00:00Durante décadas, las cantinas del centro histórico de la Ciudad de México fueron vistas como espacios
00:06en extinción, rincones con madera crujiente y clientela de antes. Pero hoy, en tiempos donde
00:11lo retro se diseña con filtros, estas cantinas gozan de un nuevo aire. Algunas han sido restauradas
00:16con respeto, otras siguen con sus mesas torcidas, sus sillas de metal y sus barras de mármol
00:21gastado. Y eso es precisamente lo que encanta. En lugar de perseguir tendencias, estas cantinas
00:26las sobrevivieron. Y ahora que hay una generación entera buscando al México de verdad, estos
00:30lugares se llenan, a veces por nostalgia, a veces por moda, pero casi siempre por una verdad
00:35más simple. Aquí se come con sazón, se bebe con historia y se vive sin pose. Estas son
00:40cinco de las más emblemáticas, cada una con su carácter, su cocina, su leyenda.
00:45La mascota. En la calle de Mesones, entre el bullicio eterno del centro histórico, se encuentra
00:49una de las cantinas más antiguas y vivas de la Ciudad de México. La mascota. Esta cantina
00:54no solo ha visto pasar generaciones de capitalinos, sino que se ha mantenido fiel a esa esencia
00:58que define a los templos del buen beber, barra generosa, ambiente de camaradería y botanas
01:03que llegan a la mesa sin pedirlas.
01:05La ópera. Desde 1876, este lugar sirve bebidas. Hoy, ubicada en la esquina de 5 de Mayo y Filomeno
01:11Mata, en pleno centro histórico. La ópera es más que una cantina, es un monumento vivo
01:16a la historia de México. Su origen se remonta a una refinada pastelería de inspiración
01:20francesa. Con los años y el calor del tequila, evolucionó hasta convertirse en una de las
01:25cantinas más emblemáticas del país. El Gallo de Oro. En el corazón del centro histórico
01:29de la Ciudad de México, el Gallo de Oro lleva más de un siglo recibiendo comensales con
01:33puertas vaivén, aroma a guiso y sabor a historia. Esta cantina comenzó ocupando apenas la mitad
01:38del espacio actual, allá en 1876, donde en una pequeña barra trasera se vendían tortas.
01:43Hoy, ese modesto inicio forma parte de una leyenda que se sigue cocinando a fuego lento.
01:47Bar Gante. También en el corazón del centro histórico, justo en el ahora peatonal Callejón
01:52de Gante, se esconde uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo, porque ya tiene
01:57casi 100 años de historia. El Bar Gante. Esta cantina nació para atender a una clientela
02:01elegante en los años dorados del México postrevolucionario. Hoy, con más de un siglo
02:05de historia, sigue siendo un espacio de tradición, donde el sabor, el servicio y el ambiente conservan
02:10su esencia. Cantina del Tío Pepe. Detrás de los puestos ambulantes de la calle de
02:14Independencia, casi desapercibida para quien no la busca, se encuentra una de las cantinas
02:18más antiguas de la Ciudad de México. Desde 1869. La cantina del Tío Pepe. Entrar aquí
02:24es como atravesar un portal. Afuera el caos. Adentro, el eco de un México que ya no existe,
02:29pero sigue vivo entre sus paredes. Las cantinas no están de moda. Están vivas. Algunas fueron
02:34restauradas. Otras sobrevivieron por inercia. Pero todas conservan lo que ningún bar moderno
02:39puede intentar. Una atmósfera real. Aquí se sirven cubas, no cócteles de humo.
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