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  • hace 17 años
Hay diferencias individuales que hacen que los relojes biológicos de las personas no vayan al mismo tiempo. Algunas se muestran enérgicas y dinámicas por la mañana, mientras otras necesitan el paso de las horas para activarse y su mayor grado de rendimiento no llega hasta la tarde o la noche. Han sido tipificadas como matutinas y vespertinas, según un estudio realizado por Ana Adan, psicobióloga de la Universidad de Barcelona.

"Todo indica que la estación del año en la que nacemos es uno de los factores decisivos a la hora de definir su patrón rítmico de actividad”explica la investigadora.

“La duración del fotoperíodo o el grado de exposición lumínica durante los primeros meses de desarrollo del bebé es un elemento clave en el proceso de implantación de ritmos endógenos circadianos y define el perfil preferencial rítmico o tipología circadiana del individuo adulto” añade.

Una persona nacida en el otoño o el invierno con períodos de luz más cortos, manifestará una tipología matutina. La vespertina es típica o habitual en individuos nacidos en primavera o verano. De acuerdo con estos estudios el 20% de la población es vespertina , el 20% matutina y el 60% intermedia.

A cada hora del día , nuestro organismo presenta condiciones óptimas para diferentes actividades. En rendimiento cognitivo, a primera hora de la mañana las condiciones son mejores para la memorización de datos a corto plazo. Al medio día se alcanza el pico máximo para la memoria de trabajo. Por la tarde-noche es cuando se tiene una mayor

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