Saltar al reproductorSaltar al contenido principal
  • hace 2 años
Por Dick & Miriam Emanuelsson

Después de nueve años en la guerra, la pareja arahuaco-wayuu, Albeiro y Sandra decidieron ser padres, pese al frágil proceso de paz y rodeados de muchos enemigos.

En los 29 diferentes Puntos de Transitorio de Normalización en el territorio colombiano se vive un literal “Baby-Boom”. El punto “AMAURY RODRÍGUEZ”, en Pondores, departamento de Guajira no es una excepción. Conversamos con la ex guerrillera Sandra, de la etnia Arahuaco con asentamiento en Sierra Nevada, que tuvo su hijo hace 22 días. El papá es indígena wayuu.

El niño se llama Albert. Es deseado, dice Sandra, sumamente tímida y mucho menos acostumbrada de ser entrevistado por un reportero internacional.

Pero ¿cómo se siente ella ante el brusco cambio de haber peleado nueve años como guerrillera y ahora volvió madre, además bajo un techo con cuatro paredes y no en una caleta en la montaña cuyo techo es una lona?

– Pues bien, me siento contenta porque es una oportunidad que se me dio. . . aunque las cosas no están muy bien pero ahora estamos más tranquilos, hay más tranquilidad.

“Enemigos por todos lados”

Dice como Margarita que en la guerrilla no se pudo tener niños por las caminatas, “trillando”, como dice. No había la tranquilidad.

– Donde uno quería y donde uno vaya había enemigos por todos lados. Por eso no se podía tener niños y si uno tuviera, había que entregarlo a la familia, porque el sufrimiento era por ellos. Podía pasar hambre y uno que el “motete” (la pelea/guerra) encima.

La escena es como en una película. Por un lado está ésta joven mujer con su bebé recién nacido en los brazos, sentada con el varoncito en la cama hecha con ángulos de hierro y resortes. Por el otro lado, solo un metro de la cama está el fusil Galil, de fabricación israelita, que usa el Ejército Nacional, montado en su clásico “V” volteado, listo de ser usado en cuestión de segundos. Pero dice Sandra, que ahora todo está tranquilo, que la paz se consolide. Para bien de todo el pueblo. En dentro de unos días entregará su fusil que ha cuidado como fuera su propio hijo durante nueve años.

“Hornos” prefabricados

El “Punto” debería haber estado terminado en sus estructuras y construcciones cinco meses antes. La crítica por parte de los guerrilleros es que cada casa es como una sauna u horno cuando la temperatura del departamento de Guajira sube a los 42-45 grados. Pero éste día ha llovido fuerte y la humedad llega a 100 por ciento combinado con un calor insoportable. En ese ambiente nacen los niños de los guerrilleros. En los alrededores hay animales de todo tipo como “cien pies”, alacranes, culebras, etcétera.

– El gobierno nos ha “mamado gallo” (tomando el pelo, dilatando el cumplimiento del Acuerdo) pero las armas, las han querido en seguida. Ellos tienen que cumplir como las Farc hemos cumplido con el Acuerdo, dice con voz decisiva.

Categoría

🗞
Noticias

Recomendada