La temperatura normal de cada especie se mantiene dentro de un rango más o menos estable (36-41 ºC). Los mamíferos tienen la capacidad de producir movimientos involuntarios de los músculos que elevan la temperatura corporal desencadenando además procesos metabólicos que contribuyen a tal ascenso. En el hipotálamo existe un centro termorregulador que da las órdenes oportunas al organismo, no sólo para elevar la temperatura ante condiciones ambientales frías, sino para descenderla si en el medio las temperaturas son excesivas. Así, además de desencadenar los mecanismos de temblor muscular o de erección del pelo que incrementa la capacidad aislante del mismo, y regular los niveles de actividad metabólica oportunos en cada momento, regula otros mecanismos que tienen como fin los efectos contrarios.
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