00:00Joan Sacrebleu comenzó como una idea en TikTok y evolucionó rápidamente hasta convertirse
00:06en un fenómeno viral de YouTube. Desde su lanzamiento el 25 de enero, el cortometraje
00:11ha superado los 3 millones de visualizaciones, consolidándose como una de las expresiones
00:15más resonantes del recién acuñado cine protesta. Ahora, con el estreno en salas de
00:20cine de la mano de la cadena Cinedot, Joan Sacrebleu logró lo que Emilia Pérez, la
00:26película francesa que provocó este movimiento, no consiguió llenar las salas de cine. En
00:30entrevista para El Economista, Camila de Aurora, activista trans y directora de Joan Sacrebleu,
00:36compartió la emoción por el impacto del corto. Para ella, no solo es un ejercicio de sátira,
00:41sino una declaración política y una herramienta de resistencia. Camila de Aurora dirigió
00:45este mediometraje e impulsó una campaña de financiamiento colectivo que permitió
00:50su realización. A través de GoFundMe, logró recaudar $174,706, una cantidad que si bien
00:58es modesta en comparación con los grandes presupuestos cinematográficos, se convirtió
01:02en una base para un proyecto que rápidamente capturó la atención del público. De acuerdo
01:06con la realizadora, los fondos recaudados por la exhibición serán destinados a la
01:10Asociación de Madres Buscadoras y otras organizaciones. En el corto, la protagonista es una heredera
01:16de la industria del pan en Francia, que decide desafiar el racismo sistemático de un país
01:21con el arma más fuerte que tiene, el amor. Con un tono burlesco y referencias directas
01:26a los clichés de cine francés, la película juega con los mismos elementos que Emilia
01:30Pérez utilizó, pero con un giro que pone en el centro de la discusión la apropiación
01:35cultural y la trivialización del sufrimiento ajeno.
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