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  • hace 8 años
Hasta hace bien poco la idea de un robot cocinero pertenecía tan sólo al terreno de la imaginación, y no con muy buenos resultados. Bender, uno de los protagonistas de la serie Futurama, logró convertirse en un chef de éxito durante uno de los episodios; y Wallace (el inseparable compañero de Grommit) inventó en una ocasión un robot para preparar el desayuno con consecuencias catastróficas. En la actualidad, sin embargo, las máquinas ocupan prácticamente cualquier espacio de nuestra vida cotidiana, y la cocina no iba a quedarse al margen. Lo que hasta ahora conocíamos como robot de cocina no pasaba de ser un aparato capaz de triturar, cocer, batir y freír alimentos. Una máquina útil pero muy alejada de la imagen que tenemos de un robot. Lo de Moley es completamente distinto, ya que se trata de una cocina con todo lo necesario (horno microondas y vitrocerámica incluida) que despliega dos brazos robóticos de alta precisión capaces de hacer el trabajo completo… y limpiar después. El creador de este robot es Mark Oleynik, un matemático y programador que está convencido de que su idea será un éxito porque, gracias a Moley, cualquiera podrá tener acceso a comer platos realizados por los mejores cocineros del mundo. Al fin y al cabo, asegura Oleynik, el secreto de los chefs está en su imaginación: si fuéramos capaces de tener exactamente la misma materia prima, con idénticas cantidades, los mismos procesos de cocinado y los movimientos exactos para llevar a cabo las recetas (incluido el emplatado), todos podríamos realizarlos. Y eso es lo que hace Moley, puesto que primero captura los movimientos de los cocineros para reproducirlos después; aunque esa precisión mecánica nunca podrá sustituir, según Oleynik, la creatividad de un verdadero maestro de la cocina.

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