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  • hace 17 años
Científicos y crionicistas están de acuerdo en que invertir la criopreservación humana no es posible con "ninguna tecnología a corto plazo". Aquellos que creen que la reanimación puede ser posible algún día generalmente ven como tecnologías clave la bioingeniería avanzada, la nanotecnología molecular o la nanomedicina. La reanimación requiere la reparación de los daños producidos por la falta de oxígeno, la toxicidad de los crioprotectores, la tensión térmica (fracturas) y la congelación de tejidos que no se hayan vitrificado satisfactoriamente. En muchos casos será necesaria una regeneración exhaustiva de tejidos. Las perspectivas de una hipotética reanimación prevén que las reparaciones las realizarán una cantidad inmensa de organismos o dispositivos microscópicos. Estos dispositivos restablecerían de forma saludable la estructura celular y química a nivel molecular, preferiblemente antes de la recuperación térmica. Más radicalmente, también se ha sugerido como una posible aproximación a la reanimación la transferencia mental, en caso de que la tecnología llegue algún día a desarrollar la forma de escanear los contenidos de la memoria de un cerebro preservado.
Se ha escrito con asiduidad que la reanimación criónica será un proceso “last-in-first-out” (los últimos serán los primeros, o LIFO por sus siglas en inglés). Desde este punto de vista, los métodos de preservación irán mejorando paulatinamente hasta que se demuestre que son reversibles, después de lo cual la medicina empezará a recuperar y reanimar a los pacientes criopreservados por métodos más primitivos. La reanimación de personas criopreservadas por la combinación actual de neurovitrificación y congelación (técnicamente no hay "congelación" por la acción de los crioprotectores que inhiben la formación de hielo) puede llevar siglos, si es que llega a ser posible.

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