con una acusación,
32:41sino con una pregunta fría.
32:42Su oferta es muy generosa, Leocadia.
32:49Tan generosa que me pregunto quién más se beneficia de ella.
32:56Voy a necesitar tiempo para reconsiderar
32:58todos los aspectos de nuestra asociación.
33:04Todos.
33:05La mirada que le dirigió a su esposa,
33:07Enora,
33:08estaba llena de una nueva y amarga lucidez.
33:10El intento de Cruz de robarle su sueño
33:16solo había conseguido abrirle los ojos
33:18a las amenazas que lo rodeaban.
33:23En la planta del servicio,
33:26la atmósfera había cambiado por completo.
33:28El miedo se había disipado,
33:30reemplazado por una determinación compartida.
33:32Ricardo,
33:37con el apoyo de todos,
33:38organizó de inmediato la búsqueda de Samuel,
33:41siguiendo las vagas indicaciones
33:42que una Petra derrotada les había dado.
33:48Lo encontraron a la mañana siguiente,
33:51encerrado pero ileso
33:52en una vieja cabaña de caza
33:54abandonada en los límites de la finca,
33:56asustado pero aliviado.
33:57El final del día
34:03no trajo una paz total,
34:05pues todos sabían
34:05que la guerra contra la influencia de Cruz
34:07no había hecho más que empezar.
34:13Pero trajo algo mucho más importante,
34:15esperanza.
34:16La promesa ya no era
34:17una casa de secretos y miedos,
34:19sino un hogar unido
34:20contra un enemigo común.
34:21Catalina deshizo su baúl,
34:28colocando cada objeto de nuevo en su lugar,
34:30no como piezas de un pasado que abandonaba,
34:33sino como armas para un futuro
34:34por el que lucharía.
34:40Manuel trabajaba en sus planos
34:41con una nueva ferocidad,
34:43decidido a proteger su creación.
34:45El servicio,
34:50bajo el liderazgo de Ricardo y Pía,
34:52funcionaba como un mecanismo bien engrasado,
34:55una familia forjada en la adversidad.
35:00La sombra de Cruz
35:02seguía acechando en la distancia,
35:04pero ya no era una presencia
35:05fantasmal y aterradora.
35:11Había sido expuesta,
35:12y en la promesa,
35:13la luz de la unidad y la resistencia
35:15brillaba ahora más fuerte que nunca.
35:20El final feliz de aquel día
35:22no fue un fin,
35:23sino un principio.
35:25El principio de su lucha
35:26por reclamar su hogar.
35:31Y estaban listos.
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