España ha perdido posiciones en el Ranking de competitividad que elabora el IMD. La eficiencia gubernamental se ha desplomado por no estar preparados para eventualidades como la pandemia pero también a las malas políticas públicas con la que se afrontó el problema. El informe recomienda acciones concretas sobre transformación digital y uso del Big Data pero también reformas económicas que permitan atraer y retener talento, aplicar una legislación científica o mejorar en el conocimiento de idiomas. No son, precisamente, actividades que resulten favorecidas con los fondos europeos.